• REVISTA MANTIS

Sonidos para las infancias libres. Entrevista a Luci Arlequin

Por diamantEdulce -


Luci Arlequin es cantante, viajere y está presente desde su arte en la lucha por el crecimiento libre. De su camino germina “Autonomía”, uno de sus temas. Le pedimos que la cante, que lo diga, que se escuche. Toda su música está subida a plataformas de acceso gratuito, donde circula su último disco doble para niñes, grabado en portugués y español respectivamente: Camomila-Manzanilla, en su versión física y digital. Trae un cancionero adjunto para cantar las canciones con elle, y sus propios diseños para pintar. Multicolor, multi-artista, fiel al principio autogestivo, a la entrega plena en la labor artística, al apañe entre amigues — amigues humanes, amigues animales, amigues plantas. Además, se prestó a esta entrevista y le respondió a Revista Mantis unas preguntitas que van un poco más allá de su última producción; nos contó sus primeros pasos de arlequín en el camino del viaje y el arte.



¿Cómo nació Luci Arlequin?


Antes laburaba de camarere, pude ir ahorrando y comprando instrumentos. Así empecé con las clases. Daba un taller de iniciación musical para niñes en mi casa. Todo empezó con una necesidad de autogestionarme, y sentía que podía ofrecerles eso. Me interesaba la experimentación con los instrumentos crear instrumentos con reciclados y mezclarlo con las artes plásticas, con la expresión. Entonces venían les niñes, e íbamos probando con diferentes instrumentos que había podido juntar.

También laburé un tiempo en una escuelita, pero dejé todo para viajar. Mientras viajaba, la propuesta era llegar a un lugar y organizar actividades para niñes. Barriales, autogestionadas, pidiendo donaciones, armando una olla popular, un show de circo; así convocábamos. Siempre íbamos por las okupas (espacios recuperados, como fábricas) y ahí trabajábamos en el barrio. Por mucho tiempo estuve haciendo música con diferentes circos; hacíamos shows, espectáculos, tanto para gestionarse de manera callejera como para ofrecerles una propuesta a les niñes en comunidades, en barrios, donde nunca pasaba nada, donde no tenían una oferta de nada distinto, y estaban todo el día en la calle. Se venían a juntar con nosotres porque les llamábamos la atención.


¿Desde cuándo militas las infancias libres con tu arte?


En verdad, mismo cuando grabé Ruda o el disco anterior que se llamó Sopa de tudón, o el anterior que se llamó Pasionaria que eran tres temas siempre estuvieron relacionados a la infancia. La música yo la viví siempre desde mi propia infancia, y también veo la infancia como algo que tenemos todes, como un lugar de conexión con una autenticidad que tenemos, con una ternura que nos habita; entonces, mismo Ruda, que ves la tapa y parece re panky, tiene músicas de protesta y toda una vivencia de diferentes luchas, al mismo tiempo es tierno y hay un montón de canciones que tranquilamente podrían ser para niñes, como “Payaso” o “Bicicleta”. Entonces me di cuenta que era piola explotar eso. Dar un mensaje porque siempre la música que hice fue muy sentida desde un lugar de niñe y para les niñes. Ahí fue cuando decidí encarar este proyecto Camomila-Manzanilla específicamente. Además, porque cuando laburaba con les niñes me pasaba que era muy difícil encontrar canciones para trabajar con elles que estuvieran buenas, que tuvieran un buen contenido. Ahí me propuse hacer yo lo que buscaba.


Justamente tiene que ver un poco con niñes que conocí; una niña en particular, llamada Hermosa Luci, con quien estuve compartiendo mucho. Es una niña trans que comenzó su transición a los cinco años, peleando con su mamá y con todo el mundo para hacerse valer. Me parece una personita súper admirable. A ella le molestaba mucho que yo sea Luci también, entonces me pedía que ella fuera la única Luci. Yo empecé a hacerme llamar Arlequin, que era mi nombre igual, Arle, y me decía así. Hermosa Luci, con su empaque, me ayudó a mí a posicionarme con mi no-binariedad, y a usar ese nombre también, que igual era mi nombre. A veces une, por no querer generar incomodidad, dice “bueno, qué sé yo, decime como quieras”. Pero no. Luci me enseñó eso, la importancia de hacer valer el nombre de une, lo que me hizo fortalecerme un montón. Me conmovía mucho, porque me recordaba a mi propia infancia y el valor que ella tuvo y yo no tuve. Entonces quise transmitir ese apañe a mí misme, y a ella, y a todes les niñes diverses de toda la amplitud de diversidades que hay, para que se sientan acompañades. Porque cuando yo era peque no había nadie que te dijera que estaba bien, y hoy en día tampoco hay muchas propuesta LGTBIQ+ para niñes, y por eso también lo encaré desde ahí.


¿Qué nos podés contar de los trabajos anteriores que mencionaste? ¿Cuál fue el contexto de su producción?


Andaba viajando y empezaron a surgir estos temas, y otros que cantaba antes con una bandita que tenía anteriormente. Sentía muchas ganas de grabar y no tenía cómo. Porque estaba viajando así, de crota, en bicicleta, por las okupas, reciclando, haciendo malabares y esas cosas. Y en un momento, tuve la suerte de cruzarme con el Toroun compa de Uruguay que también andaba viajando, pero con una grabadora de mano, una zoom. El loco andaba en un proyecto donde grabando gente que se cruzaba en las diferentes okupas, e hizo un compilado. Me grabó haciendo dos temas, que en ese momento fueron: “Autonomía” y “Libertad”. Este último tema lo compuse para mi sobrina y quise que me grabe para mandárselo. Me gustó un montón, me re cebé, y una tarde le pedí que me preste la grabadora. Por eso el primer disco se llama Sopa de tudón, porque andaba con mucha gente en una casa, con mucho ruido, poca oportunidad de ponerse a grabar. Entonces un día metí un montón de verduras en una olla a presión y en el tiempo que se cocinó la sopa de-tu-dón, porque tenía de todo grabé un tema tras otro sin frenar, sin parar, sin segundas tomas, así, pum, pum, pum, y salió. Lo distribuí de mano en mano. Una piba que no la conocía en personalo puso en youtube y ahí se empezó a difundir. Ruda es todos los mismos temas de ese disco con un par más, un par menos, pero más profesional. Porque ahí, cuando volví de ese viaje me propuse dedicarme a la música de verdad y tener un buen material que pudiera sonar en la radio, que suene piola. Y ahí surgió Ruda, como una versión más crecida de ese mismo disco. De hecho, el arte de tapa es una foto de una ruda en una maceta que yo tenía en mi terraza, que era una calavera, y en el dibujito en Sopa de tudón era una payasita con una ruda que salía de una calavera. Es como un crecimiento mismo del proyecto.


Puede ser que “Desapegar” relate esa infancia que termina desenvolviéndose en el viaje, y desentramando este concepto del desapego.


Sí, ese tema surgió de un juego. Recién empezaba, andaba por Brasil con dos locas, y un día les propuse: - díganme tres acordes sin pensar - y ahí improvisé ese tema. Después me lo fui acordando y lo fui modificando. Y sí, tiene que ver con toda esa transformación. En ese momento para mí la posta era abandonarlo todo y salir a la vida, a viajar. Tiene mucho que ver con el apañe entre locas, porque en ese momento recibí mucho apañe de mujeres que se estaban sintiendo súper oprimidas en su vida, que de repente se empoderaban y se lanzaban. Ir hacia lo que sientas, tu deseo. Mi deseo de viajar se postergó muchos años por el miedo de no saber cómo iba a hacer, y en el viaje te vas dando cuenta que la hacés con lo que tenés.


¿Cuál es tu canción preferida de tu propia producción?


Uy, no sé. Bueno, el de “Artemisa”, que tuvo bastante éxito, me re gusta. Y “La casa”, el de la casita de barro. Esa viene de una historia con la gente de ciclovida (ahí construimos casas con nuestras manos. Una vez fuimos a desarmar una casa de barro, la desarmamos y rearmamos con las manos y con un martillo). Todas las canciones son una consecuencia de una vivencia que tuve viajando, en diferentes okupas y ramas de lucha. En Brasil tuve mucho contacto, por suerte, con comunidades tupí-guaraní muy aguerridas, y ahí también puede aprender un poco de su cosmovisión, de palabras, por eso también en “Manzanilla” hay muchas palabras en tupí-guaraní. Me gusta también proponer ese conocimiento a les niñes, para que no se invisibilice.



Te recomendamos acceder al material de Luci Arlequin a través de sus redes sociales en Instagram y Facebook, o por email a lupasik.arlequin@gmail.com. Con la compra de su disco, cooperás con la autogestión de su producción, y tiene muchísimo más para compartir. Además, comprándolo en digital y/o disco físico te llevas un fanzine ilustrado con sus diseños y las letras de las canciones, para pintar y cantar. Imperdible para estos momentos de encierro: que ni una crianza se quede quieta. Acción directa y participación.


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