• REVISTA MANTIS

¿Qué es lo que nos enferma a les gordes?

Por Mica Blumenthal -


Creo que me pregunto esto hace muchísimos años, y hoy me propongo desandar algunas respuestas. Antes de empezar, cabe aclarar que esta pregunta no intenta dar por sentado que les gordes estamos enfermes, sino pensar acerca de lo que padecemos las personas con cuerpos gordos, utilizando el lenguaje peyorativo con el que se refieren a nosotres desde hace tantos años.


¿Nos enferman nuestros “factores de riesgo” generalizados y basados en tablas obsoletas y desactualizadas? ¿Nos enferman nuestros kilos de más? ¿Nuestros rollos, nuestra grasa?


La mayoría de las veces, la respuesta es NO.

Ilustración a lápiz de una persona acostada en el piso con el torso desnudo, rodeada de papeles y medicamentos.
Ilustración por Meraki Siede -

Lo que nos enferma son las personas que opinan sobre nuestros cuerpos en nombre de la salud. Nos enferma no encontrar identificación alguna en productos masivos. Nos enferma que la “salud” sea el negocio de unos pocos. Nos enferma el abandono por gran parte del personal médico, que nos estigmatiza desde el primer minuto en que entramos a una consulta.


En esto se convirtió mi vida y la de muches, en un círculo vicioso preocupante. Personalmente, si tengo que ir a una consulta médica, tiene que ser algo que realmente me esté generando mucho dolor, algo extremo. Nunca entendí a la gente que va periódicamente a hacerse controles. Porque claro: para mí, ir a un control médico es ir a enfrentarme con estas negligencias, con la patologización de mi cuerpo.


Desde temprana edad no encajé con la bajada de línea de los cuerpos aceptados. Desde que soy una niña, todes les médiques de diferentes disciplinas que visité me dijeron que estaba enferma. Si bien los estudios realizados (excepto el momento de la balanza) no demostraron nunca este punto, el discurso siempre fue: “ahora es porque sos chica, pero cuando seas grande, si no adelgazás, te vas a enfermar y te vas a morir”. Y ahora que soy grande, directamente me voy a morir pronto, aunque mis estudios sigan demostrando que estas patologías asociadas a mi cuerpo gordo no se manifiestan.


Pero, incluso si las tuviera, ¿por qué se nos abandona? ¿Por qué nos quitarían el derecho a una atención médica de calidad? Parece ser más fácil culpabilizarnos por nuestros cuerpos desbordantes.


¿Por qué no se habla y contempla lo peligrosos y dolorosos que son los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)? Considerando que, en la mayoría de los casos, estos trastornos se intensifican ante las violencias gordoodiantes cotidianas.


No están contemplando, fundamentalmente, que el odio hacia nuestros cuerpos nos rompe por dentro, todos los días. Nos genera ansiedad, inseguridad, padecimientos emocionales, psíquicos y físicos.


¿Entonces quiere decir que el concepto de salud solamente está referido al cuerpo? ¿Qué hay de la salud mental? ¿Quién se hace cargo del trauma que nos han generado estas violencias?


Recordaba la frase feminista que dice “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo” y pensaba que en mi caso la frase está completamente dada vuelta: “no me tuvieron miedo porque tuve miedo”.


¿Miedo de qué? Miedo de que me vuelvan a refregar en la cara lo cerca que estoy de morirme. Miedo de que la persona que me gusta me mire con asco. Miedo de sentarme en el bondi y que le de al lado se ofusque porque le estoy apretando con mi cuerpo grande. Miedo de no conseguir un trabajo porque mi “presencia” no es la correcta. Miedo de comer en la calle. Miedo de comer en un bar. Miedo de no encontrar ropa que me guste y me quede bien.


No tenemos miedo porque somos personas frágiles, abandonadas, sin deseos, sin proyectos; tenemos miedo porque este mundo nos quiere borrar. Porque nuestros rollos y nuestra grasa incomodan, asquean, generan vergüenza.


No puedo evitar pensar en la cantidad de veces que quise dejar de existir por un rato para que se termine el dolor de habitar mi cuerpo en este mundo tan hostil. No puedo evitar pensar en la cantidad de personas que hoy están sintiendo esto en su propia carne.


Hoy, estos miedos que sentí alguna vez se transformaron en fuerza, y por ello me siento privilegiada. Hoy, muchísimas personas están haciendo activismo gorde y eso es aliviador y fortalecedor: vernos reflejades en las palabras y las experiencias de otre, que de alguna manera también son las nuestras.


Les gordes existimos, somos y seguiremos siendo. No nos van a callar, no más.


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