• REVISTA MANTIS

Una Banda de Chicas

Una grieta dentro de la industria musical machista. Mujeres, lesbianas y trans sobre los escenarios porteños.

Por María Bessone -


Una banda de chicas, película de Marilina Giménez, recorre la historia de once bandas y solistas mujeres, lesbianas y trans que rompen con los estereotipos de las mujeres en la música y se abren paso en un entorno históricamente dominado por varones. Tras su estreno en el Festival de Cine de Mar del Plata, se proyectará este miércoles en el Espacio INCAA Sala Gaumont. También formará parte de la programación del Festival Internacional de Cine Documental de Buenos Aires (FIDBA).


Chocolate Remix, Ibiza Pareo, Kobra Kei, Kumbia Queers, Las Kellies, Las Taradas, Liers, Miss Bolivia, Sasha Sathya, She Devils y Yilet son las protagonistas de este registro autobiográfico. La cámara se mete en una tarde de ensayo. Marilina hace preguntas mientras se afinan los instrumentos y se prepara el asado. “¿Estás grabando?”, pregunta Ani Castoldi, integrante de Ibiza Pareo. El lente captura la vida nocturna entre la humedad de los cuerpos que hacen pogo y reflejan las luces de los reflectores. “Nosotras creíamos que éramos las únicas chicas haciendo música”, se escucha en los primeros minutos.


Marilina empezó a tomar imágenes en el 2012 cuando era la bajista de YiLet, el grupo que formaba junto a Ani Castoldi y Marina La Grasta. El primer impulso fue contrarrestar la falta de visibilización: no era que faltasen mujeres en la música, sino que faltaba (y falta) reconocimiento, democratización de los escenarios y lugares en las grillas de los festivales.


A raíz de su experiencia en la banda, Marilina menciona: “Nos empezaban a agrupar con otras mujeres. A mí esto me empezó a llamar un poco la atención. Porque no era en relación con un estilo musical, sino ah bueno, son mujeres, van todas juntas”. Esta situación, sin embargo, le permitió conocer muchas otras bandas. “Empecé a buscar cosas en internet a ver qué había y encontré bandas que tenían público, varias fechas hechas, no tenían materiales que estuvieran buenos de ver o de escuchar. Dije: bueno, voy a empezar a filmarlas yo”, sostiene.


El recorrido narrativo del documental une fragmentos de entrevistas, escenas cotidianas y performances en los escenarios donde aparecen cuerpos agresivos y gozantes. “El show completo sirve para que se las termine de entender, si paso un fragmento no se aprecia lo que hacen. Entonces, por un lado, me parecen súper interesantes las cosas que dicen, y por otro, está buenísima la música que hacen. Bueno, ¿cómo hago para poder mostrar todo eso?”, comenta la directora.


Si bien el recorte en la selección de las bandas deja afuera muchas experiencias, conforma un relato muy completo y diverso. “A mí me gusta pensar que son distintos feminismos los que aparecen en cada una de ellas”, dice Giménez, y agrega: “cumplían con lo que yo quería contar, pero también todas ellas tienen una posición de ruptura con respecto al estereotipo de la mujer y la música. Partiendo de que hacen géneros que, hasta el momento, no estaban permitidos para las mujeres”. No se trata solamente del lugar de las mujeres en la música, sino de una industria que disciplina quiénes son les que entran en ella y cómo. “No es solamente la imposibilidad de tocar en ciertos lugares, sino no mostrar determinadas mujeres. No podés entrar canchera, no podés entrar lesbiana”, acota.


En la película aparecen acontecimientos recientes de suma importancia en la agenda feminista, como la movilización al Congreso por el Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo y la carta firmada por las músicas argentinas en su apoyo. Esta efervescencia social brinda masividad al reclamo sobre la desigualdad existente en el ambiente cultural musical. “Hoy hay mucho más espacio”, sostiene la directora, “empieza a haber más bandas con chicas pero aún falta una apertura más grande”, dice en referencia a otras identidades en los escenarios que hoy no llegan a llenar estadios. Concluye: “Sigue imperando la situación de chongo. No es que no hay público para estas bandas, es que es muy difícil adquirir el lugar, tenés que ser muy inteligente, sortear lo que te pide la industria con lo que vos querés decir”.


Una banda de chicas tiene como objetivo romper con las barreras que destinan estos contenidos a un público específico. La premisa es llegarle a la mayor cantidad de gente posible. “No me gustaría que ahora todas las películas hechas por mujeres o con problemáticas de género vayan solo al nicho. Para mí la película trasciende esto”, dice Marilina. En suma, es una búsqueda por que se escuchen nuevas voces, que sean otros los cuerpos que habitan los escenarios, y que estos puedan alcanzar la masividad.


La próxima función de la película es el 11/09 a las 18.30 en el Cine Gaumont. Podés seguirla en Instagram y Facebook.

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