• REVISTA MANTIS

Cruzando el puente, el conurbane bonaerense

Ser parte de la comunidad LGBTI+ desde lo periférico


Por Florencia Brizuela -


La lucha colectiva, el reclamo de derechos como deuda de la democracia y la organización a partir de lo local movilizan a Conurbanes por la diversidad, quienes se ponen la camiseta, agarran la bandera y caminan las calles de los barrios.


Como el plano de una película cuando se agranda, nos vamos a alejar del lugar en donde las cámaras y los micrófonos están, la mayoría de las veces, estáticos. Vamos a cruzar la General Paz, a escuchar las voces que caminan el conurbano bonaerense, que lo habitan y que, muchas veces, lo padecen. Vamos a preguntarnos por las lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, transgéneros, intersex, putos, tortas, marikas, travas, trans y no binaries de los barrios suburbanos, periféricos y populares. Vamos a hablar con les que se ponen la lucha al hombro.


Darío Arias es une de elles, y es responsable de Conurbanes por la diversidad, un espacio comunitario, social y político que tiene por objetivo la inclusión social, el reconocimiento y la protección de los derechos de las personas con sexualidades, identidades y expresiones de género diferentes y diversas.

Fotografía cortesía de Conurbanes por la Diversidad -

Un espacio de transformación social


Conurbanes surge en el 2005 como consecuencia de la búsqueda de un espacio social y político que contemple la doble circunstancia de ser una persona LGBTI+ y de ser pobre. Decidieron construir un espacio organizacional con su propia mirada y desde sus propias realidades y contextos, ya que entendieron que estaban atravesades por un lado por la sexualidad, la identidad y una expresión de género no hegemónica, disidente y diversa, y por otro por la particularidad de pertenecer a los sectores populares del conurbano. “Así es como se da este espacio que en ese momento surge como ‘Jóvenes por la diversidad’. Con el tiempo, el espacio fue creciendo hasta convertirse en ‘Conurbanes’ por la diversidad’. Ya hace 15 años que venimos caminando y construyendo la organización”, dice Darío.


Muches de les integrantes de Conurbanes, quienes vienen militando hace años en otros espacios del campo popular y nacional, traen de esas experiencias y de sus propias trayectorias la reivindicación de la política como herramienta fundamental de transformación social y los espacios políticos partidarios como parte vital para llevar adelante la misma. Otro instrumento elemental para el despliegue de su labor son sus vínculos con otres a nivel local, provincial y federal. En este sentido, forman parte de distintas coaliciones o alianzas. Una de ellas, la más importante, es el frente nacional de organizaciones LGBTI+ Orgullo y lucha. Este frente está integrado por más de treinta y cinco organizaciones, y es a partir del cual llevan a cabo su estrategia política y social a nivel nacional. En lo que respecta a lo local, Conurbanes trabaja en la lucha contra las violencias, en el acompañamiento psico-social de compañeres de la comunidad, en la generación de políticas públicas municipales y en distintas tareas que tienen que ver con el trabajo comunitario.


Como respuesta a nuestra pregunta sobre cómo es su trabajo en los barrios, Darío nos cuenta que elles trabajan, en relación a la comunidad LGBTI+, con una agenda política y social que en otros lugares del país forman parte de la agenda desde hace veinte o treinta años. Hay muy pocos gobiernos locales que tengan un enfoque que les dé lugar, y pocas políticas concretas y reales para complementar el marco normativo provincial y nacional. La realidad de la comunidad en los barrios y municipios del conurbano es muy compleja porque está atravesada por un contexto social, cultural y económico muy grave.


La particular circunstancia que vivimos hoy, ya conocida por todes, hizo que la agenda de la organización cambie. Lo principal en este contexto tiene que ver con poder acompañar a la comunidad LGBTI+ de los barrios para que pueda tener algunos derechos, por ejemplo, el derecho a la alimentación básica. La pandemia irrumpe de una manera diferencial en la comunidad. Lo que ocurre —y en particular con la comunidad travesti-trans— es que los efectos fueron y son muy graves en relación a los ingresos y el acceso a derechos básicos. También empeoró la exposición a la violencia social e institucional. Todo esto implica que se deba poner especial atención en esas cuestiones. Conurbanes está llevando adelante, con otras organizaciones del país, una red de cuidados que se llama Nos cuidamos entre todes, que les permite acompañar a 450 personas LGBTI+ (en su mayoría travestis-trans) con un abordaje integral que incluye la entrega de alimentos no perecederos y elementos de higiene personal y del hogar. Además, en lo psico-social, están brindando un acompañamiento que tiene que ver con la propia pandemia y con la atención a casos de violencia institucional. Lo positivo es que están trabajando articuladamente con gobiernos municipales y con el Estado provincial y nacional a través de los ministerios de mujeres, género y diversidad.

Fotografía cortesía de Conurbanes por la Diversidad -

Políticas, políticos y polítiques


Como organización, a lo largo de sus años de vida, lo que pudieron observar es que la política tiene todavía una perspectiva machista, misógina y LGBTI+ odiante. Es por esto que la participación plena y la ocupación de espacios de conducción y de cargos públicos en el poder legislativo y ejecutivo se hace más difícil para las feminidades y las personas de la comunidad. “Es algo que es importante transformar, porque entendemos que hay que pensar a la política desde un enfoque feminista, o como decimos nosotres, transfeminista”, dice Darío.


Sin embargo, es importante, según elles, concebir a aquelles militantes de la comunidad que se interesan por la política y que quieren ocupar cargos públicos no solo como militantes de una agenda particular, sino como personas que pueden discutir todo. Hay que comprender que las personas LGBTI+ pueden aportar a la vida política en todas sus dimensiones, no solo en los temas vinculados a sus identidades, y por eso es necesario que se avance sobre medidas que faciliten la participación que se les es negada.


La realidad, nos explica Darío, es que en todos estos espacios existen de manera transversal dirigentes, en su mayoría varones cisgénero y heterosexuales, que practican la política desde una perspectiva machista y patriarcal; son parte de una matriz que se reproduce. Y afirma: “hay espacios en donde eso se da de manera abierta como los espacios de ultraderecha, de centro-derecha y de derecha. Los espacios de centro-izquierda, progresistas o del campo nacional y popular vienen discutiendo esas cuestiones y dando pasos muy alentadores”.


Uno de estos pasos alentadores, que se dio como resultado de la lucha constante por parte de la comunidad, fue el decreto 721/20, que establece el cupo laboral travesti-trans en el sector público nacional. Este, promovido por el gobierno actual a principios de septiembre, es un hecho histórico que viene a reparar décadas de exclusión e injusticia para con la población travesti-trans. Les militantes de Conurbanes, sumides en una gran conmoción, expresan: “Nos sentimos orgulloses de ser parte de esta conquista, que tiene una historia; es gracias a Diana Sacayán, que pensó el primer proyecto en la Provincia de Buenos Aires allá por el 2009; a compañeras y referentas políticas como Karina Nazabal, ex legisladora provincial y autora de la ley en la Provincia de Buenos Aires; a Mónica Macha, Diputada Nacional que presentó el proyecto a nivel nacional; a la gestión del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad en las figuras de la ministra Elizabeth Gomez Alcorta, la Jefa de Gabinete Lara Carvajal y la Subsecretaria de Diversidad Alba Rueda quienes le llevaron la propuesta al Presidente”. No les cabe duda de que es un momento de enorme celebración, fruto de una historia de lucha, de la militancia de las organizaciones y de la decisión política del Gobierno.


Sigue habiendo deudas, sí. Una nueva ley antidiscriminatoria que incorpore a las cuestiones de la orientación sexual y la identidad y expresión de género; una nueva ley de VIH, SIDA e infecciones de transmisión sexual, y una batería de políticas públicas para lograr la inclusión social de la comunidad LGBTI+. Los tiempos que vienen serán difíciles, pero Conurbanes confía en que hay un estado con una agenda de ampliaciones de derechos, que piensa en las mayorías populares, y eso les da esperanza de sentirse parte. “Todos estos derechos que todavía no hemos conquistado, de la mano de la lucha del movimiento LGBTI+, de la mano de un gobierno que hoy volvió a poner en el centro de la escena y la agenda pública los derechos humanos, creo que va a ser posible”, cierra Darío.


Para cambiar la realidad hay que involucrarse. Para que, en todo sentido, de forma metafórica y de forma literal, el puente sea puente y no muro, hay que trabajar, hay que hablar y hay que hacerse ver ante los ojos de quienes no quieren ver. Conurbanes por la diversidad lo hace.


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