• REVISTA MANTIS

Ellos tiran balas, nosotres construimos escuelas

En el Día Nacional contra la Violencia Institucional recordamos a Mocha Celis


Por Belén Durruty -


Las velas encendidas en la noche, frente a la comisaría 50 del barrio porteño de Flores, dibujan la silueta de Mocha Celis. Poco a poco, van acercándose hasta la escena como una bandada, personas trans, travestis, trabajadoras sexuales, también con velas. Iluminan la oscuridad de una noche injusta. Allí se reúnen para despedir a su compañera recientemente asesinada a fuerza de bala. El ritual termina cuando los patrulleros y camiones rodean el encuentro.


El velatorio de Mocha se da en el marco de y como protesta a la realidad de la colectiva travesti-trans, previa a la sanción de la Ley de Identidad de Género y a la cada vez más ferviente lucha por el efectivo cumplimiento de la Ley de cupo laboral trans “Diana Sacayán”. Una realidad marcada por un sendero angosto y bien delimitado: el de sobrevivir como se pueda, en un mundo que institucionalmente restringe entradas, clasifica personas, ordena y pone sobre pedestales, siempre desde una mirada binaria, cisexista, patriarcal.

Imagen intervenida por María Emilia Giordano -

Mocha Celis fue una travesti tucumana que se vino a la Ciudad de Buenos Aires y trabajó como prostituta, sin la posibilidad de elegir, como muchas de sus compañeras. En este contexto, su andar estuvo marcado por la supervivencia al abuso policial. “Mocha, por ejemplo, se había enfrentado con el sargento Álvarez de la comisaría 50ta de Flores, que le tenía una saña particular a ella”, escribe Lohana Berkins y continúa: “Un día estaba la Mocha en la calle, ella era un semáforo: divina, morocha, con vestido rojo y cartera dorada, y nosotros nos escondimos debajo de un auto porque queríamos ver qué es lo que el tipo le decía y cómo se defendía Mocha. El tipo ese día no la lleva detenida, pero le grita antes de irse: ‘¡Ya vas a ver, puto de mierda, vos vas a terminar con tres tiros!’. Y eso lo escuchamos varias”. Tiempo más tarde, Mocha apareció en el Hospital Penna con tres tiros como los que había gritado Álvarez, pero la causa no prosperó dado que al no tener personería jurídica ni ser familiares, sus compañeras no pudieron hacer la denuncia. Una vez más: violencia institucional.


En ese recorrido transitado por Mocha Celis, la desigualdad (que en este momento se ve también como otra forma de violencia institucional) estuvo marcada por otras ausencias por parte del Estado, como la educación. En el mismo texto, cuenta Lohana Berkins que Mocha no sabía leer ni escribir, que cuando llegaban detenidas a alguna comisaría, Mocha le pedía a Lohana que le leyera y recuerda: “Me acuerdo que cuando estábamos en los calabozos había otra trava, que era una chica supererudita, y yo le dije: ‘Aprovechemos que estamos acá adentro y enseñale a Mocha. Pero hacelo de manera que ella no se sienta mal, que no se sienta menos”. Así termina un escrito en el que Lohana explica, también, por qué la elección del nombre de Mocha Celis para el espacio educativo que tiempo después se inauguró: el Bachillerato Popular Travesti-Trans “Mocha Celis”.


El Bachillerato Popular Trans Mocha Celis se define como inclusivo y no excluyente, con orientación en Diversidad de Género, Sexual y Cultural y en él estudian personas trans y cis, materializando, de esa forma, la diversidad de la escuela. Hacen frente en todo su trabajo, de forma integral, a las violencias institucionales que históricamente sufre la comunidad travesti, brindándoles un lugar donde realizar la escuela secundaria con una perspectiva crítica, información sobre espacios de atención a la salud cómodos y amigables y construyendo una red de contención inmensa. Pero las injusticias siguen atravesando todas las aristas de esta historia y, aun con una escuela pensada desde las bases y para el pueblo, el reconocimiento estatal hacia este establecimiento es limitado, generando que sus trabajadorxs tengan que buscar las formas para sostener el espacio y peleando día a día por el efectivo cumplimiento de una responsabilidad que le compete al Estado. En esta línea y en el contexto de la pandemia COVID-19, aunaron fuerzas para llevar adelante una red de contención dado que, incluso con el despliegue estatal ante esta situación atípica, muches compañeres travestis-trans se encuentran en situación de riesgo habitacional, de recursos y de salud.


Para conocer más sobre cómo aportar a esta red podés ingresar acá, y acá podés leer un texto de Lohana Berkins.

@2019 REVISTA MANTIS

  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
  • Twitter - Círculo Negro