@2019 REVISTA MANTIS

  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
  • Twitter - Círculo Negro
  • REVISTA MANTIS

El primer día sin Macri. Crónica de una fiesta

Por Emilia Holstein -


Bajo un cielo despejado con un sol que partía la tierra, la Plaza de Mayo finalmente desenrejada se cubrió de multitud en un nuevo festejo de la democracia con la asunción de Alberto Fernández y Cristina Fernández. Les niñes chapoteaban en las fuentes, las personas bailaban en malla o se arremangaban los trajes de oficina para refrescarse en los camiones hidrantes. Muches se descalzaban para bailar con los pies en el barro y otres se guarecían en cualquier pequeña sombra.


El pueblo rugió al ritmo de las bandas que tocaron durante toda la tarde animando esa inmensa fiesta popular. Entre aquelles que transitaron el escenario situado delante de la Casa Rosada se encontraron Eruca Sativa, Barbi Recanati, El Kuelgue, Los Pericos —acompañados de Malena D’Alessio y Martín Gutman—, Mala Fama, Conociendo Rusia, David Lebón y Calamaro, entre muches otres. Iván Noble puso a vibrar a la multitud en uno de los momentos más emotivos de la tarde, cuando invitó a sus compañeros de Los Caballeros de la Quema a tocar. Interpretaron “Avanti morocha”, canción que es ya un himno entre les kirchneristas que han resignificado la letra asociándola a la ahora vicepresidenta Cristina Fernández. “Avanti morocha, no nos llueve tanto/ no tires la toalla que hasta los más mancos/ la siguen remando”, dice el estribillo que corearon miles en la plaza. Además, les presentadores hicieron mención de la reciente ley de cupo femenino en festivales de música, que establece un mínimo de participación femenina del 30%. En los intervalos entre un grupo musical y otro se podían escuchar los cantos propios de la gente: el que indudablemente más se repitió durante la jornada de fiesta fue “Alberto presidente”.


Fotografía por Nerina Lucas -

Entre el humo de las parrillas, miles de banderas ondearon sobre las cabezas de les asistentes: desde aquellas que pertenecían a organizaciones barriales, sindicales y políticas hasta wiphalas, banderas bolivianas, uruguayas, chilenas, peruanas y la infaltable bandera del orgullo. Las insignias argentinas se enarbolaron nuevamente. A diferencia de aquellas marchas macristas del “Sí, se puede”, en que las barrancas de Belgrano se cubrían de albiceleste, en esta plaza sí se podía ver la diversidad de banderas y de personas que la componían. “Es increíble, teníamos ganas de tener una razón para festejar y que el pueblo vuelva a donde pertenece, a la plaza”, dijo Sofía, de 22 años. También los pañuelos verdes se agitaron como bandera, a la espera de que este gobierno nacional y popular haga realidad todas aquellas reivindicaciones que los feminismos vienen militando. Carolina, de 28 años, militante y feminista, sostuvo mientras se secaba las lágrimas de sus mejillas: “Creo que la legalización del aborto va a ser un hecho. Dimos ese debate y mostramos que el movimiento de mujeres es parte de este movimiento popular”.


Todo el festival se vivió en un ambiente familiar y de celebración. Familias enteras se sentaban a descansar y comer algo en los retazos de pasto libre, otres alzaban a sus niñes en brazos o les subían a sus hombros para que pudieran contemplar las pantallas. Madres y padres abrazaban a sus hijes adolescentes y se sonreían al poder compartir ese momento histórico. Lidia, de 76 años, se envolvía el cuello con una toalla mojada para combatir el calor y el amontonamiento. Sus dos hijas pedían permiso para cobijarla en la escasa sombra que daba uno de los árboles de la plaza. “En el año 83, cuando volvía la democracia, mi mamá dijo ‘que se vayan los milicos es fiesta’ y nos trajo a los 4 chiquititos a la plaza. Ahora nosotras la traemos a ella”, contó emocionada una de ellas, y sintetizó así el sentimiento de todas las personas reunidas.


El discurso del presidente y la vicepresidenta fue presidido por un emotivo himno nacional que fue entonado por todes quienes se encontraban en Plaza de Mayo y las diagonales. Se generó una atmósfera de hermandad y solidaridad que llevó a muches a las lágrimas. Les artistas que habían participado durante la tarde subieron al escenario para guiar las estrofas junto al piano de Lito Vitale.


La entrada de Fernández-Fernández se vio envuelta en canciones, gritos y festejos provenientes de la plaza. Cristina Fernández fue la primera en hablar y dirigió parte de su discurso al nuevo mandatario: “Presidente, confíe siempre en su pueblo, ellos no traicionan, solo piden que los defiendan y los representen. No se preocupe por las tapas de un diario, preocúpese por llegar al corazón de los argentinos y ellos siempre van a estar con usted”. Al finalizar habló Alberto Fernández, quien sostuvo: “Lo importante es que hoy en esta plaza estamos Cristina, estoy yo, estamos todos unidos, decididos a poner a la Argentina de pie”.