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Miss Juguetes: El nuevo disco solista de LibertinA

Por @ariellcarolina, Escritorx No Binarie -

Fotografía por @agostainn -


LibertinA canta desde un continuo despertar.

Utilizando palabras como hechizos, activismo y brújulas provenientes de su propio planeta.

Su música juega y relampaguea como el fuego.

Lo hace sin miedo, aunque lo exprese en sus letras, lo hace abriendo el camino,

e invita a otres a ser parte del proceso de trasmutación.


Desde Ciudad de los pájaros (ex Colón), Entre Ríos, en plena pandemia, LibertinA se adentra en el desafío de grabar por segunda vez de manera 100% autogestiva su disco Miss Juguetes, tocando todos los instrumentos, y grabando por primera vez en su casa.


LibertinA nos cuenta cómo inició su camino musical en el año 2015 con su primer proyecto colectivo Todos Los Problemas, y cómo éste le abrió la posibilidad de hacer de la música una forma de ver y transitar la vida. En palabras de elle, su música es su activismo. “La primera fecha que tocamos ya teníamos un demo que grabamos en una sala, fue en el ciclo Heisenber. En ese momento estaba tocando el bajo y comencé a animarme a cantar. Nunca pensé que iba a poder hacerlo, porque me habían quedado algunos traumas por gente que me dijo que cantaba y tocaba mal. Cuando conocí a les pibxs de TLP me dijeron ‘vos cantás’, y no me preguntaron si afinaba o lo que fuera, eso fue hermoso”.

El primer disco de Todos los problemas salió en dos partes, la primera con dos temas y sin nombre, la segunda con 5 temas y se llamó Muerte a TLP. “Luego, al año, sacamos Yeta, que es mi disco favorito. Para ese momento ya habíamos cambiado la formación, la chica que tocaba la guitarra se fue y tuve que aprender para cubrirla. Esa fue otra sorpresa que me llevé, porque para mí, tocar en vivo la guitarra no tenía una lógica que me llevara a pensar que podría hacerlo. Las primeras veces sufrí un montón, los chabones me decían cosas como ‘¿no sabés qué guitarra tenés?’ porque yo no tenía mi instrumento propio, me lo prestaban. Hoy reconozco el mansplaining de lejos, jaja”.


LibertinA se adentra en la profundidad emocional a través de sus letras y melodías, fuertes choques eléctricos fusionados con dulzura poética e intenciones de transformarlo todo.


En 2016 cumplió el sueño de hacer un compilado con bandas integradas por feminidades e identidades disidentes, rentando una sala entre varies, con dinero recaudado de fechas, que se llamó Invasión Feminista. “Demostramos que no estamos ‘verdes’, como dijo el chabón de Cosquín Rock, sino que nuestros espacios los tenemos que armar nosotres mismes. Cuando son espacios con varones heterocis suele haber opresión, poco lugar a disidencias; en cambio, en estos espacios que co-creamos, intentamos que esto no suceda y que se puedan visibilizar todas las voces”.


Luego de esta experiencia colectiva, en 2017, decidieron darse un tiempo con Todos los problemas y allí comenzó su camino de solista. “Me di cuenta de que tenía muchas canciones que no había podido concretar con la banda, y decidí grabar mi primer material. Me hice la pregunta: ‘¿Qué me frena? ¿El capital?’ Entonces armé rifas y con eso cubrí la grabación, el máster y la mezcla. Empecé a grabar todos los instrumentos por separado, batería, bajo, guitarra; y el 2 de febrero del 2020 salió Klapaucius, mi primer disco solista con 5 canciones”.


Para este disco, que oscila entre la catarsis y la melancolía, el punk y la pulsión por ir hacia un lugar donde la normalidad no sea confusión y dolor, comenzó a aprender batería y tuvo su primer experiencia grabando todos los instrumentos.

Hace pocos días salió su segundo y último disco, Miss Juguetes, culminando un año de intensas emociones, decisiones y cambios geográficos que se expresan en este compilado. Contiene tres canciones presentes, fuertes y con el ingrediente que nunca falta en su música: mueve, moviliza, no pasa desapercibida. Es el resultado de un proceso personal que se transforma en colectivo al compartirlo. “Son vivencias antiguas que las hice canciones, son también contestaciones a ciertas personas de aquel contexto personal, una crítica a las dinámicas familiares. Escucho la canción ‘Normal’ y es como una forma de responderle a la persona que denuncié y con la cual sufrí violencia en la infancia. Es mi autodefensa, como cuando escraché y visibilicé los abusos que había vivido en mi adolescencia. Me despega y me genera tranquilidad estar haciendo algo de ‘justicia’ expresando mi historia a través de la creatividad. Porque no es solo un hecho, sino que cuando ves una violencia, se develan todas las demás que estaban naturalizadas. El disco anterior me salvó, y este de alguna forma fortalece ese proceso”.


La música de LibertinA se puede escuchar en todas las plataformas digitales: Spotify, Youtube y BandCamp. La experiencia de escucharle es, por sobre todas las cosas, punk y disidente; te saca de la comodidad normal y te invita a dar el paso propio, a buscar lo genuino entre tanta superficialidad. “Ya no quiero morir, soy una activista del día a día, una persona no binaria en constante mutación. Este disco habla de ese proceso de redescubrimiento, de transformación y también de trascendencia”, concluye.


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