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La zanahoria verde. Entrevista a Sol Despeinada

Por Tais Chiurazzi -


Sol Ferreyra es @sol_despeinada en Twitter e Instagram. En estas redes, ella comparte contenido acerca de salud sexual y reproductiva, abriendo un nuevo panorama y sumándose a la lucha por el aborto legal. La docente y médica de la UBA fue también oradora en las charlas TEDx UBA. Su charla fue abordada de manera motivacional, para tratar de que les estudiantes no se sientan soles en su lucha académica.


Mantis charló con ella sobre diversos temas: feminismo, aborto, ESI y medicina.


¿Cómo sos vos? ¿Qué es lo que te llevó a transmitir todos estos mensajes por las redes?

Sol: Ay, no sé cómo soy yo, me cuesta un montón definirme. Soy médica, soy docente, y siempre fui así como soy, como se me ve. No hay manera de que actúe nada, la gente que me conoce no se sorprende de lo que hago en las redes, porque es lo que hice siempre. Siempre fui así, desde chiquita, de hacer chistes, irónica. Me cuesta mucho armar un chiste conscientemente. En general cuando twitteo o hago un video sale espontáneamente. Incluso, las pocas veces que traté de armar algo, yo hoy lo veo y digo: “Qué armado que quedó, horrible, no me gusta”. (Los) videos que hago de Sorestina (son) completamente improvisados, jamás guioné nada y no me adhiero mucho a eso. Soy lo que me sale en el momento, muy impulsiva; por eso, alguna que otra vez, he twitteado cosas con algún error por no corroborar o pensarlo un minuto más. Si contesto algo enojada, es porque es lo que me vino a la cabeza, y ya está, eso es un poco lo que me caracteriza. No soy de pensar dos veces las cosas.


Siempre fui así en la facultad. Traté de estar presente en las luchas universitarias, ponerle el cuerpo un poco a eso. Si bien nunca milité en alguna agrupación política, porque no encontré ninguna que me represente, siempre me manejé de forma independiente pero presente. Esto de decir “bueno, pongo el cuerpo, pongo una voz”, estoy acostumbrada.


¿Cómo se te ocurrió empezar a enseñar ESI mediante las redes sociales como Twitter e Instagram?

Sol: Nunca fue una decisión tomada la de escribir sobre este tipo de temáticas que forman parte de Educación Sexual Integral. Algo igual que me gustaría aclarar es que la ESI es un concepto un poco más abarcativo, que por ahí incluye otras disciplinas y que critica mucho el modelo médico hegemónico y demás, en donde siempre el médico o la médica tienen un rol de sabiduría absoluta e irrefutable que difunden a los pobres ignorantes que escuchan. Digamos que, dentro de la educación sexual, la medicina siempre tuvo esa pinta y la ESI intenta correr un poco del eje al modelo médico en relación hacia lo sexual.


Entonces yo al principio decía, “bueno, yo hablo de ESI porque (estoy) leyendo un poco más, estudiando”. Siempre estoy leyendo, informándome, y me hizo un click y dije “pará, esto no es ESI, lo que yo hago”; porque (la) ESI es algo mucho más abarcativo (que lo que yo sé)”. Obviamente, porque se trata de disciplinas a las que no pertenezco, como la psicología o las ciencias sociales. A mí ahora me gusta decir que hablo sobre salud sexual y reproductiva. Que ese sí (es) un campo en donde por ahí la medicina pisa un poco más fuerte, y me encuentro en una situación en la que tengo para aportar sobre estas temáticas y tiene valor, tiene peso (lo que digo) y no siento (que estoy) “hablando de la verdad absoluta”.


Pero nunca fue una decisión tomada, nunca dije “voy a ponerme a escribir sobre esto”. La verdad (es) que en enero del año pasado me surgió escribir algo en Twitter.

Yo no sabía lo que era un hilo de Twitter, estaba haciendo uno sin saber qué era, y hablé sobre aborto. Ese tweet se hizo viral, y a partir de ahí empecé a interactuar con otras personas y empecé a caer en la cuenta de cuánta sed de información hay, y me encontré en la facilidad de poder ponerla sobre la mesa. Pero me cayó la ficha y dije: “La gente realmente no sabe cómo se hace un aborto, no tiene ni idea sobre qué es lo que hace el misoprostol o qué provoca un aborto”. La gente todavía está discutiendo si un embrión de dos o tres semanas está vivo o no está vivo, si es un ser humano. Y no sé por qué en mi cabeza (yo creía que) porque yo lo sabía todo el mundo lo sabía, y no es así. Ahí dije “wow, esto ayuda un montón” y bueno, se me dio el puntapié. Previo a eso en las redes estaba un poco activa por la charla TEDx UBA que había dado, que se llama Las 5 zanahorias. Es una charla sobre motivación, objetivos, y se relaciona con mi tarea docente en la facultad. Doy clase hace 7 años, y en relación a eso ya hablaba sobre estos temas, ya tenía algo en mis redes. No usaba redes para subir fotos de lo que como o con quién me junto el fin de semana, yo las usaba para subir cosas en referencia a eso: los estudiantes, (la) motivación, las frustraciones típicas de los estudiantes. Todo (lo) que pasó en relación a la temática del aborto, el feminismo, terminó de darle una vuelta de tuerca y darle un sentido a eso.


Ilustración por Mora de las Casas

¿Creés que desde que empezaste a ejercer la docencia universitaria te diste cuenta de que era más que necesario hablar sobre salud sexual y reproductiva?

Sol: No, no, no, no me pasó que durante —dando clases en la facultad — me cayera la ficha en relación a la educación sexual, no. No me pasó porque yo en la facultad doy clases de anatomía por imágenes, y cuando yo empecé, 7 años atrás, la temática de educación sexual no era algo tan a flor de piel como (lo es) hoy. También di bioquímica, y también doy patología, y no son espacios en donde la educación sexual está en el programa, en el currículum oficial, digamos. Hoy por hoy, si hay un tiempo para hablar de esas temáticas, se aprovecha, pero no es algo que esté en el programa. Entonces no, todo lo que yo pueda llegar a hablar sobre salud sexual y reproductiva lo hago por mis redes, por mi cuenta, con material que obviamente aprendí en la carrera y que aprendo todos los días leyendo, que es lo que trato de hacer.


Tus encuestas en Instagram han llegado a miles de mujeres que han vivido situaciones de violencia o de abuso. ¿Cómo te sentís al respecto?

Sol: Las encuestas fueron un gran hallazgo accidental, digamos. Surgió porque me pareció gracioso publicar todas las clases malísimas que tuvimos de educación sexual en las escuelas. Me acuerdo que tuve una clase de educación sexual (bueno, se suponía que era de ese tema) y lo único que me quedó grabado en la cabeza es que las mujeres menstruaban, o sea, que (en) cada ciclo se podía llenar una tacita de café. Teníamos 14 años. Fue ese dato, el de la tacita de café, que encima no es cierto; entonces pensé “bueno, si a mí me quedó esa información nefasta, imaginate en otros colegios”. Entonces hice una encuesta, empecé a preguntar y me di cuenta que la gente estaba recontra enganchada. Que la gente quería contestar preguntas. Ahí empecé a preguntar cosas que a mí me surgían, como experiencias en ginecólogos, en el trabajo, en el colegio, en la calle, y cuando me di cuenta era algo que estaba fijo en mi cuenta. A mí me gusta hacerlo, en el sentido de que disfruto leer lo que le pasa a los demás, me interesa. Toda la estructura que yo le pongo tiene una finalidad: leerlo y ponerle una cara, una voz; y me parece que todo eso es importante. Escucharlo de la voz de una mujer; porque hay un montón de mujeres que no lo quieren contar, no se animan, no quieren, ya lo contaron muchas veces y ya no quieren revolver eso. Hay un montón de personas que tienen cosas para decir y no logran saltar a la ciber fama y eso es una lástima también.


Obviamente que hay encuestas que no resultaron como esperaba. He tenido dolores de cabeza al otro día de lo que me afecta, porque en todas las encuestas tenía algo para decir, algo para contar. Me pega un montón. Son miles de respuestas, y cada vez que hago encuestas son cuarenta mil vistas. La idea es seguir haciéndolas porque me parece que están buenas. Me llegan mensajes de:“¡Ah, mi novio está viendo tus encuestas!”. Y me interesa mucho eso, que los tipos también puedan leernos. Y no es un comentario al pasar.


Continuando con las historias de Instagram, muchas de las mujeres que te escriben cuentan sus experiencias por primera vez, y que les hayas dado este espacio es muy importante; además del gran rebote que tiene en el resto de las redes.

Sol: Si, sé que hay mujeres que cuentan cosas por primera vez en las encuestas, y obviamente que para mi es fuertísimo. Creo que hay que aprovechar esta ciber-revolución de las redes sociales. Estamos conectados a través de pantallas; si bien tiene su lado positivo, también tiene su lado negativo, sus costos y demás. Me parece que hay que aprovecharlo. Las redes nos unen y nos separan; porque estás mirando el celular, te separa de un montón de situaciones que antes (se) hacían personalmente, ponías el cuerpo. Ahora es todo WhatsApp, todo Instagram, todo Twitter. Poca cosa cara a cara y poco llamado por teléfono. Es innegable que las redes sociales están invadiendo, pisando fuerte, esta es la época, y desaprovecharlas me parece una picardía. En eso aprovecho: ya que estas redes nos están uniendo, qué mejor que nos unan de esta manera, pudiendo(nos) escuchar todas, me parece brillante y lo celebro un montón.


De hecho vi que otras personas lo empezaron a hacer también, copiando el formato, aprovecho para tirar el palo (risas). Me encantaría que la gente le ponga su estilo, su forma. No te voy a mentir que me incomoda, pero también entiendo que detrás de eso está lo positivo de la gente contando cosas importantes, y lo respeto. Pero también está esa parte de mi que decía, bueno, podrías cambiarle algo.


¿Cómo te sentís frente a tus colegas médiques que no quieren practicar abortos?

Sol: Tengo sentimiento de injusticia. Lo siento poco justo. Estoy a favor de la objeción de conciencia. De lo que no estoy a favor es de que toda una institución se declare objetora. Si me parece que siendo profesional de la salud podés practicar abortos, pero los espacios no están dados. El estado debería garantizarlos. Médicos y médicas que están a favor del aborto sobran, la realidad es esa. También hay muchos que están en contra. Por supuesto que estoy a favor del aborto y me encantaría que todo el mundo piense de esta manera, de manera empática, y decir:“bueno, es tu vida, tu planificación familiar, tu circunstancia, tu cuerpo, tu decisión” y me encantaría que todas las mujeres encuentren un lugar en donde practicarlo, si algún día lo necesitaran. Ninguna mujer aborta porque quiso llegar a esa instancia, ninguna se embaraza pensando que dentro de 8 semanas lo va abortar tomando misoprostol. Siempre son accidentes. Al menos eso pienso; no me imagino que una mujer diga “¡Ay, voy a tener relaciones este día porque sé que estoy ovulando así quedo embarazada y dentro de 8 semanas me puedo tomar los comprimidos de misoprostol!”. Dudo que eso pase. No tengo pruebas, pero tampoco tengo dudas. No voy a mentir tampoco en esto. No me molesta que haya objetores de conciencia; si alguien no lo quiere hacer, está en todo su derecho de no hacerlo. Lo que no me parece es que se obstaculice el derecho de la paciente, de que porque vos no quisiste practicarlo no se le puede hacer. Sí me parece que bueno, vos no quisiste, listo, seguí con tu vida. Pero tienen que garantizar que otro médico, otra médica va a aparecer y se lo va a practicar. Si un médico de Tucumán dice “yo estoy en contra del aborto”, listo, seguí con tu vida. Pero ahora, la nena de Tucumán no aborta porque hay dos médicos locos que no quieren hacer abortos y ella no puede acceder al aborto. Es una aberración a los derechos humanos y me parece terrible. Y si, voy a repetir hasta el hartazgo: bancan las violaciones de menores. Lo bancan porque es una manera de ponerle el sello y reafirmar que las violan y quedan embarazadas.


¿Vos creés que tu próxima zanahoria podría llegar a ser lograr que el aborto sea legal en Argentina? ¿Es como un objetivo dentro de otro?

Sol: Si, obvio, me encantaría. No me lo tomo como un objetivo personal, porque no depende de mí, no considero que así sea. Es una lucha recontra colectiva, y detrás de esto está la red de profesionales de la salud por el derecho a decidir. Hay colectivos innumerables de mujeres, profesionales, no profesionales, de barrios, de colegios, de todas partes, desde su lugar haciendo esta lucha, individualmente también. Personas que ni vos, ni yo conocemos, que están haciendo una lucha desde su casa, hablar con su familia, con sus amigos, lo que sea, es todo una lucha incansable. Sería un logro de todos, de todas, por supuesto que sí.


Me encantaría que suceda, pero estoy segura que la lucha siguiente a esta, es que se cumpla esta ley porque ya sabemos como funcionan las cosas, y creo que sí es un avance dentro de los derechos de las mujeres. No hay aborto legal que no puede estar enmarcado en el feminismo, es una lucha de nuestro derechos, sin vuelta atrás, va de la mano de eso. La excusa, el motivo por el cual nos movilizamos, puede ser la legalización del aborto pero la lucha es una lucha feminista, y no tengo dudas de esto ,y la persona que dice yo quiero aborto legal pero no soy feminista, bueno, todavía no sabe que lo es.