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Todo el mundo habla de las putas menos las mismas putas. Entrevista a Zzofih

Por Belén Durruty -


Zoffih es trabajadora sexual, militante de AMMAR (el sindicato que reúne a todes les trabajadorxs sexuales de Argentina), actriz y youtuber. “Todo el mundo habla de las putas, del trabajo sexual, de prostitución, menos las mismas putas”, dice en el primer video de su canal, dos meses después del revuelo mediático que se dio a partir del lanzamiento de la canción “Puta” de Jimena Barón.


Parece como si hubiera pasado en otra era, pero fue a principios de este año cuando el trabajo sexual se instaló como tema en la televisión argentina. Una vez más, el manto del estigma recubrió a les compañeres que vienen luchando desde hace más de 20 años por el reconocimiento de sus derechos, para poder acceder a la salud, a una jubilación, al alquiler de un inmueble: derechos básicos. Pero la lucha no termina ahí. No es solo el reconocimiento de una actividad laboral rodeada de vacíos legales que solo dejan lugar a la criminalización de les compañeres: es una lucha contra el prejuicio, los preconceptos instalados culturalmente en torno a una actividad que no está prohibida pero tampoco está descriminalizada.

Ilustración por Belén Durruty -

Cuando le preguntamos a Zzofih cómo definiría al trabajo, en un sentido general, respondió que “es una actividad que une realiza, un esfuerzo que hace une y que tiene una retribución material”. Me parece que en esto estamos todes de acuerdo. Quienes tenemos trabajo, o incluso quienes lo estamos buscando, pretendemos que a cambio de nuestro esfuerzo nos retribuyan materialmente. Entonces, ¿por qué se afirma que la prostitución no es un trabajo? ¿Qué hay detrás de esa idea?


Para vos, ¿las personas tienen la posibilidad de decidir, de elegir de qué quieren trabajar?


Creo que en el capitalismo en el que vivimos depende de la clase social a la que pertenezcas. De hecho, me parece que, si tengo que criticar el concepto de trabajo, lo criticaría en las clases altas, donde se confunde mucho más con el concepto de hobbie. Pero creo que si alguien valora precisamente el trabajo o el trabajar es la clase alta. Siempre que tuve oportunidades —precisamente por mi trabajo— de conocer gente que no tenía nada que ver con mi clase, que era de otro mundo y que vivía en otro mundo, escuché cosas como "no... bueno, porque a mí me dicen que yo me gané todo de arriba, pero yo trabajo". Pero vas cuatro días a la escribanía de tu papá, qué se yo. No sé si eso es trabajo. Si tengo que decir qué no es trabajo, bueno, (es) eso. Para mí en las clases populares, o todo lo que entra dentro del concepto de economía popular, (el trabajo) es una forma de subsistencia. No creo que nadie de clase media para abajo diga que trabaja de lo que quiere, me parece que tiene que ser un caso muy raro, es lo más atípico. 


¿Por qué decís que se puede confundir, en las clases altas, el trabajo con un hobbie?


Porque me parece que si ya tenés todo lo que necesitás para vivir y más… Para mí trabajar sí tiene que ver con una manera de subsistir, de ganarse el mango para vivir, día a día, un poco más, un poco menos, más justo, más libre, pero no una persona que ya tiene hoy el sustento de toda su vida. Me parece que, a veces, hay brechas tan grandes que hay que diferenciar si vamos a usar “trabajar” para esta gente y “trabajar” para gente que tiene que salir todos los días o no come. Ahí los significados son tan diferentes que algo se rompe en el medio. 


¿Por qué pensás que hay trabajos que son más reconocidos a nivel social y estatal que otros?


Uyyy... Pasa que depende el punto. Por ejemplo, podemos pensar en el estatus social de tener una carrera, un estudio; en los capitales simbólicos o los capitales culturales de saber leer, saber escribir; como que va saliendo de ahí para arriba. Siempre es medio clasista en ese sentido, también. Va del mismo lado. Yo pienso todo en términos de capitales que uno tiene para ir desenvolviéndose en la vida, o sea, qué herramientas tenés vos para jugarla y cómo te van a ver los otros en base a qué herramientas tenés y cómo las jugás. 


Y yendo puntualmente a tu trabajo, ¿qué servicios entran dentro del trabajo sexual?


Para mí trabajo sexual es un servicio erótico (vendido), del tipo que fuere y por la plataforma que sea, virtual o analógico, y llevado a cabo por personas mayores de edad. Para mí eso es trabajo sexual. Pueden entrar strippers, webcammers, trabajadorxs de calle, trabajadorxs de privados, cabarets, whiskerías, casas de alterne, bailarinas, (personas) que muevan lo erótico. 


Desde tu punto de vista, ¿cuál sería la diferencia entre una persona que es trabajadora sexual y una persona que está situación de prostitución?


Yo prefiero no hablar por una mujer en situación de prostitución. Me parece que la pregunta que tenemos que hacer es por qué tenemos una doble vara para el trabajo sexual. Si comparás con cualquier otro trabajo, incluso con los más similares como, por ejemplo, masajista, que es algo con el cuerpo, que es un servicio, siempre te dicen “no me vas a decir que es lo mismo”, como si fuera una verdad ya dada, ¿no? Es tan oscuro lo que han dicho toda la vida acerca de las mujeres, esa separación tan grande entre mujeres buenas-santas y mujeres malas-públicas; esta cosa de la sexualidad privada y sexualidad pública; esta cosa de “el matrimonio está bien”, como si el matrimonio no estuviera atravesado también por relaciones e intereses económicos. Creo que el problema es la doble vara. Entonces, partamos de por qué estamos poniendo una doble vara para el trabajo. O sea, ¿qué es lo especial? ¿Que esté la genitalidad en juego? ¿Eso te parece que es lo especial? ¿A vos te parece que hay algo mucho más delicado en los genitales de una persona? Y ni siquiera te digo una persona, porque en verdad es a una mujer a la que se critica, es una mujer. Entonces, ¿vos pensás que la sexualidad femenina es débil, realmente frágil? ¿No estamos luchando contra eso? ¿No nos quejamos de que así nos enseñaron que era? ¿Somos débiles realmente? ¿Pasa por ahí, pasa por la vagina? Mujeres deseantes, el feminismo deseante, ¿quiénes se pueden dar el lujo de desear? Me parece que a veces se nos escapa eso. 


Este año, cuando el ReNaTEP (Registro Nacional de Trabajadorxs de la Economía Popular) reconoció las categorías de trabajadorxs sexuales y strippers, ¿esa era la meta a la que apuntaban o era apenas un escalón más en su lucha?


Nooo... Un escalón, definitivamente. Incluso una ley es un escalón también. Una ley, o esto que ocurrió, son herramientas, un paso más hacia el reconocimiento de nosotres como trabajadorxs, pero en verdad también hay una batalla igual y a la par que es cultural. Es empezar a trabajar eso, empezar a cuestionar desde ahí.

Es empezar a patear un poco los preconceptos y los prejuicios que hay alrededor del mundo del mercado sexual, de la prostitución en general. Empezar a diferenciar, ¿no? Porque está también, por ejemplo, todo lo que rodea al trabajo sexual en lo penal, lo que sucede ahí y cómo se mueven las instituciones alrededor. Podemos decir que hay una discusión que es más en términos abstractos o más en términos filosóficos, en términos éticos, pero después hay otra cosa muy puntual que es la violencia institucional, cómo están redactadas las leyes, a quién perjudican, si a les trabajadorxs sexuales o a un X, una ley de trata que no diferencia trabajo sexual de trata, y después cuáles son las consecuencias de esos  modelos legales. Me parece a veces que es mucho más interesante avanzar por una cuestión de urgencia, porque quienes pagan las consecuencias son les trabajadorxs sexuales. 


Bueno, ahí mencionaste algo que me parece importante preguntarte: ¿cuál es la diferencia entre trabajo sexual y trata? Porque muchas veces se habla de las dos cosas como si fueran lo mismo.


Bueno, ahí está la misma doble vara. Porque en el trabajo textil sí se diferencia. Para todos los demás trabajos tenés la categoría de explotación, por ejemplo. Al igualar trabajo sexual con trata vos estás diciendo que todo trabajo sexual es trata, que todo es lo mismo, que yo soy lo mismo que una persona que está contra su voluntad, a quien directamente se le está violando la libertad. Hay miradas muy brutas en ese sentido. Si vos decís que es todo lo mismo, no va a funcionar. Hay un paso previo. Explotación en el mercado sexual hay un montón, pasa que no tenemos esa herramienta para denunciar y decir “che, no se puede trabajar así, no es una buena forma de trabajar”. El trabajo sexual no va a dejar de existir. Lo que nosotres necesitamos son herramientas para que se haga de la mejor forma posible. La criminalización no sirve para ningún rubro. Es algo que lo sabemos, y más en una lucha por el aborto también, o la despenalización de la marihuana.


Sí, todas esas cosas que están prohibidas y moralmente condenadas. 


Claro, no porque vos vayas a ser punitive las cosas van a dejar de aparecer. Además, por más que convengamos nosotras que el trabajo sexual no está bueno, el mundo del abolicionismo o la gente que está en contra de los derechos de les trabajadorxs sexuales es el único mundo en el que se necesita considerar que algo sea “bueno” para que sea considerado trabajo. Nadie dice que la minería, por ejemplo, no sea un trabajo y que les mineres no necesitan derechos. Con Mcdonald's pasa lo mismo, o con cualquier multinacional que te arruina el país y no le hace bien a ninguna sociedad, ponele, son trabajos y sus trabajadorxs necesitan derechos.

Ilustración por Belén Durruty -

Con respecto a los papelitos de la calle, se difunde que detrás de eso hay trata, que hay que sacarlos, pero al mismo tiempo entiendo que para algunas trabajadoras esa es su forma de difusión, ¿qué es lo que pasa con eso?


Los papelitos en la calle surgen en un determinado momento histórico cuando en el gobierno de Cristina —TKM, pero no fue para las putas una buena etapa— se cierran los segmentos en los diarios en donde se podía publicar. Entonces, siempre que se cierra una vía nace otra. Siempre pasa eso. Lo mismo pasa en internet, con la prostitución siempre pasó eso. O sea, a las putas bien gracias, las salvamos, a su casa, sin trabajo todas. Nunca nadie pudo responder qué pasó con todas esas putas que quedaron sin su fuente laboral. El 86% de las trabajadoras sexuales son madres y jefas de hogar, ¿qué pasa? ¿Cuál es la respuesta que se les da? Bueno, a nadie le importa, "las salvamos". Todas esas medidas son como un lavado de cara y poco importan las personas o las mujeres que están trabajando ahí. Los papelitos empezaron a aparecer después de eso. ¿Después qué pasó? Empezaron a decir que era trata, y muchas compañeras empezaron a ponerles inscripciones. Después dijeron que no estaba bueno ver culos reales en la calle porque había niñes y “nadie piensa en los niños”, entonces muchas pusieron dibujitos animados. También hay algo del sentido común, de tipo “hola, estoy reteniendo a una persona contra su voluntad, voy pegar un papelito acá con un número de teléfono…” Es raro. Si es todo tan evidente, hay un problema. Realmente hay un problema. Precarización hay un montón, explotación hay un montón, pero no hay herramientas para luchar contra eso. No las hay porque no hay un marco de derecho para las putas, básicamente.


También se escucha mucho "no, pero yo vi un chabón que los pegaba". Ahí está la contraparte, digamos. Siempre los chabones son malos y feos. Hay una lectura muy simplista que se puede entender en el feminismo: "hombres cis malos, mujeres buenas". Es muy simplista y no funciona. No nos vamos a dar cuenta nunca de lo que es la estructura patriarcal si pensamos simplemente en eso. Una vez, antes de empezar en todo esto del trabajo sexual, tenía 19 años, estaba yendo a una actividad. Me senté en una vereda con un chabón que estaba con una pizza, un pibe que vivía en la calle. Nos pusimos a hablar de la vida y el loco me dice que él trabajaba en una zona pegando los papelitos para las pibas, y que las pibas son re piolas, como que le pagaban un par de mangos y el chabón recorría la ciudad y les pegaba los papelitos. Porque queremos hacerlo las mismas putas, porque preferimos estar haciendo otra cosa. También está esta cosa de que siempre tenemos que estar atadas a ser autogestivas, cuando a ningún trabajador se le pide eso, no podemos promocionarnos, o sea, es mucho trabajo. Hay gente que simplemente no quiere. Si a mí me rinde más económicamente pagarle a otra persona para que me gestione ciertas cosas, lo voy a hacer.


Y en ese sentido, ¿en el trabajo en sí cómo se organizan? 


En verdad, yo te puedo decir que soy autogestiva, pero me publicito en una página y esa página no es mía. Entonces ahí ya no soy autogestiva, hay terceras partes que cobran que podrían ser proxenetas, digamos, o son terceras partes porque son facilitadores de prostitución, en esos términos. Entonces la única forma legal es que yo tenga un departamento que sea mío, que pague todos mis servicios, que todo esté a mi nombre, porque si no la otra persona también puede ser imputada, es una locura, no sucede, es una mentira. Mentiritas, espejitos de colores. 


Hace un rato reflexionabas sobre esto de qué hace que haya trabajos buenos y malos y si la genitalidad influye en eso. ¿Vos, en este momento en que estás trabajando de esto, tuviste que deconstruir tu idea sobre el sexo? ¿Siempre lo viviste de la misma forma? 


Yo creo que cambió mucho y más allá del trabajo, por una cuestión de praxis, de relacionarte con otros cuerpos. Más que nada con otras vidas (a las) que quizás no hubiese llegado por otra forma que no fuera por el trabajo sexual. Escuchar ideas o propuestas o sexualidades que no habías escuchado te hace tener un panorama más abierto, también. No sé, fetiches, ideas, fantasías, más allá de que las pongas en práctica o no, si te gustan o no, sos mucho más conocedora de mundos que te resultaban más ajenos. Así y todo, creo que no son las formas de moverte lo que más aprendés, sino de conocer a otras personas que no conocerías de otra forma, otras clases sociales, incluso otros países.


¿Qué definición podrías dar de sexo?


Uh, es re complejo eso. Supongo que es algo que tendría que tener algún tipo de excitación. No haría la lectura clásica de que sí o sí sea la penetración, ni tampoco lo genital necesariamente. Pero sí que tenga algún tipo de excitación, de orden erótico. Me parece que tiene que ir por ahí, como que eso es un componente necesario, pero mucho más que eso es muy difícil de definir. 


A mí también me da la sensación de que muchas veces se da por sentado que todes entendemos lo mismo sobre el sexo, cuando no es así. 


No, totalmente. Aparte nos criamos (bah, yo me crié) mirando cosas tipo Animales Sueltos, arriba o abajo, luz prendida o apagada, y decís ¿qué? ¿Cómo te considerás? Un montón de roles que en verdad son mentira, que nos hacen muy mal. Se habla mal del trabajo sexual, y no de lo mal que nos hace eso. Nadie encaja ahí, nadie quiere encajar, a nadie le interesa. Es rarísimo. 


Para cerrar, ¿cómo entra el sindicato en tu vida, en tu activismo?


Yo había empezado a trabajar y ya lo conocía porque ya había leído notas de les compañeres, entonces cuando me mudé a capital empecé a participar más activamente. Es una lucha que, me parece, me tocaba más que nada por la cuestión del estigma. Es un grupo tan heterogéneo de personas, de todas las edades, de todas las provincias, con las vidas más diversas posibles, y así y todo estamos funcionando. Es re loco eso, a mí me maravilló, y la gente que hay moviéndose ahí. También el equipo técnico. Hay una orgánica que se mueve de una manera muy linda, hay algo como muy real ahí, y que funciona. Me acuerdo de cuando nos íbamos veintisiete mil horas en los micros a los Encuentros Nacionales de Mujeres, experiencias recontra lindas y que me hicieron crecer un montón. Por más que seamos todes diferentes, el estigma lo teníamos todes, entonces hay una unión ahí muy zarpada y muy necesaria. A todes les compañeres que están ahí, como en las sombras (creo que somos la mayoría), nos hace muy bien. Tenemos cosas en común que solo las podemos compartir entre nosotres, y es bárbaro. 


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