• REVISTA MANTIS

Mujeres en el mundo árabe. Parte I

Por Julieta Ferrando -


La información que nos llega del mundo árabe a les occidentales es información trastocada y, en general, no suele ser de primera fuente. Medio oriente, guerras, rituales, danza del vientre y terrorismo son algunos de los conceptos que suelen asociarse cuando hablamos de las culturas árabes. Hollywood se encargó de generar ideas homogeneizadas y maquilladas de sus costumbres y cotidianeidad, creando una distancia muy grande con estos países y llenándonos de prejuicios sobre la vida allí.


¿Cuánto conocés sobre estos territorios y sus costumbres? Al comenzar la investigación le abrimos la puerta a un interminable abanico de identidades, religiones, lenguas y pueblos levantados en luchas tan diversas como las culturas existentes en ellos.


En las historias del mundo árabe que nos han sido compartidas, se observa que muchos hechos fueron descritos desde la idea de otredad, es decir, del reconocimiento del otre como diferente y ajeno. Si bien Occidente ha bautizado al territorio que estos países ocupan como “Oriente”, en este se encuentran culturas milenarias con un pasado de muchas mixturas y sus propias historias escritas, las cuales dejan ver que se trata de espacios complejos, llenos de lenguas y formas de vida distintas. No conformes con elaborar una descripción de les árabes que llama a la confusión, Occidente fue también el elemento colonizador que dio mecha a la explosión de tantísimas movilizaciones sociales.

Fotografía por Sol Avena -

Es tarea de Revista Mantis visibilizar aquello que problematice las cuestiones de las mujeres y del diverso colectivo LGTTBQ+, entonces consultamos con una experta: la Dra. Carolina Bracco y así poder esclarecer un panorama político que con tanto esmero han logrado difuminar y distanciar de nuestro entendimiento.

Si estás leyendo esto es porque no podés sacarte las gafas violetas, y entendemos que los caminos que une recorre hasta militar los feminismos son tan diversos como nosotres mismes.


Así nos contó la Dra. Bracco su experiencia:

“Mi tesis doctoral -proceso que atravesé en el Cairo, donde viví entre 2007 y 2011- la hice sobre la imagen de las bailarinas en Egipto, retomando la historia de ellas pero ampliando el espectro y estudiando cómo fue cambiando la imagen a lo largo del siglo XX. Eso me dio la posibilidad de hablar y de indagar sobre una serie de agendas de investigación que tenían que ver con políticas del cuerpo. Cómo era la imagen de la mujer en el cine, cómo se proyectaba, qué intereses había desde la industria cinematográfica en proyectar una u otra imagen de la mujer, de la mujer en el espacio público, de las diferentes luchas que se fueron dando, tanto en Egipto como a nivel regional. Fue a través de ese camino que me fui metiendo en este mundo feminista, en las discusiones de género en el mundo árabe. (...) Así fui desarrollándome en el área, y finalmente escribí mi tesis de maestría sobre la vida de una bailarina egipcia, Tahia Carioca, que nació en 1919 y murió en 1999. Tomé esos 80 años para hablar de la historia de Egipto a través de su vida, porque además de haber sido bailarina fue militante política, prisionera política, tuvo una militancia muy fuerte por la causa palestina, fue directora de teatro y estuvo en el sindicato de artistas. Su vida era muy rica, y a través de ella [se podían] contar ciertos aspectos de la vida egipcia, de la historia egipcia en esos 80 años”.


Fotografía por Sol Avena -

“Mi primer acercamiento a esta temática puede haberse relacionado a que también me dedicaba a la danza, pero quizás por una sensibilidad propia o una motivación de ir un poco más allá me parecía muy interesante ver de qué manera una sociedad que se supone que es tan cerrada, tan conservadora, al mismo tiempo desarrollaba esta danza que tiene tanto que ver con la erotización, el mostrar el cuerpo y demás. Aquí queda expuesta la construcción que se hace de la mujer oriental desde occidente. Esa erotización y feminización no solamente de las mujeres árabes, sino de toda la región, en el cual la imagen de la bailarina está en el centro de todo ese discurso. La propia imagen de la bailarina me daba la posibilidad de desgranar y ver de qué manera se reflejó internamente en la propia sociedad egipcia. (...) De hecho, el traje de la típica bailarina oriental en realidad fue una propuesta de las bailarinas estadounidenses que después las egipcias copiaron. Que también tiene que ver con la influencia del colonialismo inglés en la India y los trajes que dejan el vientre descubierto. Las primeras bailarinas lo tenían cubierto. Luego se va adaptando, sobre todo con este elemento relacionado con el mundo colonial que son los cabarets. A los cabarets no iban los egipcios, sino que iba la clase alta europeizada y los soldados (ingleses).


Egipto estaba ocupado por Inglaterra desde 1882, y este espacio del cabaret se relaciona con un esparcimiento y divertimento que tenía que ver con las costumbres europeas y nada con las costumbres locales. El personaje por excelencia del cabaret es la bailarina oriental. Una vez más, en la época de las independencias, la bailarina va a pasar a ser un personaje muy contradictorio, por ser una mujer que, semidesnuda, trabaja en un ambiente lleno de soldados extranjeros.

Fotografía por Sol Avena -

A partir de los años cincuenta, con la independencia del país, es completamente demonizada, y al mismo tiempo tiene una importancia central en Egipto por ser (parte de) la industria cultural por excelencia del mundo árabe. Es una historia que excede completamente a Egipto.”


En esta época es cuando la emancipación femenina empieza a ser considerada algo moderno que tiene que ser reflejado en la sociedad. Las costumbres y la autonomía árabes quedan expuestas y en peligro árabes en manos del colonialismo occidental. Pareciera haber un doble discurso, que busca la libertad femenina al mismo tiempo que pretende romper con su cultura y demonizar sus creencias. Bracco comparte: “Todo lo que escucho sobre la emancipación femenina que empieza a tener voz a comienzos del siglo XX va a estar muy relacionado con la influencia del proyecto de la modernidad eminentemente europea y el impacto que va a tener esto en la población local. Va a comenzar a tener un peso muy fuerte esta idea de que para ser moderno tenemos que emancipar a la mujer.


La cultura árabe se hará eco del discurso occidental, que propone que estas sociedades están atrasadas porque sus mujeres están atrasadas. En parte, se debe a que las mujeres usaban el velo, a que estaban encerradas en las casas, a todo el sistema de segregación femenina.


Hay que pensar que con la influencia extranjera —influencia que no solo es influencia, sino ocupación militar en estos países— se va a dar el fin de un mundo. Con la caída del Imperio Otomano, después de la Primera Guerra Mundial, se pasa de un mundo religioso y feudal a un mundo laico y capitalista. Un mundo que vienen a imponer las potencias europeas, principalmente Inglaterra y Francia, a través de la idea de los Estado-Nación, en toda la región del mundo árabe. Entonces, con ese discurso que busca una supuesta igualdad entre hombres y mujeres, se abrirá la idea de la emancipación femenina como un requisito, como si la libertad de las mujeres fuera un barómetro de civilización.


Va a ser la incorporación de este discurso la que va a promover las primeras ideas de emancipación femenina, que paradójicamente provendrá de los hombres occidentales. Después van a aparecer las primeras feministas, o proto feministas, en países como Egipto, Líbano, Siria, Palestina, sobre todo en los países árabes mediterráneos. Otra historia muy distinta van a tener los paises del Golfo. Pero en países como Yemen, que tenían una influencia inglesa, ahí sí. Podemos observar que donde hay influencia europea, van a empezar los movimientos de mujeres.”



Ilustración por Sofía Ferrán -

En la labor colonial de estatizar el mundo árabe, se emprende la carrera por lograr derechos civiles como expresión de progreso y modernidad. Es entonces que entran en discusión cuestiones como el sufragio y el aborto, que dejaban a la mujer por debajo del hombre en la jerarquía social. “Cuando llegan las independencias se vuelve a tener esta idea de que la misma cantidad de derechos para los hombres que para las mujeres funcionaba como barómetro. Entonces, se incorpora a las mujeres en el sistema de trabajo, porque se necesitaba fuerza de trabajo. Esta medida no fue igual en todos los países árabes”.


Según Bracco, existieron países, como Irak, que fueron parte de un programa que incorporó a las mujeres a la fuerza de trabajo. Sin embargo, este programa no fue una propuesta estatal que formara parte de una agenda institucional para que las mujeres formen parte de las nuevas organizaciones del trabajo, sino que fue una propuesta de un partido político en el contexto de una búsqueda de votos, como una estrategia electoral.


“Esto evidencia que no existía un proyecto real por parte del estado para sumar a las mujeres como parte de la emancipación femenina. Hubo otros países donde sí lo hubo, por ejemplo en Omán, donde hubo una revolución a fines de los años 60. Allí sí había un proyecto, lo que pasa es que todos estos proyectos fueron aplastados por la inyección del islamismo que se dio dentro de todos estos países. Está íntimamente ligada una cuestión con la otra: la presencia colonial, de las elites locales colonizadas, como las nuestras. Nosotres, los países latinoamericanos, tenemos una similitud en la independencia con los países árabes. No me gusta estirar tanto para decir “son iguales”, pero son similares, y esa jerarquía que propone el colonialismo después se reproduce en las relaciones de género. (...) Franz Fanon es el gran teórico del colonialismo, de hecho tiene un trabajo sobre Argelia. Él va a Argelia en el momento de la lucha por la independencia argelina y hace un estudio que lo seguimos utilizando hasta hoy. Trata sobre cómo los franceses tienen una obsesión con las mujeres argelinas, por desvelarlas, por penetrarlas, por penetrar ese secreto de la mujer velada. Incluso las mujeres argelinas usaban y usan aún hoy unos velos que cubren completamente el cuerpo, blancos, y no deja ver nada, ni siquiera tenían una posibilidad de ‘erotizarte’ porque cubre completamente el cuerpo, y va a ser un proceso muy distinto al que va a haber en otros países. Siempre que hablamos del mundo árabe hay una heterogeneidad muy grande, es como hablar de latinoamérica”.


Uno de las características más representativas de estas culturas es haber sido impactadas por el Islam. Carolina Bracco expresa que ante este hecho hubo un silenciamiento total de la mitad de la población. Explica: “es un proceso que no solamente afecta a las mujeres, pero al ser el último eslabón de la larga cadena de opresiones, (son) sobre todo las mujeres pobres son las que más van a sufrir y las que van a encontrar un lugar de agencia dentro de los partidos islamistas. Son quienes van a trabajar en (los) comedores de las iglesias, las ves en los barrios o en los comedores. En algunos casos esos serán sus únicos espacios de socialización fuera de su casa; estos espacios de agencia son también donde encontrarse con otras mujeres.

(...) Y es acá donde se va a dar un retroceso en términos de libertad de las mujeres. Un retroceso muy importante, porque hasta los años 70 las mujeres en general gozaban de libertades. Por ejemplo, el tutelaje masculino de Arabia Saudita (es una) medida que no existe desde siempre. Se empezó a reforzar a fines de los años 70 y ya a principios de los años 90 con la guerra del Golfo (uno de los factores más detonantes del islamismo) va a haber un impulso en toda la región. Siempre, en momentos de crisis, se le quitan derechos a las mujeres; en todos lados, no es solamente en el mundo árabe. O sea, mira lo que está pasando acá, las discusiones que estamos teniendo. Hay que hacer estas comparaciones. Yo las hago para quitarnos eso de “gente de otro lado”. En un momento donde los regímenes necesitan legitimar, muchas veces lo que hacen es eso, trasladar un poder sobre los varones para que controlen a las mujeres, para que no te sientas tan impotente básicamente”. A esto, Carolina lo llama un “pacto colonial”: trasladar un sistema de opresión colonial a las relaciones de género.



Hasta aquí la primera parte del análisis sobre este mundo lejano con tantas similitudes al nuestro. En el mundo árabe, un patriarcado feroz y dominante se esconde debajo de la moralidad y de otros indicadores de “buena civilización”, que nos oprimen y condenan a quedar por debajo de toda la jerarquía que este injusto sistema propone. En la segunda parte, abordaremos los efectos del impacto islamista en la región, y cómo los levantamientos de mujeres se hicieron escuchar y sentaron las bases para los movimientos feministas actuales, elevando las banderas de aquellas que merecen memoria, nombramiento y justicia.


Carolina Bracco

Politóloga por la Universidad de Buenos Aires.

Maestra y Doctora en Culturas Árabe y Hebrea por la Universidad de Granada, España.

Secretaria de redacción de Al Zeytun, revista iberoamericana de cultura, análisis y pensamiento palestino.

Profesora de grado en la Facultad de Filosofía y Letras y de Posgrado en el

Programa de Doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos

Aires.

Directora de Relaciones Institucionales con el Mundo Árabe en el Archivo

Audiovisual Observatorio Sur Co-directora de la Colección de Estudios de Género de

la Editorial Canáan.

Áreas de investigación: Cine y género / Feminismos árabes e islámicos / Movimientos

de mujeres / Tradición y Modernidad en el Mundo Árabe

@2019 REVISTA MANTIS

  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
  • Twitter - Círculo Negro