• REVISTA MANTIS

Paradigmas anchos

Por Tais Chiurazzi -



En nuestro país el movimiento denominado activismo gorde nació en el 2011. Laura Contreras, abogada y profesora de filosofía, junto a Nicolás Cuello, profesor de historia de las artes visuales e investigadores de CONICET, son bandera de este activismo. Ambos presentaron el libro “Cuerpos sin patrones” donde proponen cuestionar y mirar desde otro lugar los argumentos médicos que determinan qué es y qué no un “cuerpo sano”. Desde esta teoría, emerge una crítica a los modelos corporales de deseabilidad y belleza que dominan los medios de comunicación masiva, entre otros, desafiando paradigmas preestablecidos.


Collage por Solange Avena


Desde el punto de vista estético, se plantea la idea de que lo real es lo bello. La mayoría de las personas que vemos en revistas, televisión, moda, son de extrema delgadez, sin un gramo de grasa en el cuerpo y eso está visualmente bien, busca provocar placer en los ojos que observan. Esta práctica invisibiliza el constante uso de photoshop, para tapar todas las “imperfecciones” que tienen los cuerpos con el objetivo de naturalizar la foto de una persona, que no es tal en su día a día. Realmente son marcas humanas ocultadas, borradas, para hacernos creer que no existen, que no deberían pertenecer a nuestros cuerpos.


Belleza hay en todos los cuerpos y lo que nos pertenece es sentirnos belles, solo tenemos que encontrar esa forma de vivirnos, ya que no hay una única manera de hacerlo, sino que es algo que se nutre de cada individue.

Con respecto a la salud, la gordura quedó asociada a la enfermedad, a la obesidad. Esta nueva corriente señala este fenómeno como un error, no todos los cuerpos gordes son enfermos. Hay que reconocer los aspectos positivos de estos cuerpos y los negativos también. No hay un “neutral” de masa corporal que aplique a todes, pero lo que sí podemos establecer con apoyo del Activismo Gorde es que el cuerpo obsesionado no es sano. La figura de la policía de los cuerpos se presenta como las marcas establecidas culturalmente que plantean cuál es el tamaño que ideal. En conjunto con este, se analiza la maldita tabla de talles, que casi ninguna marca de ropa cumple con ella y les gordes deben ir a casas especiales, donde la ropa es limitada, como si una persona debiera adaptarse a un objeto, y no al revés.

Desde que tenemos uso de razón, los patrones que nos vienen inculcando son perfectos, en un mundo donde la perfección no existe como algo dado sino que se construye bajo los intereses de aquelles que dominan nuestra cultura donde les niñes juegan desde los primeros años con barbies 90-60-90, donde jugamos a ponernos en el rol de un ser rubies sin estrias, ni celulitis, sin kilos de más, que no nos va acompañar en nuestro conocimiento real del cuerpo propio, sino que se va a construir como frustración.


¿Y las personas reales? A Agustina Rios Martinez le prohibieron la entrada a un boliche: Después su amiga fue a preguntar por qué no podía entrar y le dijeron que la razón era esa, que era “gorda”. A Florencia Torrente, también: No la dejaron participar de un desfile por estar "gordita", en un evidente caso de discriminación por no cumplir con las "obligaciones" físicas que impone el mundo del modelaje. Los ejemplos son infinitos, los testimonios dolorosos también. Estas frases son de todos los días, en diferentes contextos, lugares y formas.


El activismo gorde llegó para ponerle fin a esto, para comenzar a establecer la verdad de los cuerpos. La politización de nuestras vidas se presenta en la vida cotidiana de todes. Sentite bien con tu cuerpo, a la mierda los estereotipos que el activismo está de moda. Lo personal es político, y ya lo dijo una compañera “Si en nuestra revolución no hay abrazo, sexo y postre, no es nuestra revolución”.

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