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Murgueras

La revolución se baila, se transpira, no se calla.


Por Tais Chiurazzi -


"La murga es un género músico-teatral desarrollado en distintos países de América Latina y en España. Generalmente se realiza durante alguna festividad como el carnaval, fiestas patronales, efemérides de ciudades o eventos deportivos. En Argentina también se denomina murga a los conjuntos compuestos por músicos percusionistas, bailarines y fantasías (se llama así a quienes portan banderas, muñecos, sombrillas, etc.), que decoran todo el desfile murguero". Hasta este momento la definición de Wikipedia no nos dice nada nuevo.


Se distinguen entre los distintos puntos del país por su ritmo y espectáculo. Mayormente se visten de una forma muy estridente, llenes de lentejuelas, brillos y trajes con tela de raso para que los deje bailar con comodidad; que en conjunto con sus galeras, gorros y caras pintadas transmiten alegría sin parar.

Las murgas tienen una disposición durante los desfiles: las mascotas, es decir, les niñes, suelen ir delante de todo; luego las mujeres y al final, los hombres con la percusión y los grandes accesorios.


El rol que ocupan las mujeres en las murgas es mínimo. En los casos de murgas cantadas, en su mayoría, las mujeres solo cantan los coros. Con respecto a la batería, es decir, la banda, son muy pocas las que tienen la posibilidad de tocar un redoblante, platillos o bombos. Ni hablar de escribir las letras de las canciones, esa es cosa de hombres.


¿De hombres?


El mundo de les murguistas es uno de los más discriminatorios en cuestiones de género, por eso las mujeres que participan lo hacen en un número mucho menor. Algunas están intentando evolucionar y comenzar a darle a la mujer el lugar y el respeto que solicita, aunque no todes piensen de la misma manera.


Empoderándose, decidieron crear el Encuentro de murgas de mujeres y mujeres murguistas que se realiza desde el 2017. Es un lugar de debate, donde se realizan talleres y charlas y se plantea el rol que cumple la mujer en el carnaval. Junto con este movimiento, agitan sus pañuelos rojos, en defensa de sus derechos, enarbolando las frases machistas que suelen decirles: “No se escucha igual cuando son mujeres”, “Estas feministas inútiles quieren todo de arriba”, “Ni el carnaval se salvó de las feministas”, “Es una cuestión de gustos, no de machismo”.


El encuentro está conformado por mujeres murguistas principalmente, pero invitan a todas aquellas que quieran participar de esta lucha. El fin de éste es intentar frenar con el “patriarcado con brillantina”, donde no solamente durante los desfiles las ponen en un lugar insignificante, sino que también recurren a ellas como maquilladoras, vestuaristas y como niñeras durante los shows.


Como primera medida decidieron impedir que se integre a hombres que sean violentos en cualquiera de sus aspectos. En otros casos, las murgas son conformadas exclusivamente por mujeres.


Desde distintos puntos del país, las murgas de mujeres dicen “presente” en cada marcha: los debates por el aborto legal, el 8M y los diferentes paros que se realizaron.

El último encuentro se realizó en Montevideo el 15, 16 y 17 de marzo con la participación de Argentina, Chile y Uruguay, donde las integrantes de la murga La Mojigata participaron de forma muy activa.


Pudimos hablar con Laura Ganz (Lali) para que nos cuente un poco más sobre el encuentro y la murga uruguaya:


-¿Cómo se organizan ustedes, en cuestión de roles en La Mojigata? ¿Cuál es el que cumplís vos?

Lali: Existen las siguientes comisiones : directiva, artística, producción y logística. Yo estoy en la producción y participo registrando todos los números y organizando acciones para juntar plata y financiar todos los gastos de la murga. A su vez estoy en la batería (platillos) por lo que participo en el armado de arreglos de la bata.


-¿Tenés muchas compañeras mujeres? ¿Cómo se mueven en los roles de jerarquía? ¿Por antigüedad?

Lali: Hay 3 mujeres que integran el coro, yo en la batería, después hay una muchacha que es utilera, otra que participa en lo que es producción, que no sube al escenario, pero se mueve para conseguir sponsors. También está la vestuarista y hay maquilladoras. Hay más mujeres en la parte técnica, pero en les 17 que suben al escenario somos 4 mujeres. En cuanto a la jerarquía es más una cuestión de antigüedad porque las decisiones se toman en forma grupal. Dentro de la parte artística, Nacho, se encarga de las letras. También está el director, junto con Facundo que realizan los arreglos. Joaquín, toma las decisiones de gestión y por último, Ramiro es el puestista. Todos ellos forman la directiva y fundaron la murga.

Por una cuestión de orden las medidas las toman ellos pero las presentan como sugerencia para que todes como colectivo, las aprobemos.


- ¿El rol de la mujer en el ambiente de la murga es bastante complicado, no?

Lali: Sí lo es, somos muy pocas y eso ya demuestra que no está el espacio para la mujer en la murga. Menos en roles como dirección, letras, batería de murga.


- ¿Alguna vez se lo plantearon a sus compañeros?

Lali: En La Mojigata no hay problema en ese aspecto, por ejemplo: un cuplé se alteró porque una de las muchachas no estaba de acuerdo con la letra . Yo participo bastante de los arreglos musicales, tengo bastante comunicación con Facundo el que hace los arreglos y hay un ida y vuelta de las ideas.


- ¿Cómo fue su participación en el encuentro de murgas de mujeres que se hizo en Montevideo?

Lali: Yo participé dando talleres de bateria de murga y también en alguna charla. Anita (Ana Clara Carriquirry), que sale cantando en La Mojigata, es una de las organizadoras. Y las otras dos integrantes participaron yendo mas que nada a ver los conciertos que hubo en el encuentro de verano.


- El feminismo ayudó en un montón de aspectos a las murgas, pero ¿qué pensas que falta para que todes puedan tener la participación que ustedes tienen en La Mojigata?

Lali: Falta mucho. Por un lado falta que las mujeres nos apoderemos de los espacios que "no nos pertenecen", como ser directora de murga, platillera, redoblantera, bombista o letrista, digo esto porque son los lugares que más falta y son importantes. El o la letrista es en donde se ve reflejado lo que sentimos, lo que pensamos, es parte del discurso, entonces falta proponernoslo como una opción real que ser letrista o ser arregladora, que tiene una sensibilidad, una parte de expresarnos, son roles donde más falta que las mujeres tomemos esos espacios que no nos lo van a dar, los vamos a tener que tomar, en el buen sentido.

Fotografía por Solange Avena -

Si nunca viste a una mujer dirigiendo una murga, o tocando, no hay identificación posible. Es muy difícil que una niña se piense a sí misma como tal cuando no hay otros ejemplos. El reconocimiento de mujeres y disidencias hoy, es un punto clave para que tanto el futuro como el presente de nuestras murgas sea inclusivo.


A su vez, todo el movimiento murguero va acompañado de discriminación y de falta de acceso a la mujer a muchos espacios y que tiene que ver con el rol que nos toca a nosotros como el "no protagónico". Este mundo donde nos movemos, le pertenece a los hombres y ese es otro cambio que se tiene que dar. Es un rol social, cultural profundo. Tiene que ver con el rol de la mujer en la familia, en la maternidad, que de a poco va cambiando, pero falta que éste sea más compartido. Y en las murgas que son solamente hombres falta un cambio de mentalidad.


El caso de "La Mojigata" es una gran excepción en este mundo machista que le toca vivir a nuestras compañeras, donde poco a poco el cambio y la lucha se va a hacer notar.