• REVISTA MANTIS

Cuarentena de película I

Las Hijas del Fuego de Albertina Carri


Texto e ilustración por diamantEdulce -


Las Hijas del Fuego nos tocan de cerca. Cuenta la directora, Albertina Carri, en una entrevista que hace mucho tiempo quiso hacer una película porno, pero las mujeres con las que la pudo hacer en este tiempo “antes no existían”. Las actrices son chicas militantes por la diversidad sexual, por el goce de la mujer, por los derechos de las mujeres. El 99% de esta película está hecha por mujeres, para lograr así un ambiente cuidado en la grabación. Carri cuenta que esto representó un desafío para la producción, ya que había que encontrar mujeres que desempeñaran trabajos que suelen ejecutar hombres, y así atravesar la incomodidad para lograr la comodidad en el rodaje. Lograron superar este desafío y concretar una película OVNI, como dice la propia directora, porque no hay rastros de algo semejante en todo el mundo. Contiene escenas que -espero- queden grabadas a fuego en la memoria cuando se hable del cine argentino, como ese grito mudo, inolvidable de Cristina Benegas en Géminis (película de la misma directora). Las Hijas del Fuego tiene un tiempo porno, es decir que las escenas de sexualidad explícita “se dejan llevar; se desparraman”, como dice Albertina Carri. De modo que, si exclusivamente esto estás buscando, lo tenés y totalmente actualizado para tu mente transgresora y no pasiva.


Al mismo tiempo hay una narrativa que, lejos de buscar justificar las imágenes, acompaña con palabras la ruptura que ejerce el acto de mostrar la diversidad en un sistema hetero-patriarcal. La diversidad como naturaleza, existiendo ella en pleno extractivismo del hombre, sobreviviendo a esta conciencia que se impone ignorante y violenta. El 1% de los hombres que aparecen en la película está para encarnar esta bajada a la civilización, a la organización político-social del patriarcado, que maltrata y obstruye el fluir de la propuesta fémina libertaria, imponiéndose. El film habla explícitamente del Clero y la Milicia. Muestra cómo estos aspectos atraviesan a les personajes sin dominarles ni doblegarles. Así como la tierra orbita gestando las fuerzas que la habitan y el hombre –como humanidad, atroz reduccionismo que ahora aplico con conciencia- cree ser distinto y la somete. Del mismo modo estas identidades se hacen ruta, viajan y se gozan, en el deleite de ser y saber compartir. Son fuerzas, las hijas del fuego, que andan una cuerpa planetaria que gira y anda, y se recorren mutuamente las cuerpas.


El paisaje también está vinculándose constantemente en la película. Remite a lo salvaje de la naturaleza y, a su vez, expone nuestra naturaleza salvaje. Llama a un vínculo intrínseco que trasciende el sentido de la corporeidad y se vale de ella para estrecharse. Mediante una voz en off, la escritora que emprende viaje con las hijas del fuego reflexiona: “somos transcurrir perdiéndose (…) Estoy buscando perdida, olvidada de todas”. Y luego continúa: “no hay truco; entonces ¿es porno? Si lo que hay es placer, sensualidad, disponibilidad y TIEMPO”. Las pibas de viaje viven, mordiendo la flor de la ternura para mostrar los dientes a quien no comprende y cree comprender. El entendimiento interpreta influenciado por el contexto, insiste en ver y señalar la sexualidad del paisaje, “según los ojos que lo devoran”. ¿Lo comprende? ¿Sabe habitar dicha sexualidad que “ve”? La comprensión no necesita palabras, no necesita debate. La comprensión abraza, como lo hace el fuego. Así lo comprendido, lo abrazado, se transmuta. Se da origen a la alquimia del fuego, y devendrá lo desconocido, aquello que merece respeto, no juicio.


Siento que la escena última allí nos deja: en la perplejidad de una dinámica sin juicio, donde el placer es, no reina. Merecemos gozar y nuestro orgasmo es la explicitación de este goce. A la vez, la película destaca otros aspectos de este placer: la sororidad, la amplitud de conciencia, la libertad, el viaje, la locura, la compañía, la ternura, la soledad, la naturaleza. Y la violencia nos pone fieras. En esta película las mujeres se defienden. En esta película porno las mujeres no son un objeto. En esta película las mujeres actúan. La escritora se pregunta sobre las mujeres profesionales de otro tiempo. Se pregunta por las científicas que abordaron la Antártida, desafiando así el paradigma dominante del hombre trabajador. Dice –y así creo que nos toca-: “somos las nietas, bisnietas, hijas y hermanas de aquellas que pusieron su arte, su cuerpo, su territorio y su paisaje a iluminar un nuevo cielo. Somos las hijas del fuego”.


Podés mirar la peli acá.


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