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De familia en familia, de mujer en mujer. Reseña de Casa de Brujas

Por Lucía Lago -

Fotografía y collage por Mamífera -


Lo primero que llama la atención cuando vas a ver Casa de Brujas es la cuidada escenografía, que representa la sala de una casa antigua, con viejos retratos, una radio obsoleta y una mesa con un mantel de encaje. A los costados izquierdo y derecho del escenario se encuentran sentadas dos mujeres. Detrás de la mesa hay una figura vestida de negro, que nos da la espalda y mira un enorme cuadro en la pared. La obra da comienzo, y nos enteramos de que esas dos mujeres se están postulando para el puesto de empleada de limpieza de la casa, y que la figura vestida de negro se llama Ofelia, es la dueña de la casa y es una señora mayor, ciega y con un carácter particular. Ofelia se decide por contratar a Rosy, la que viste un pantalón verde furioso, una remera con un símbolo feminista y un chaleco color naranja intenso. A los pocos minutos de comenzada la obra, Ofelia le avisa a Rosy y a les espectadores: esta casa está habitada por fantasmas.



Las fantasmas de la casa no son aterradores: son los espíritus de distintas mujeres luchadoras de la historia argentina. Ellas van desfilando frente a nuestros ojos y las vamos conociendo a través de sus interacciones con las protagonistas, Rosy y Ofelia. Cada una tiene una historia: personal, artística, de militancia; que se va entrelazando con las historias de todas sus predecesoras y sucesoras.


Al grito de “Ni dios, ni patrón, ni marido” se alza Virginia Bolten, militante anarquista y feminista. Victoria Ocampo, escritora, le recuerda a la protagonista que “desde hace siglos, toda conversación entre un hombre y un mujer empieza con un ‘no me interrumpas’ por parte del hombre”. La escultora Lola Mora está indignada luego de que la prensa se refiera a ella como una “curiosidad” porque creen que su última obra, La fuente de las Nereidas, en realidad fue creada por sus ayudantes, ya que es imposible que una mujer haya esculpido eso. Las historias de todas estas mujeres, tanto las del pasado como las del presente, son representadas en su totalidad por un colectivo de cinco actrices; nos van interpelando y atravesando a lo largo del rato que las observamos desde las butacas.



Al igual que los personajes, los eventos representados en la obra pertenecen a varios períodos de la historia argentina. La implementación del voto femenino, la dictadura cívico-militar de los 70 y la guerra de Malvinas y las repercusiones de estos sobre la gente tienen su lugar en el escenario, siempre a partir de un punto de vista que ha sido históricamente ignorado: el de las mujeres. Las torturadas por la dictadura, las olvidadas, las obligadas a prostituirse en burdeles, las que perdieron a sus hijos en la guerra. Casa de brujas nos dice que estas historias no están aisladas, que se encuentran y se entrelazan en el pasado y en el presente. Ninguna de ellas ha concluido. El personaje de Virginia Bolten lo pone en palabras cuando ve el pañuelo verde de Rosy: “parece que luchamos por cosas parecidas”. Virginia vivió hace cien años y hace cien años también luchó por el aborto legal y por la separación de la Iglesia y el Estado. La lucha de las mujeres por ver reconocidos sus derechos está lejos de haber terminado.


Muchas de las situaciones que vemos representadas por las actrices nos interpelan de forma directa, porque sabemos que no estamos lejos de eventos de ese tipo. En palabras de Alfonsina Storni, que recita sus versos en el escenario:


"Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido

No fuera más que aquello que nunca pudo ser,

No fuera más que algo vedado y reprimido

De familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido

Estaba todo aquello que se debía hacer...

Dicen que silenciosas las mujeres han sido

De mi casa materna... Ah, bien pudiera ser…"


La idea para la obra surgió cuando Bárbara Bloom, actriz y dramaturga, leyó el libro Mujeres tenían que ser de Felipe Pigna: “Fue como un disparador. Me parece que hay muchas cosas interesantes que no son contadas. Me parecía interesante buscar la historia de mujeres muy puntuales y otras anónimas”, dice. Escribió el libreto junto a Claudio Pérsico, quien también dirigió la obra. Claudio sostiene que cuando escribió la obra con Bárbara se propuso salir de los arquetipos: “Es mucho más fuerte la lucha que una cuestión ideológica. La lucha de las mujeres es mucho más fuerte que alguna bandera política concreta. Bolten lo dice: basta de llevar insignias de colores. Hay que ir hasta las últimas consecuencias.”


A lo largo del proceso de escritura de la obra les autores fueron averiguando cosas muy interesantes: “A Lola Mora le dijeron que era una curiosidad cuando estrenó su fuente de las nereidas, y los grupos ultracatólicos de la época fueron a hacerle un escrache y le tomatearon toda la estatua y se la pintaron, porque no podían creer que una mujer haya hecho una obra de gente desnuda”, cuenta Bárbara. “Sí, y semejante obra de arte”, agrega Claudio. “Lugones, que era uno de los grandes intelectuales de la época, dice «me di cuenta de que la mujer puede pensar más allá de llevar un lindo vestido»”.


La obra no intenta enfocarse en una perspectiva política determinada, sino mostrar cómo la historia de nuestro país atravesó a las mujeres que lo habitaron. Viviana Jevseck, quien interpreta a Ofelia, sostiene: “De hecho todas las voces están representadas. Ofelia viene a representar esas a otras mujeres que tiene, un pensamiento muy patriarcal, muy machista”. Natalia Robert, actriz, agrega: “Están representadas las tres oleadas del feminismo, en Virginia, en las hippies y en Rosy.”


El arte y la historia van de la mano. Casa de Brujas nos transmite que es imposible pensarnos por fuera de aquelles que vinieron antes que nosotres. En palabras de Natalia, “yo creo que estas luchas tienen relevancia a través de la continuidad de las que siguen volviendo y luchando e insistiendo y volviendo a levantar las banderas. A algunas las cagan a palos, desaparecen la mitad, y otras quedan, se levantan, vuelven a levantar la bandera y siguen adelante”.


La obra tendrá funciones de verano en la costa:


- El 15 de Enero en el Teatro Astral, Calle 30 1510, Miramar, a las 22 hs.


- El 19 y 25 de Enero en el Espacio Konstantin Teatro, Calle 36 nº 741, Miramar, a las 22 hs.


- El 13, 22 y 27 de Enero en El Telón Teatro, España 1839, Mar del Plata, a las 23 hs.


- El 16 y 30 de Enero en el Centro Cultural Osvaldo Soriano, 25 de Mayo y Catamarca, Mar del Plata a las 22 hs.


Podés seguirla en Instagram como @casadebrujaslaobra.