• REVISTA MANTIS

¿Qué contenido elegimos consumir?

Cuestionarnos lo que reproducen los medios


Por Inés Deluca -


Las mujeres, las disidencias, travestis, trans, no binaries, las personas racializadas, la clase trabajadora y demás grupos de personas oprimidas a lo largo de la historia queremos expresar nuestra preocupación acerca del tipo de contenido publicado en redes y medios de comunicación hegemónicos que resurgió este último tiempo. Este es en su mayoría producido por un grupo de gente privilegiada, que suelen ser varones hetero, cis y blancos. Nosotres no nos sentimos parte ni nos vemos representades en estos contenidos. Entonces, nos parece importante preguntarnos acerca de la enseñanza que nos dejan los medios de comunicación que nos rodean.


Los medios son parte de nuestra cultura y tienen como uno de sus objetivos el de educar a la sociedad que los consume. De aquí parte la preocupación por lo que se está reproduciendo en, por ejemplo, la televisión, que reproduce contenidos violentos y viejos mandatos patriarcales, contraria a la educación a la que aspiramos hoy, libre de patrones y estructuras machistas naturalizadas en los vínculos con otres.

Ilustración por María Emilia Giordano -

El contenido que criticamos es aquel que es cómplice del modelo que oprime y calla a las mujeres y personas que no se identifican con lo heteronormativo. Un modelo machista, patriarcal y sexista que, por ejemplo, pone a las mujeres en un lugar de inferioridad en comparación al hombre. Cuestionamos aquel contenido que muestra constantemente personajes estereotipados que “debemos seguir”, tanto en su comportamiento como en su apariencia estética. La familia siempre está integrada por un hombre inteligente y superior a la mujer, generalmente ama de casa, que solo tiene que saber cocinar, limpiar y cuidar a les hijes.


Este tipo de contenido se puede ver en programas de entretenimiento, obras de teatro, novelas del estilo de Casi Ángeles de Cris Morena y series como Casados con hijos (remake de la serie norteamericana creada por Michael Moye y Ron Leavitt) e incluso en famoses y personas de la farándula. En Casi Ángeles, por ejemplo, podemos ver cómo todo lo que sucede en la historia se produce bajo el mandato heteronormativo. Los personajes se ven como modelos hegemóniques, sobretodo las mujeres, quienes además son cosificadas y maltratadas por sus parejas o usadas como hazmerreír por otres.


También, en Casados con hijos se representa una familia tipo en la que el hombre es el que trabaja y la mujer debe quedarse al cuidado de la casa con todas las tareas domésticas que conlleva. La mujer es maltratada y tratada como estúpida porque no aprendió las “tareas básicas del hogar”; se muestra cómo malgasta la plata que ingresa su marido en compras de ropa y productos de belleza. En cuanto al personaje que hace de hija, se trata de una persona con un cuerpo hegemónico que está con todos los hombres que quiere, y por eso se la trata de “puta”. La vecina es un personaje que no reproduce los patrones familiares impuestos, disfruta de la sexualidad con su marido y se rebela frente a los maltratos recibidos de un hombre, en este caso, el marido de su mejor amiga, que la trata de loca y la juzga por su aspecto.


En varias novelas también se ve, claramente, cómo se romantiza la pobreza. En series como Chiquititas, por ejemplo, se ejerce violencia y discriminación a grupos de niñes pobres por parte de las autoridades de la institución donde se están hospedando, o por parte de familias con ingresos económicos altos y otras posibilidades de educación (como en el caso de Casi Ángeles). Constantemente se reproducen escenas en las que se inferioriza a estos grupos de chiques, que tienen menos posibilidades que otres, o a personajes que ocupan puestos de trabajo de ingresos bajos (niñeras, empleadas domésticas, etc). Se romantiza la pobreza cuando se pinta una vida feliz para esos personajes, cuando toda la violencia y discriminación recibidas terminan en un musical o una historia de amor de fantasía.


Hay un ida y vuelta entre los estilos de vida de los personajes, claramente diferenciados por sus ingresos, posición en la sociedad, trabajo, educación recibida, etc. A su vez, en todas las series de Cris Morena, siempre aparece una persona como “salvadora” de les que están sufriendo, ya sea una persona que se hace cargo de les chiques huérfanes o un varón cis-hetero que se enamora de una piba pobre. Además, refuerzan el binarismo y lo heterosexual: las familias “ricas”, generalmente, son familias tipo de un hombre y una mujer casades que tuvieron una nena y un nene.


Como respuesta a la crítica, están las excusas de “chiste” o la “ficción” para justificar que no es grave que esto se reproduzca y sea consumido en casa de familia como pasatiempo. Desde una visión feminista, reconocemos que estos contenidos no son chistes ni ficción, sino complicidad con un modelo patriarcal que enseña estereotipos retrógrados, que a los ojos de las mujeres, lesbianas, travestis y trans son dañinos porque no nos representan y no queremos seguir esos cánones. En este tipo de series, los vínculos reproducen cánones patriarcales, y se basan en la naturalización del destrato y la pelea. Se construye la idea de que las mujeres no somos capaces de hacer nada por nosotras mismas, que no podemos más que los hombres, que dependemos de ellos y que, hagan lo que hagan, lo hacen “por nuestro bienestar”, y si nos rebelamos frente a eso somos “locas”, “caprichosas”, “hinchapelotas”, “feminazis” y “malcogidas”.


No es menor el problema de los maltratos, el acoso y la discriminación recibida durante las grabaciones de ciertos programas, películas, novelas, obras de teatro, etc. Son muches les actorxs que han salido en estos tiempos a contar sus propias historias sobre situaciones incómodas en las que les tocaron, les hicieron desnudarse o hacer cosas que no estaban guionadas ni acordadas entre las partes. También se pueden ver discriminación, maltratos y burlas en distintos programas de televisión a personas que no se perciben con la identidad de género heteronormada y binaria.


A fines del 2019 la Asociación Argentina de Actores presentó una campaña para reclamar la inclusión del Protocolo contra abusos, discriminación y violencia de género a través de videos con el título de Respeto en el Set, en los que suceden microhistorias que muestran casos cotidianos de acoso y abuso, discriminación y maltratos.


Pensemos en la diferencia entre les actorxs que aceptan que este tipo de programas se reproduzcan de igual manera, sin cambiar sus formas ni guiones retrógrados y violentos, y les que se rebelan frente a los maltratos recibidos durante las grabaciones, que cuestionan sus diálogos y proponen debates acerca de los mensajes que se transmiten a través de ellos.


Érica Rivas nos invita a reflexionar sobre esto en una publicación que hizo en su cuenta de Instagram, en la que comenta acerca de lo sucedido con la obra de teatro de Casados con hijos que se llevará a cabo en el 2021.


Nosotres les invitamos, entonces, a cuestionarnos acerca de lo que elegimos consumir y a preguntarnos: ¿de qué nos reímos?


Planteemos una forma nueva de pensar la televisión, con personas con perspectiva de género dentro del equipo de producción; un nuevo contenido en el que todes nos sintamos representades, contenido que no alimente al sistema que nos condena todos los días, y generado en un ambiente sin maltratos, violencia de género ni discriminación, en el que les actorxs se sientan cómodes y bien tratades.


@2019 REVISTA MANTIS

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