• REVISTA MANTIS

La voz silenciada. El rol de las feminidades en la comunicación

Por Tais Chiurazzi -


*Nota editorial: La mayoría de las fuentes utilizadas para elaborar esta nota no incluían información sobre identidades trans, travestis y no binarias. Al citar estas fuentes, se habló solamente de mujeres y de varones.


Hablar del lugar de las feminidades en los medios de comunicación en Argentina no es algo nuevo. Aunque existen acuerdos de equidad de género en los medios de comunicación tradicionales, estos no se cumplen. En el 2012 se firmó un acuerdo en el marco del encuentro “Los medios públicos en la era de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual”, realizado a partir de la promulgación de dicha ley (N°27078), también conocida como ley de medios. Entre los puntos más destacados se encuentran eliminar la discriminación de género, los estereotipos femeninos y el lenguaje sexista en los contenidos de sus programaciones y fomentar el acceso de las mujeres a todas las áreas y secciones y a los puestos de decisión, entre otros. 


Como ya dijimos, la ley de medios defiende en el inciso “m” del artículo 3 “promover la protección y salvaguarda de la igualdad entre hombres y mujeres, y el tratamiento plural, igualitario y no estereotipado, evitando toda discriminación por género u orientación sexual”. Destacamos que este inciso no se encontraba al comienzo de la discusión del proyecto, sino que fue agregado durante los últimos debates.


Durante el 2016, casi 80 organizaciones de la sociedad civil, especialistas, académiques y ciudadanes en general hicieron llegar sus propuestas a la Comisión para la Elaboración del Proyecto de Reforma, Actualización y Unificación de las Leyes 26522 y 27078, entre ellas la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad y la Red PAR (Periodistas de Argentina en Red por una Comunicación no Sexista), que realizaron aportes vinculados a la inclusión de la perspectiva de género dentro del proyecto de ley, solicitando:


  • Contenidos plurales, diversos y no sexistas.

  • Transversalización de la perspectiva de género en toda la ley.

  • Subsidios a la producción y otorgamiento de licencias con perspectiva de género.

  • Apoyo en pauta publicitaria para los contenidos que promuevan la igualdad de género. 

  • Acceso de las mujeres a los medios de comunicación y a sus puestos directivos. 

  • Mantenimiento de un organismo de Defensa de las Audiencias, que trabajara con perspectiva de género, y del Art. 71 de la LSCA que retoma la Ley de Protección Integral de la Violencia con las figuras de violencia simbólica y mediática.


Hasta el día de hoy, el proyecto de modificación de las leyes sigue sin aprobarse.

Collage por María Emilia Giordano -

En junio del 2017 se presentó otro proyecto de ley de comunicación al Congreso por parte del Partido Socialista. Desde la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad y Mujeres Audiovisuales se hicieron diversas propuestas, entre las cuales se encuentran la paridad en los cargos directivos y en el staff de los organismos vinculados a la comunicación, la transversalización de la perspectiva de género en la norma, la alternancia de género en los cargos y un cupo de producción para temas de género. Estos puntos fueron incorporados en el Proyecto de Ley de Comunicaciones Convergentes que el Partido Socialista presentó nuevamente en el Congreso en diciembre del 2017.


Existen diferentes organizaciones estatales que intentan hacer cumplir con lo establecido en la ley, como el Instituto Nacional de Mujeres, el Observatorio de Violencia Simbólica y Mediática, el Observatorio para la Discriminación en Radio y Televisión y la Defensoria del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual, entre otros. Un estudio realizado durante el 2018 con el apoyo del Instituto Nacional de las Mujeres cuestiona si se ha cumplido la plataforma de acción planteada en Beijing. Expresa que la única investigación que se hizo a nivel mundial sobre el lugar que ocupan las feminidades en las estructuras jerárquicas y organizativas de los medios masivos destacó que el 73% de los puestos de jerarquía y el 65% de los puestos en periodismo son ocupados por hombres. En nuestro país, las mujeres solamente ocupan el 33% de los puestos de periodismo y reportaje, y el 27% de los puestos jerárquicos. Otro dato no menos importante que brinda esta investigación es que, en diversos medios (Televisión Pública, Radio Nacional, Télam, La Política On Line y Border Periodismo), los ascensos se conforman, en promedio, de un 78% de varones contra un 22% de mujeres.


La cantidad de feminidades que elaboran contenidos para diarios o páginas web fue difundida en el último informe que se publicó en el Proyecto Monitoreo Global de Medios durante el 2015 (se realiza cada 5 años). Este informa que, en Argentina, solo el 15% de los artículos publicados son realizados por mujeres y, casi siempre, cubren temas de agenda local; en cambio, los varones se encargan de secciones con más prestigio, como Internacionales o Política.


Con respecto a las políticas para prevenir la violencia de género a nivel institucional, existe la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que Desarrollen sus Relaciones Interpersonales, y en específico, con relación a los medios de comunicación, la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual incluye expresamente una cláusula sobre violencia de género. Lo que ocurre es que se necesitan leyes a nivel nacional que perduren en el tiempo y se hagan cumplir, ya que las distintas provincias tienen leyes que se contraponen con este tipo de legislaciones. 


Las personas LGTBQ+ también se ven desplazadas en el ámbito periodístico. Recién en 2016 Diana Zurco se convirtió en la primera mujer trans en recibirse del ISER (Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica) como locutora y, a partir de marzo del corriente año, comenzó a conducir el noticiero central en la TV Pública, volviéndose la primera mujer trans en tener este tipo de puesto. Esto se festeja porque sabemos que muchas personas son dejadas de lado por su identidad. Contar su historia es muy importante para nuestro país, porque las personas LGTBQ+ muchas veces ni siquiera son tenidas en cuenta a la hora de realizar las estadísticas.


Podemos destacar varias situaciones que, al viralizarse en redes sociales, dejaron visualizar la inequidad que viven las feminidades en los medios de comunicación. En junio de este año, la conductora del noticiero de Canal 26, Romina Malaspina, usó un top que fue tildado por los medios y las redes de “sensual”, “osado” y “despampanante”; demostrando cómo la sociedad se enfoca más en la apariencia física y la sexualización de la reportera que en su trabajo. El segundo hecho fue el reclamo recurrente de paritarias de la periodista Silvia Martínez Cassina, que llevó a que la desplazaran de su puesto como conductora del noticiero de Canal 13. Esto se dio luego de que la periodista se quejara por Twitter de la publicidad del noticiero del canal, donde solo se veía a sus compañeros varones. Esto fue denunciado públicamente por Martínez Cassina, quien recibió el apoyo de muchos de sus colegas y de la red Periodistas Argentinas . La periodista es delegada del Sindicato de Prensa de Buenos Aires, y lucha desde hace años por el lugar que deberían ocupar las mujeres en los medios. Fue amenazada más de una vez por el grupo Clarín, por mostrar su posición ante la desigualdad.


También hay que tener en cuenta la cantidad de veces que las feminidades en el periodismo son juzgadas por su forma de vestir y de hablar. Cuando Eliseo Verón analizó la forma en que estaba cambiando la metodología de los informativos, las mujeres no formaban parte de esa visión; mejor dicho, sí formaban parte, pero no eran tenidas en cuenta en los discursos. Ya desde los años 80, las presentadoras debían vestirse con ropa que no fuese ostentosa o provocativa para el público. Los vestidos que usaban marcaban la figura pero no debían insinuar ninguna parte de su cuerpo. El largo también era un problema: tenía que llegar hasta la rodilla o más. La idea de la “pareja” presentando en los noticieros intentaba mostrar una equidad que no existía. Con el correr del tiempo, en algunos noticieros, se comenzó a realizar un cambio de imagen, que implicó también un cambio en la forma de vestir de aquelles que formaran parte de su staff. Los varones siguen usando saco y corbata, pero las mujeres comenzaron a usar tops, vestidos y minifaldas que alteraron a muches de les televidentes. Con el surgimiento de las redes sociales, estas comenzaron a ser un foro de debate sobre las vestimentas de las conductoras más que sobre la información que brindan. La forma de vestir de una persona no afecta su intelectualidad; nadie debería ser juzgade por la misma.


El modo en que se refieren a les comunicadorxs también deja mucho que desear. En agosto de este año, Lucila Trujillo, conductora de C5N, fue atacada verbalmente por el fiscal de Cutral Có, Santiago Terán. La denigró por su condición de mujer, y alzó su voz para que la conductora no pudiera contestarle. Estas actitudes no hacen más que demostrar qué es lo que ocurre en grandes niveles como sociedad, donde muchas personas no pueden alzar su voz.


Para comenzar a realizar cambios reales, como primer punto tiene que haber leyes que avalen la equidad en los medios de comunicación, y el Estado debe hacerla cumplir. La igualdad no es solo paridad en las posiciones de trabajo y en la posibilidad de ascenso, sino también en el respeto como profesionales. Se deben integrar protocolos ante casos de violencia de género que se cumplan y generen entornos laborales seguros para todes. Los espacios de difusión de información tienen que repartirse de manera equitativa para visibilizar todas las voces. Conseguirlo esto será el fruto de la lucha y el esfuerzo colectivo.


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