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Yanina Faríaz: en libertad luego de dos años de tortura institucional

Por Camila Pichardo -


Es difícil comprender cómo de un momento a otro todo puede cambiar; cómo todo puede volverse una pesadilla incesante de violencia, agresión y opresión. El 7 de agosto del 2017, Yanina Faríaz se encontraba en su casa con sus dos hijes: el mayor, Juan Gabriel, de 5 años, y su beba Xiomara, de apenas 2 años. En un momento en el que ella se dispuso a cambiar de ropa a su hija, el hombre con el que vivía, Alfredo Leguizamón, de 44 años, violentó a golpes a Yanina. Su hijo mayor intentó defenderla y salió herido, y como Xiomara estaba llorando, también la violentó brutalmente, generándole heridas de gravedad. Fue trasladada a la Unidad de Pronta Atención (UPA) de Moreno y luego derivada al Hospital Garrahan, donde falleció.


Esto dio inicio a una cadena de acciones sistemáticas que atormentaron la vida de Yanina, ya que su caso fue tratado con una falta total de visión respecto a las múltiples violencias que Leguizamón ejercía sobre ella. Yanina fue privada de su libertad y tiempo después se enteró del fallecimiento de su hija. Primero fue retenida en la comisaría 4ta de Cuartel V, luego fue trasladada a la comisaría de General Rodríguez y finalmente al penal N°51 de Magdalena.


Fue liberada recién este martes 21 de mayo, luego de casi dos años de idas y venidas con la justicia patriarcal que no tuvo contemplación por la tasa cada vez más alta de femicidios producidos hacia el interior de los hogares, y sobre todo en situaciones de marginalidad y falta de contención. Desde el Observatorio de las Violencias de Género se llevó a cabo un registro que estipula que el 88% de los agresores son del círculo íntimo o conocido de la víctima. Es justamente dentro de la esfera privada de la vida donde se entrelazan los nudos que conectan todo el sistema patriarcal y violento.


Más allá de los entretelones judiciales, lo que importa es el núcleo violento que interconecta y da cuenta cómo se sucedieron los hechos: al comienzo la detuvieron sin ningún tipo de condena y luego se le adjudicó el cargo de “homicidio agravado por el vínculo por omisión”, como si ella hubiese sido una mala madre y no hubiese hecho lo suficiente por defenderla. Fue trasladada de la comisaría al penal donde estuvo el último tiempo sin notificación de ningún tipo. Su hermana, Mayra, acompañada con la Red de Mujeres de Moreno, obtuvo un habeas corpus con el abogado Alejandro Bois para encontrarla. A medida que transcurría el juicio y se tomaban las declaraciones a testigos, parecía haber una imposición del prejuicio de “mala madre” que recayó sobre Yanina, ya que la mayoría de las declaraciones atestiguaron que Leguizamón tenía comportamientos violentos para con ella y sus hijes. Todas estas son indicaciones de que Yanina Faríaz fue presa por dos años a causa de la justicia patriarcal argentina y sin ninguna prueba fehaciente.


La liberación de Yanina no hubiese sido posible sin el apoyo de organismos de derechos humanos y distintas redes de mujeres que visibilizaron su causa y participaron de todas las instancias. Estamos muy contentes de poder volver a abrazarla, y seguimos gritando #JusticiaporXiomara y por todos los femicidios que derrama este sistema patriarcal.

@2019 REVISTA MANTIS

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