• REVISTA MANTIS

Educar a distancia en medio de una pandemia

Por Belén Durruty -


Ya ha pasado un tiempo considerable desde el inicio de la cuarentena y es necesario parar la pelota un momento y ponernos a pensar en algo sobre lo que no se ha hablado lo suficiente: la educación. Desde el inicio, aquel 16 de marzo, les docentes tuvimos que seguir asistiendo a las escuelas para no hacer nada en edificios vacíos, bajo la excusa de “guardias”. Días más tarde, se decretó la cuarentena total, y nuestro trabajo tomó un curso que puso en jaque a toda la comunidad educativa. Las autoridades insistieron con la “continuidad pedagógica”, es decir, la garantía de que la educación continúe, pero a distancia. A nivel macro, pusieron a disposición una plataforma virtual denominada “Seguimos Educando”, y comenzaron a transmitir por los canales de aire contenidos con tintes educativos. Ya, en este punto, les docentes encontramos situaciones conflictivas.

Fotografía por Belén Ranelli -

Por un lado, sabemos perfectamente que el vínculo con nuestres estudiantes, el cara a cara, es irremplazable, y que ninguna TV ni programa, por más interesante que sea, puede suplantar el acto educativo en sí mismo, que va mucho más allá de una serie de contenidos enumerados en un programa anual. En la cotidianeidad educativa, el acompañamiento, la escucha y la atención hacia las realidades que les alumnes atraviesan son parte fundamental de nuestro trabajo, que hoy en día es imposible llevar adelante. No hay máquina, pantalla o plataforma capaz de suplir ese aspecto tan trascendental de nuestra profesión.


Por otro lado, cabe preguntarse, dudar aunque sea: ¿En qué población, en qué sujetxs educativxs se está pensando a la hora de tomar estas decisiones? En todes claramente no. Cualquier docente que se mueva por las escuelas públicas sabe perfectamente que ni todes les pibxs ni todes les educadorxs cuentan con las herramientas tecnológicas necesarias para sostener lo que se nos está exigiendo. Las compañeras de la Red de Docentes Feministas de Lanús lo han expresado con claridad en un comunicado que pusieron en circulación con datos rigurosos: “Según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC a fines del 2018 [...], el 41,5% de los hogares no tiene computadora en el conurbano bonaerense y el 22,4% no tiene internet. Tomaremos los datos de 12 a 17 años, ya que entre quienes son más pequeñes puede pasar que la familia no solo no pueda sino no quiera comprarles un celular. En este sector el 10,3% NO USA internet, el 11,4% NO USA siquiera celular, y el 40% NO USA computadora. El 76,3% de esa población “con” internet tiene internet de datos móviles, que se acaba cuando no hay plata. Resumiendo, roza el 30% la población del conurbano con wifi para hacer tareas”. Hoy tenemos que agarrarnos de los números, pero quienes habitamos las escuelas todos los días vemos estas realidades sin que nadie tenga que contárnoslas. Entonces, como expresan las docentes de la Red: “Este sistema educativo del como si nos ha puesto sobre un precario monociclo virtual a hacer malabares para entretener a las clases medias preocupadas por el ciclo lectivo y a desaprobar a las clases bajas, preocupadas por llevar algún pan a la mesa.”


Así es: estamos de cara a un sistema educativo que profundiza la desigualdad, dado que claramente estas son medidas tomadas para un sector en particular, mientras que otro, el de las clases bajas, se rompe el lomo nadando en la angustia de no poder salir a hacer changas y tener que sostener una escuela virtualizada con tan solo un celular por familia con pantallas y cámaras destrozadas. Pero así y todo, les docentes seguimos atrás de las pantallas, haciendo todo lo que está a nuestro alcance para que hoy, por lo menos, nuestres pibxs no dejen la escuela, para poder acompañarles como podemos, a la distancia, en este momento en el que la angustia también nos atraviesa a les trabajadorxs. Y además de todo esto, tenemos que escuchar a los mandatarios expresar que “no es prioridad el inicio de clases”. Me pregunto qué es toda esta pantomima que estamos haciendo que nos exigen que hagamossi no es un ciclo lectivo que ya empezó y que estamos tratando de sostener a contramarea. Como expresan las compañeras de Lanús, “le contamos a esta gente que estamos trabajando muchísimo, mucho más que otras veces, porque es la primera vez que nos enfrentamos a la virtualidad. Estamos trabajando bajo la presión del conteo de muertos en el mundo y la región, y bajo la presión de autoridades que insisten en hacer como si no pasara nada. Del malestar que nos genera se habla poco y nada, no está bien visto quejarse cuando hay problemas mayores. Dejamos, otra vez, nuestra salud mental para suplir el cuidado social que un sistema mal organizado no dispensa”.


El estado de la situación es frustrante, y no estamos preparades. No esperamos soluciones mágicas ante esto, pero sí una mirada que se base en nuestras realidades, en la de familias agobiadas y docentes que también tienen que acompañar a sus hijes en esta continuidad pedagógica desde sus casas, al mismo tiempo que tienen que llevar adelante su propia tarea, que se centre en la especificidad de cada nivel educativo. “Nadie se murió por perder algunos meses de clases, sí se muere de hambre. Sabremos recuperar contenidos como tantas veces lo hemos hecho. Además, hay algo importante para enseñar en este momento, y es que a veces está bien frenar la pelota y pensar en lo que es realmente importante, en cómo funciona nuestra sociedad y cómo la podemos sacar adelante ante semejante tragedia. Enseñemos que nos preocupan las familias de nuestros estudiantes antes que el contenido abstracto, seamos inclusivas realmente, seamos humanas”, manifiesta la Red de Docentes Feministas de Lanús.


Les invitamos a escuchar el comunicado de la Red de Docentes Feministas de Lanús y a que les hagan llegar sus miradas a su mail, reddedocentesfeministas@gmail.com.






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