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Gladiadorxs sobre la pista

Por Rocio Medina-

Patines, rodilleras y coderas. Protectores bucales, muñequeras y cascos. Algunos tuneados con stickers, calcos o fibras indelebles. Cuerpas que se amontonan y caen al piso. Empujones y caderazos, piernas que se abren y se cierran. El roller derby es un deporte de contacto, de velocidad y estrategia. Un partido de derby consta de ocho jugadoras en cada equipo que juegan dos tiempos de 30 minutos, que a su vez se dividen en pequeños intervalos de 2 minutos denominados jams. Durante una jam, cada equipo envía cinco jugadoras a la pista. Cada equipo tiene una jammer, que es la encargada de anotar puntos. ¿De qué forma? Pasando al conjunto de bloqueadoras del equipo contrario. La jammer suma un punto por cada jugadora contraria que pasa. Pero en realidad, no se puede entender al roller derby al menos que lo vivas, lo sientas o lo veas.


En Argentina, al igual que en la mayor parte del mundo, se juega una variante del roller derby llamada flat track roller derby (pista plana), utilizando el set de reglas de la Women’s Flat Track Derby Association o WFTDA (Asociación Femenina de Roller Derby en Pista Plana), pero existen otras variantes: USARS, MADE, Renegade. Se conocen entre 40 y 50 ligas nacionales, pero quizá la más conocida es la Liga Argentina 2x4, que participó en el primer mundial de roller derby, disputado en el 2011.


Si bien se trata de un deporte amateur, el profesionalismo y la pasión que las jugadoras plasman dentro de la pista es verdaderamente envidiable. “Estaba en mi local (tengo marcas de ropa, soy diseñadora), y entran cuatro chicas, súper buena onda, contándome que hacían roller derby, que estaban por largar su primer evento en La Plata, y necesitaban sponsors. Accedí a serlo y me invitaron. De curiosa fui y a los 10 minutos del partido supe que quería estar ahí, jugando. El equipo me llenó de una pasión inexplicable, se llama Alianza Rebelde”, cuenta Verónica Córdoba, alias Tropical Mecánica, quien se adentró en el derby solo por mera curiosidad y al día de hoy es parte de liga 2x4.


Los nombres, las posiciones y la jerga del derby en general son palabras en inglés, debido a su orígenes. No hay una entrenadora que enseñe las reglas o la modalidad del juego, sino que los equipos de construyen en la heterogeneidad de sus jugadoras. “Te suelen decir ‘ah, sí, se cagan a trompadas’, y la posta es que sí, hay golpes, pero hay muchísima estrategia, que eso tal vez no se ve en una primera pasada o en un video de 10 minutos de YouTube, se entiende cuando ves partidos o empezás a jugarlo” explica Cynthia Tato Jardon, alias Cortamambo, quien hoy es la actual capitana de la liga de roller derby de Buenos Aires.


Jason Ruffell - Would Be Good

“Es un deporte abierto, en la medida de que no impone un tamaño o una personalidad destacada. No se necesita tener nada en particular para entrar y jugar. Hay muchos roles que cumplir y muchas veces ni siquiera te exigen tener patines”, cuenta Sonia Raposo Sharples, alias Chancleta, una Argentina perdida en Dublín. Chancleta arrancó jugando para las Saylor City Roller en el 2011 en Argentina, y en diciembre de 2014, luego de mudarse al viejo continente, se sumó a la liga de roller derby de Irlanda; una de las mejores posicionadas en el ranking WFTDA de Europa. “La guita hace la diferencia. EE.UU representa el 60% de los mejores equipos del mundo, pero tiene que ver con la superficie que tiene este país, además de que tienen incorporada toda la cultura del derby. Pero las argentinas tienen algo que las yanquis no, y es algo que está en la sangre, nos rompemos el culo para lograr lo que queremos” afirma Chancleta.


“Que sea poco conocido, sin ningún tipo de apoyo, sin tener siquiera espacios exclusivos destinados a esto, complica desarrollar el deporte. Los lugares en los que entrenamos son espacios públicos de cemento alisado lo suficientemente grandes donde podemos pintar nuestra pista. Nosotras cada tanto arreglamos la pista donde entrenamos. Y estamos en un país que es futbolero, y parece que el fútbol tuviese más importancia que otros deportes”, comenta Cortamambo.


Pero la falta de recursos es solo uno de los factores que propicia el desconocimiento y las dudas que giran en torno al deporte. El prejuicio también abunda, pero esto no es novedad. El deporte siempre ha sido un campo de batallas en cuanto al género: se divide en deportes de nenas y deportes de nenes. En particular, el roller derby, al ser un deporte de roce y contacto, propicia el estereotipo de la sexualidad.

“Los prejuicios responden a una mentalidad corta. Deporte de lesbianas. ¿Desde cuándo se piensa un deporte por la orientación sexual de quienes lo practican? Ridículo. Seguro que la gente que describe el deporte así cree que el fútbol lo juegan solo hombres heterosexuales. La decepción que se van a llevar”, señala Cortamambo.

“Tal vez por haber sido un deporte medio under, medio de la periferia, hizo que se acercara mucha gente que le interesaba y que tal vez no se sentían a gusto en otros espacios deportivos. Tal vez en lugar de preguntarnos por qué hay tantas lesbianas, se deban preguntar más qué pasa en otros ámbitos, ¿es un espacio donde una persona se puede sentir a gusto si expresa su orientación sexual o su identidad de género?”, agrega.

Jason Ruffell - Would Be Good

Sin embargo, los prejuicios se derriban, los espacios se abren y las pibas siguen fomentando el deporte para que quienes lo deseen y estén interesades puedan sumarse. El derby es un deporte autogestivo, que se sustenta gracias a los aportes y los eventos que generan sus propias jugadoras. Si hay que viajar, se venden rifas. Si no hay patines, se alquilan; si tu compañera no sabe patinar, la asesoran. Si se cayó, se le extiende la mano y se le ayuda a poner en pie. Porque eso es el derby, sororidad pura.


“Todavía hay un montón de prejuicios que derrocar, pero estamos en buen camino y el cambio va mucho más del feminismo en sí, involucra a las disidencias también. En el derby demostramos que hay lugar para todes y que los límites los impone une misme”, sentencia Chancleta.


“No sé por qué es que en el derby hay más disidencias y más visibilización de otras formas de ser y relacionarse que no son las heterocis. Capaz es porque es un deporte under, un deporte al margen de otros deportes más populares. O simplemente porque es un deporte que renació en una época y al que se acercaron personas que no responden a lo heterocisnormativo. No sé por qué fue, pero qué bueno que haya sido” dice Cortamambo.


Para hacer roller derby no es necesario ser atleta profesional, no es necesario tener el pelo teñido o usar medias de red. No necesitas ser alte, musculose o rápide. Ni siquiera tenés que saber patinar. Basta solo con animarse y tener ganas. El derby es diversidad y heterogeneidad. Nadie te pregunta qué sos o qué haces. Vas a jugar, a darlo todo. Es esa intensidad la que seduce y la que envuelve al deporte. La misma intensidad de ese chirrido agudo con el que suenan los patines sobre la cancha.

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