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El cáliz de la sangre: La ¿novedad? ecológica

Por Flor Brizuela -


De la copita menstrual se habla mucho, y distintas opiniones giran a su alrededor. Están las personas que afirman que les cambió la vida, y están quienes prefieren otras opciones. ¿Qué es, de dónde viene y por qué avanza cada vez más en el mercado? ¿Qué hace de su uso algo radical?


Un poquito de historia


La copita puede parecer algo nuevo, tal vez porque en el último tiempo su difusión y comercialización han crecido considerablemente. Más hay para decir sobre los comienzos de su circulación, rudimentaria sin dudas, que datan de finales del siglo XIX. Aquellas primeras copas tenían sujeción externa; es decir, no se sujetaban con los músculos vaginales como las actuales, sino con un cinturón atado a las caderas. Sin embargo, las primeras patentes recién remiten a la década de 1930. Leona Chalmers, actriz y escritora estadounidense, es reconocida como la inventora de la copa. Durante muchos años, los productos con los cuales se fabricaban las copas fueron el caucho o el látex. Actualmente, el material más común (y aconsejado) es la silicona médica o silicona inerte hipoalergénica; y en el mercado se encuentran múltiples opciones que varían en forma, color y precio.

Ilustración por Mora de las Casas -

Romper mitos


Lo singular de la copa es que es un dispositivo reutilizable que puede llegar a durar entre 5 y 10 años. Pero hay algo más. En diálogo con Carolina Zotta, la cara detrás de la cuenta de Instagram @vivalacopita, y María Laura Martínez, ginecóloga, rastreamos todo aquello que la copita visibiliza y pone en tensión.


“Es disruptiva”, nos dice Carolina, en tanto la copita permite ver la propia sangre, lo que hace que muchos mitos caigan. El tener un contacto estrecho con ella no solo nos hace darnos cuenta que la sangre no tiene olor, sino que nos da pie a observar con detenimiento y, por ejemplo, descubrir los distintos colores que presenta a lo largo del ciclo. Da la posibilidad de conectarse desde otro lugar, con otra profundidad, despertando curiosidades y alejándonos de la menstruación como algo asqueroso. “Es una comodidad diferente. Creo que hemos estado tan acostumbrades a vivir la menstruación de una manera tan incómoda que hoy que la podés vivir de una manera más cómoda, y además, te das cuenta de que es ecológica; te cambia un montón el paradigma sobre el tema”, agrega. En Argentina, los productos de higiene menstrual desechables producen 132 mil toneladas de basura no reciclable al año*. Y si tenemos en cuenta no solo la basura en la que se convierten sino los recursos naturales que se utilizan para su fabricación, nos damos cuenta de que su impacto ambiental es enorme.


María Laura retoma el tema y nos dice que el uso de la copa puede ayudar en el conocimiento anatómico del propio cuerpo, ya que muchas veces no se tiene muy claro qué es vulva, qué es vagina o dónde está la uretra o el clítoris. “Creo que este es el gran logro de la copa, poder tocar la anatomía sin sentir culpa o pecado y desde allí despojarse de preconceptos y ayudar al conocimiento propio que será puesto luego en la búsqueda de placer”. Sin embargo, agrega que hay personas que siguen viviendo la menstruación como una enfermedad, y usan frases como “me enfermé de tal a tal día”, por lo que no todes están preparades para manipular su flujo menstrual.


Ambas coinciden en que, más allá de que hoy en día se habla del tema, continúa siendo tabú. La vergüenza y el tratar de esconder toda práctica relacionada con la menstruación siguen presentes. Por eso la difusión de información es crucial, porque permite tomar decisiones desde el conocimiento. Un gran beneficio de la copita es que nos libera de los químicos que poseen las toallitas y tampones descartables, como residuos de glifosato y ftalatos (sustancias añadidas a los plásticos para aumentar su flexibilidad), altamente tóxicos. También nos aleja de la propensión a padecer infecciones, ya que el material no es poroso ni absorbente.


Muchas personas viven como algo normal o cotidiano el uso de óvulos vaginales, sin cuestionar el por qué. Una de las causas del resecamiento de la zona vaginal es la utilización de estos productos desechables. Sin embargo, es importante (y en esto se hace evidente el papel crucial de la información) no frustrarse. “La copita viene con un instructivo que es insuficiente, porque cada cuerpo es distinto. Empezando por la tabla de talles, que encasilla a todo el mundo en dos talles. Es complicado”, dice Carolina. Es frustrante cuando la copa no funciona, porque estamos acostumbrades a pensar que es porque hay algo mal con el propio cuerpo, cuando en realidad la respuesta está en amigarse con él para así poder encontrar un producto adecuado, que funcione mejor. Tal vez una marca de copita no funciona, pero sí otra. O tal vez se encuentra más comodidad en las toallitas de tela, que también son reutilizables.


Descubrir y experimentar


¿Sabían que con la sangre que se recolecta con la copita se pueden regar las plantas? Puede parecer raro pero la sangre actúa como un gran fertilizante. Lo importante es diluirla en agua antes de utilizarla. Y así como la copita permite conectar con la menstruación desde otro lugar, también es aliada para detectar características del cuerpo que, muchas veces, se toman como normales. Carolina nos cuenta que, en distintas oportunidades, algunas personas manifestaron que la copa se les caía al estornudar, lo que abría una puerta para hablar, por ejemplo, de las pérdidas de orina. Es algo que se normaliza mucho pero que se puede trabajar con kinesiología, fortaleciendo el piso pélvico. Utilizar la copa lleva a tratar de entender cómo funciona una zona del cuerpo poco explorada. Significa entrar en conexión con otras cosas como las fibras musculares, que, tal vez, no se conocen ni siquiera a través de una relación sexual con penetración. “Cada cual encontrará su punto a trabajar, pero está bueno la puerta de entrada porque te obliga a curiosear, a entender cómo es el cuerpo. Eso es lo que tiene de herramienta”, cierra respecto a esto Carolina.


Hoy las nuevas generaciones tienen mucha más información al alcance de la mano. Puede que sea una de las razones por las que, como nos dice María Laura, para las personas de menos de 25 años es más natural hablar de estos temas. Hoy hay un cambio que implica “volver a lo natural, sin usar químicos, disminuyendo la contaminación. Es lo que lleva a que reaparezca la copa como alternativa o dando respuesta a esta demanda, ya que la copa data de hace más de 50 años, pero la propaganda o la industria de toallitas y tampones fue más fuerte”, agrega. Y también recalca la importancia de la E.S.I. desde el jardín de infantes, para que se termine por completo el tratar a la menstruación como una enfermedad y un tabú y así poder encontrar productos que se amolden a las características de cada cuerpo. Termina diciendo que es importante que quien difunda información esté capacitade ya que, por ejemplo, “en tema copa, hay muchas que no son de silicona y eso es tanto o más peligroso que una toallita”.


Entonces, la copita menstrual no es una novedad, pero puede serlo para quien quiera hacer un cambio, para quien quiera utilizar un producto más amigable con el medio ambiente o simplemente para quien quiera conectar con la menstruación desde otro lugar.


*Para más datos sobre los productos de higiene menstrual y entender por qué es factor de desigualdad de género, te invitamos a leer la nota “Dejando de lado el tabú: #MenstruAcción”.


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