• REVISTA MANTIS

Cuando la casa es una cárcel

Por Tais Chiurazzi -


A raíz de la pandemia de COVID-19, se declaró en el país el aislamiento social, preventivo y obligatorio, popularmente llamado “cuarentena obligatoria”, para todes, exceptuando las personas que trabajan en servicios esenciales, hasta el 26 de abril (por el momento). Pero, ¿qué es el aislamiento obligatorio?


Según el Ministerio de Salud de la Nación, “el aislamiento social, preventivo y obligatorio es una medida excepcional que el Gobierno nacional adopta en un contexto crítico. Con el fin de proteger la salud pública, todas las personas que habitan en el país o se encuentren en él en forma temporaria deberán permanecer en sus domicilios habituales [...]. Hasta el 26 de abril inclusive, deberán abstenerse de concurrir a sus lugares de trabajo y no podrán circular por rutas, vías y espacios públicos”. Indican que “atendiendo a las recomendaciones de los organismos internacionales especializados y de los expertos locales, y a la luz de la experiencia de otros países, se determinó que la mejor forma que tenemos para enfrentar la propagación del virus y así cuidar de la salud de todos y todas es el aislamiento”.


Ilustración por María Emilia Giordano -

Esta medida de prevención se realizó a tiempo en Argentina, según el gobierno, para que el coronavirus no se siga expandiendo de manera exponencial. La idea es quedarse en casa, y, para quienes tienen la posibilidad, disfrutar de películas, series, entrenar, cocinar o usar aplicaciones para pasar el momento y que las semanas sean lo más cortas posible. Esto podría suceder, en teoría, en aquellas casas en donde no se produce ningún tipo de violencia y donde existe una convivencia sana entre sus residentes.


¿Qué pasa con los casos de violencia de género? ¿Qué es de la vida de les travestis, trans, no binaries, lesbianas y mujeres víctimas de agresiones? Existen viviendas donde las disidencias, las mujeres y les niñes viven un infierno y son maltratades tanto física como psicológicamente. Las casas en las que se viven situaciones de violencia en el cotidiano se transforman en un riesgo mucho mayor en este tiempo de encierro. En estas viviendas se está padeciendo la cuarentena, y a algunas personas les está costando la vida.

Las mujeres se encuentran en un estado de mayor vulnerabilidad a raíz del aislamiento obligatorio. Uno de los grandes inconvenientes que se hacen visibles es la problemática del trabajo. La mayor parte del trabajo no declarado y precarizado es ejercido por mujeres, por lo tanto, durante esta cuarentena, muchas de ellas no pueden trabajar ni llevar comida a su casa. En los casos en que la mujer convive con un hombre que sigue percibiendo ingresos, se vuelve más factible que este desarrolle un ejercicio de poder por sobre ella, evitando que administre el dinero y tome decisiones económicas individuales. Si bien en muchos hogares esta relación de dependencia económica es habitual, más allá del aislamiento social, preventivo y obligatorio, en otros casos la situación se agrava a raíz de las circunstancias. Los maltratos psicológicos, amenazas y pedidos de explicaciones se hacen presentes con mucha más fuerza y violencia que en la cotidianeidad.


Por otro lado, existe la situación de aquellas mujeres que no tienen en quien apoyarse, es decir, que son cabezas de familia. Pasar tiempo en el hogar y no trabajar, en muchos casos, es sinónimo de no comer o no poder alimentar a sus hijes. Aunque las escuelas sigan entregando las respectivas comidas, la mayoría de las veces esta no es la suficiente para niñes en edad de desarrollo.

A partir de todas estas situaciones, el gobierno ha implementado un plan para cuidar de la integridad de la población en riesgo. Durante la primera semana de cuarentena los llamados al 144, la línea de atención a víctimas de violencia de género, han aumentado en un 25%. Como medida de refuerzo, la ministra de mujeres, géneros y diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, planteó la necesidad de aumentar todas las vías por las cuales la víctima de violencia de género pueda recibir asistencia y acompañamiento.


Para cuidar la vida de las mujeres y las disidencias víctimas de violencia de género, se fortaleció la Línea 144. Además, se implementaron tres líneas de WhatsApp, ya que, en muchos casos, las víctimas que corren riesgo de vida suelen ser controladas constantemente, por lo que llamar por teléfono sin ser escuchadas es casi imposible. Los números son el 11 2771-6463, el 11 2775-9047 y el 11 2775-9048. Otra vía alternativa, también pensada para que la víctima no sea descubierta por su conviviente, es un email: se puede escribir a linea144@mingeneros.gob.ar. También se ha desarrollado una aplicación gratuita llamada 144, apta para Android o IOs.


Como uno de los avances más destacados de la gestión, se ha puesto a disposición nacional un mapa interactivo, donde se pueden observar los lugares establecidos para asistir en caso de necesitar ayuda, como centros de asistencia a la mujer y comisarías. Los sitios marcados en el mapa trabajan en conjunto con el 144. También, para casos extremos, se han puesto a disposición diferentes hoteles de sindicatos para que las disidencias y las mujeres que sufran violencia de género puedan ser trasladadas allí.


Por otro lado, el gobierno ha decidido otorgar subsidios para los casos graves de violencia de género. Esto se aprobó el el decreto 178, autorizado el día 30 de marzo. Se podrá solicitar el subsidio en los siguientes casos:

  • “[...] Para los casos de fehacientes necesidades individuales o de grupo o para atender contingencias de carácter humanitario, limitados a casos que, a sólo criterio del Ministerio, revistan extrema gravedad y urgencia [...].”

  • “Para los gastos o reintegro de gastos destinados a cubrir traslados y movilidad, alojamiento y comida, gastos médicos de urgencia, gastos de sepelio, fotocopias de documentación y otros menores, a víctimas de violencia de género, afectados directos, familiares y/o asociaciones representativas [...]”.


También es importante agregar que, a partir del aumento de llamados al 144, muches profesionales de la salud mental están brindando apoyo psicológico a través de las redes sociales y de forma personal mediante videollamada o mensajes. Esto es, muchas veces, una gran ayuda para aquellas personas que la necesiten, y le terapeuta puede asistir incluso realizando la denuncia correspondiente.


A partir del primero de abril se dispuso de una nueva medida para prevenir que los femicidios continúen: se capacitó a les empleades farmacéutiques para asistir a las mujeres en riesgo. La persona afectada puede acercarse a una farmacia y pedir un barbijo rojo. Le farmacéutique sabrá, entonces, que se encuentra frente a una víctima de violencia de género. Deberá responderle que no cuenta con el producto, y tomarle los datos para gestionar la comunicación con el 144. Un punto clave de esta nueva campaña es que no hace falta que la víctima se acerque a la farmacia, puede realizarlo mediante llamada telefónica.


La cuarentena, en muchos hogares, trae mucho más que solo encierro. Desde su comienzo van al menos 25 mujeres asesinadas. Trae desesperación, precarización, sometimiento y más. Brindar información y ayudar a travestis, lesbianas, trans, no binaries, mujeres y niñes es nuestro deber.


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