• REVISTA MANTIS

Kris Alaniz, la mujer que no se calla

Por Belén Durruty -


Para leer esta nota se recomienda escuchar el disco “Malas lenguas” de Kris.


“Yo soy la sicaria, la perra liberada, la que todos apuntan, la mujer que no se calla”, canta Kris Alaniz MC, beatmaker y productora en el corte “La sicaria” producido junto a Ivonne Guzmán. Alaniz nació en Catamarca, pero estuvo por todos lados: vivió en el norte argentino, en Córdoba y en Buenos Aires. A lo largo de su trayectoria se profesionalizó como música, siempre eligiendo el hip hop underground, que fue el ambiente que la avaló definitivamente como artista.


Con más de una década de carrera, tiene dos discos grabados: Conexión Natural (2014), que cuenta con una producción enteramente suya, y Vagabunda Original (2015). En el 2016, impulsó la producción de un disco de raperas que apostaba no solo a la visibilización de las mujeres del hip hop argentino, sino también a la federalización del arte. En Malas Lenguas participaron 17 raperas de distintos puntos del país, que luego de una serie de reuniones y debates, decidieron componer y grabar sus canciones.



En este momento de clímax del rap y del freestyle en Argentina, Alaniz nos comparte su mirada sobre el hip hop argentino y el lugar que ocupan las mujeres y las disidencias.


¿Cómo describirías el ambiente del rap argentino?


— Me parece que es un ambiente muy dominado por el hombre, siempre fue así, y que nunca pudo surgir mucho más de lo que se logró. Alcanzó una meta que no fue muy alta, pero que conociendo los inicios de cómo surgió el rap en Latinoamérica quizás sí se pueda notar un avance pero nunca al igual que el trap. El trap cruzó fronteras. El rap argentino... Muy pocos pudieron salir a tocar a otros países, y los que pudieron salir a tocar o las que pudieron salir a tocar fue porque fusionan el rap con otro tipo de estilo musical un poco más comercial o más popular también. Pero la gente que hace hip hop underground y religioso (hablo de religioso en cuanto a las norma del hip hop), los artistas que siguen haciendo hip hop hace 10 años, siguen siendo underground, y casi nadie vive del rap en este momento.


¿Qué recorrido hiciste para entrar al ambiente y cómo lo venís transitando?


— Al principio estuve en un grupo de mujeres. Éramos tres raperas. Yo me encargaba de las pistas y las otras dos de las rimas, eran las MCs. Luego, me fui a vivir a Córdoba donde aprendí todo lo que es producción. Me profesionalice un poco más en las producciones, saqué varios discos de otres artistas, saqué discos propios. Y luego tuve una propuesta en Buenos Aires. Por fin decidí y me vine en el año 2011, (y) saqué mi primer disco Conexión Natural, que también la producción es enteramente mía, todas las pistas son mías. Luego, saqué Vagabunda Original, donde ya acepté tener un poco más de influencia de otres productorxs. Ahora estoy trabajando en mi tercer disco, donde también casi todas las producciones son mías.


Mi camino por el rap... En realidad, al principio tuve mucho aval de la cultura, porque en su momento éramos Sara Hebe y yo las únicas que rapeábamos. Actitud María Marta se había separado y ya habían dejado de tocar. Y en ese momento éramos las únicas. Yo, por mi parte, tuve mucho aval de la movida rapera underground y por eso creo que también me quedé mucho tiempo haciendo rap tradicional y no fusioné con otros estilos. Me quedé siempre en el rap hardcore y en el rap más político. Pero, de todas maneras, el patriarcado sí se lo vive, porque la gente para felicitarme o decirme que era buena me comparaba con un hombre. Siempre había frases como “rapeás muy bien, igual que un chabón”. Entonces, por más que eras buena y que hacías tus pistas y que te manejabas sola, siempre terminabas sin merecer lo que debías, porque siempre te comparaban con un chabón, nunca alcanzaba. Por más que dabas un montón, terminaban siempre comparándote. Eso fue medio garrón.


¿Cómo fue que surgió el disco Malas Lenguas? ¿Quiénes participaron?

¿Qué impacto generó?


— El disco Malas Lenguas surge de un despertar, porque, en ese momento, yo venía trabajando con muchos hombres en mis producciones. Hasta que mi lucha, y marchas, y reuniones, y charlas con un montón de organizaciones y de mujeres me hicieron dar cuenta de que habían cosas que no estaban bien. Entonces yo empecé a ver que sí, que por más que yo no había sufrido por parte de mis compañeros alguna discriminación o algún despojo por ser mujer, mis compañeras sí. Mis compañeras sí la habían pasado. Entonces, ahí está mi lucha y mi sororidad, ¿no? Por más que nunca tuve ninguna secuencia muy exagerada ni muy grave, a otras compañeras sí les sucedió. Entonces ahí fue que decidí hacer Malas Lenguas.


Las primeras juntadas con las pibas era juntarnos a charlar y que cada una cuente su experiencia de cómo había vivido la primera vez en un estudio, de cómo fue tan difícil poder llegar a grabar y de cuántas vueltas te da un chabón para grabarte, para darte pelota y para ayudarte en tu lado musical. Entonces comenzamos con charlas, que después esas charlas se transformaron en letras y nos separamos en grupos de a tres o de a dos y grabamos temas en conjunto y sacamos todo en Malas Lenguas. La gran mayoría de las pistas son mías, entonces estaba bueno porque era enteramente un disco hecho por mujeres.


En el disco tuvimos raperas de casi todo el país. Tuvimos a Morena 15 de San Martín de los Andes, a Lulita de Rosario, a Morena del norte argentino, a Brasita, una freestyler muy conocida en el momento. Varias participantes que hoy en día la están rompiendo muchísimo. Y, ¿lo que generó? La gente no esperaba que saquemos un disco como colectivo de mujeres, pero asimismo tampoco le dieron bolilla al disco. El disco quedó perdido. O sea, tiene una producción increíble, tiene letras increíbles, tiene pistas increíbles, está muy bien logrado, pero como era un disco de puras mujeres nadie le dio el peso que se merecía, por eso es un disco que quedó muy en el olvido, lamentablemente.


¿Por qué en las competencias más importantes de freestyle (como las batallas de Red Bull) no se ven mujeres y disidencias participando como competidorxs ni juradxs?


— Mirá... Me hiciste acordar. Hace un tiempo fui a una entrevista en una radio donde me preguntaron si yo había conocido a un rapero gay. Y bueno... Esto fue hace un tiempo de verdad, fue hace como 7 años atrás. Bueno, en ese momento me puse a pensar y dije “Mierda… Es verdad, nunca en mi vida conocí un rapero gay” y fue muy loco eso. Realmente dije “loco, no estamos dando el espacio o por algo no se acercan y no se incluyen en nuestras batallas”. Bueno, justamente lo mismo pasa con Red Bull y con las mujeres. Cuando no hay mujeres en las batallas de freestyle o en los escenarios, no es porque las mujeres no quieran, es porque no tienen la puerta habilitada para ese tipo de escenarios, o algunas no quieren inscribirse o anotarse a competir porque su acosador está en la producción del evento o su acosador es el jurado o su ex que fue un violento consume ese tipo de batallas y está siempre en el público. Siempre hay algún motivo por el cual las mujeres terminamos siendo despojadas o terminamos dando un lugar que podemos ocupar tranquilamente otra persona por no pasar un mal momento.


Entonces, creo que con las disidencias pasa lo mismo. Se prefiere ahorrarse un mal trago y dejar de hacer lo que nos gusta, pero bueno... Por suerte eso está cambiando. Creo que Red Bull este año abrió cupo para mujeres y eso está buenísimo. Igual también depende de cuántas queden en la preselección y se verá después. Pero sí, lamentablemente las raperas tenemos las puertas cerradas en muchos lugares todavía.


¿Qué opinás sobre el reciente debut de la Triple F (Federación de Freestyle Femenino)?


— La Triple F me parece una buena iniciativa, una buena propuesta porque es una batalla que se hace en un lugar que es clave, donde se puede asistir sin pagar entrada, que la gente respeta un montón como es el Recoleta. Pero que tengan un participante del jurado masculino, me hace un poco de ruido eso. Porque bueno... Pienso que en ninguna otra batalla como Red Bull, como FMS (Freestyle Master Series), como las millones de batallas muy famosas que existen hoy nunca le dan el lugar a una piba en la fila de jurados. Por eso, pienso que es injusto que en una batalla de freestyle de mujeres sí o sí tenga que estar la opinión de un chabón ahí juradeando. No sé, me parece raro.


Pero la iniciativa está buenísima y si se pueden dar más espacios así como el que organizamos con el colectivo Malas Tripas, está buenísimo. Está buenísimo poder generar espacios para las pibas y disidencias, poder incluirnos más en la movida rapera. Pero sí, lo que te digo que me hace ruido es esto, de que exista un cupo para un hombre en la fila de jurados. Una vez más, nos encontramos con un ambiente que pareciera pertenecerle a los varones, porque hacia afuera se ve así. Pero si las mujeres y las disidencias no están en los escenarios o en los jurados de las batallas es porque el ambiente es el que no habilita que así sea, porque entre quienes manejan profesionalmente el mundo de la música, y en este caso del rap, puede haber buenes raperes, siempre y cuando compongan como hombres.


Podés escuchar a Kris Alaniz en Spotify y en YouTube. También podes seguirla en Facebook y en Instagram.

@2019 REVISTA MANTIS

  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
  • Twitter - Círculo Negro