@2019 REVISTA MANTIS

  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
  • Twitter - Círculo Negro
  • REVISTA MANTIS

Crear espacios culturales que incluyan a la disidencia. Entrevista a PAZ

Por Lucina Alvarez -

Fotografía por Sofía Lombardi -

Kümelen Berti, conocida por su nombre artístico PAZ, es una artista multifacética: es música, cantante, rapera, DJ y más. Nació en la ciudad de Allen, en el Alto Valle de Río Negro, al sur del país. Creció en el barrio El Santa, que es un sitio periférico de la ciudad, muy cerca de una zona de chacras. Según contó a Revista Mantis, aquel es un ambiente muy natural, una mezcla entre lo urbano y lo rural; está rodeado de bardas (tapia de ramaje, paja y piedras). Es un valle por donde pasa uno de los brazos del Río Negro.


Para la cantante, ese paisaje, en el cual vivió toda su vida, influyó en su persona. “Mi contexto habla mucho de mi identidad como marica de barrio, suburbana, descendiente del pueblo originario del Wallmapu, o sea Mapuche. Intento reivindicar, o más bien expresar, vivir, compartir ideas sobre mis experiencias y mis transiciones que me van llevando a conocer más o a descubrir más sobre mi identidad”, sostiene Kümelen.


Estudió canto cuando era chica, y de adulta, psicología social. Además, hizo teatro. Vivió en Brasil varios años, hasta que el año pasado volvió a la Argentina.

“No sé cuándo fue el momento exacto en el que empecé a tocar y a hacer shows, salir de gira. Pasó a ser algo, si se quiere, a modo de trabajo; un modo de producción. Me parece que la inquietud creativa empezó desde muy chiquita, haciendo teatro y al mismo tiempo escuchando mucha música; después siguió como DJ, cantando y bailando”, reconstruye la cantante.


Kümelen y el arte musical (con derivaciones en otro tipo de manifestaciones, como la escénica), se empezaron a relacionar a muy temprana edad. “Era la loca que se anotaba a todos los actos en la escuela, mi mamá se peleaba mucho conmigo por eso, porque éramos una familia con pocos recursos y tenía muchos gastos por los trajes”, recuerda Kümelen.


Cuenta que el ambiente era desfavorable para ser artista y por eso la historia de su vida requirió una lucha constante en busca de su objetivo. “Siempre sentí la necesidad de ver más que de hacer. Como nadie hacía (arte), sentí el impulso para comenzar. Así fue que creamos un grupo de amigues, todes artistas; estudiábamos algunas danza, algunas artes plásticas, otros teatro y otras música, y también hacíamos debate sobre cine. Todo esto pasaba mientras era adolescente y tenía 17 años”, explicó.


Fotografía por Sofía Lombardi -

Así, Kümelen creó, junto a sus compañeres, un grupo de artistas. Su idea era transmitir y compartir con sus otres compañeres de la escuela, en horario extraescolar, motivaciones para multiplicar el arte. “Fue algo que me faltó durante la infancia, y lo tuve que buscar dentro de la institución escuela, y no estuvo tan piola. El resto de las alternativas fuera del entorno educativo eran más complicadas, por la distancia respecto a mi barrio, y no eran accesibles para mí”, sostuvo.


Durante esa experiencia, convocaron artistas de otros lugares y organizaron un festival en el teatro de la ciudad, todo a partir de la autogestión. Con apenas 17 años y sin títulos ni soportes de ninguna productora, elles armaron desde cero una movida cultural para la gente de la ciudad.


Según PAZ, la experiencia de organizar esta clase de eventos fue muy enriquecedora. “Me ayudó muchísimo a animarme cuando tuve que salir de la ciudad; a irme para Buenos Aires, con la excusa de estudiar psicología social y terminé dedicándome mucho más al teatro y la música”, explicó.


Saturada de la ciudad, viajó hacia la Isla de Florianópolis, en Brasil, sin saber hablar portugués. “Esto me parece encantador, porque el mismo lugar me tuvo que dar (el idioma) para que yo me pudiera comunicar. Entonces me animé, y empecé a dialogar en otra lengua. Y a partir de ahí, también empecé a crear cosas artísticas intercambiándolas con la cultura de allá”, dice Kümelen, quien sostiene que aquello fue una bisagra para ella.


La artista vivió en Brasil durante varios años. Allí, dio los primeros pasos para la posterior producción de su primer álbum. Trabajó un tiempo como DJ, y a partir de esta expresión artística colaboró en la conformación de un colectivo en Porto Alegre. Con este grupo, compraron equipos y una computadora que compartían para poder realizar fiestas en la calle. También vendían cervezas con el fin de autogestionar sus gastos. “Esto se convirtió, después, en fiestas mayores, donde empezamos a tocar y compartir con otros DJs. Con eso conseguíamos vivir” cuenta PAZ.


Kümelen sintió la necesidad de crear un proyecto individual en paralelo. “Yo me organicé en esa época para poder comprar una computadora para mí y poder producir cosas yo. Ahí empecé a tocar y a producir lo que es mi primer EP, PAZ Funk Art, donde mezclo el baile funky, que conocí por primera vez en Florianópolis”. Esta fue la causa de su traslado a Río de Janeiro, donde vivió los tres años posteriores.

A los 22 años trabajó como moza y productora cultural en una librería. Logró relacionarse con la población del lugar de una forma positiva, y a partir de estos vínculos aprendió a gestionar proyectos culturales. “Todo ese saber me sirvió después viviendo en Porto Alegre. Lo invertí dándole a mi arte, a lo que tenía ganas de hacer y expresar, así que ahí hice el EP con cinco canciones, que está únicamente disponible en YouTube. A través de ese disco conocí a Cristian Puschel, que es mi actual productor, y con el que compusimos Patagonia Emergente” comenta la artista. Su productor participó en una de las cinco canciones, y así comenzaron a hacer música juntes. Kümelen viajaba desde Brasil a mochila para poder grabar en Argentina junto a él. “Tardaba mucho tiempo, llegaba y nos poníamos a producir lo que queríamos con respecto al disco. Ahí me quedaba un mes, dos meses a veces, en Argentina, tocando y movilizándome por acá”. La cantante rionegrense sacó su primer disco en 2017 durante un viaje que realizó a Argentina, mientras todavía residía en el país vecino de Brasil. Finalmente, en mayo de 2018, volvió a su país de origen y se instaló aquí de manera definitiva. “Este año se cumple un año de haber vuelto, seguimos de gira y produciendo cosas nuevas, pero siempre mostrando los shows con el disco Patagonia Emergente”, relata PAZ.


El año pasado tuvo la oportunidad de producir junto a otres artistas, lo cual para ella siempre fue muy complicado a causa de la distancia. “Este año se dio la oportunidad de compartir con varies artistes. Comencé haciendo un feat con Cachitas Now!, porque ya conocía la banda, y me llegó la invitación de su parte, que me pareció muy buena. Me gustaba mucho lo que estaban proponiendo en el último disco, que está buenísimo”, comentó. Para ella fue un placer poder constribuir con el disco Chonga. La canción en la que colaboró es la que da título al disco, y fue su primer feat. “Después tuve el placer de participar del videoclip de La Queen, que es una trapera nueva del Fuerte Apache, con la cual nos veníamos comunicando hace buen tiempo atrás a través del Instagram y pegamos muy buena onda. Me invitó a participar de su videoclip Rompe Ese Perreo” cuenta Kümelen. El tercer vídeo del que formó parte fue “Ignatia” de Sara Hebe. “Para mí fue un honor, un privilegio poder grabar con ella, que además de ser una excelente artista, tenemos un vínculo personal muy lindo de amistad. Compartimos música y escenario en varias oportunidades. Eso está muy piola, poder hacer intercambio desde lo visual con tan renombrada cantante” comenta PAZ con entusiasmo.


El último feat en el que aportó su colaboración fue junto a les chiques de Madre Chicha y Vitamina, dos bandas de Villa María. La invitación le llegó por parte de la primera banda, que estaba lanzando su próximo disco. Uno de los cortes del álbum fue grabado por ambas bandas y por PAZ. “La verdad que fue genial compartir con otres artistes, eso es piolísimo, porque hacés intercambio y se van abriendo espacios” detalla Kümelen con alegría.


Fotografía por Sofía Lombardi -

Para dar cierre a la entrevista, le preguntamos a la cantante qué debería cambiar en la industria musical para que ésta sea más amigable con las identidades disidentes, travestis y trans. Considera que deben darse muchos cambios dentro de la industria musical, ya que los espacios existen, pero no se comparten con la disidencia. Plantea que hay festivales que limitan la presencia de disidencias en sus escenarios, y expresa cómo son marginalizadas distintas identidades. “La industria musical no está fuera de lo que pasa en la realidad social y en la realidad cultural. Vivimos en una Argentina con una cultura muy racista, transfóbica y homofóbica. Entonces, es importante ocupar esos espacios con poder y actitud, teniendo un cotidiano que todo el tiempo nos marginaliza y limita (a la hora de) crear y hacer diferentes actividades —en mi caso la música—. Pero vemos que a toda la disidencia se le hace muy difícil ocupar diferentes espacios. Son poques les artistas que que quieren realmente compartir un espacio con artistas trans, y no sólo no nos dan espacio. Me refiero a tener un trabajo, a poder participar de festivales, de eventos y de shows de otros artistas. Como esto no pasa muy seguido, cuando ocupamos esos espacios nos terminan censurando a muches de nosotres.


Hay muchos ejemplos de artistas que no pudieron participar en ciertos espacios porque tenían un lenguaje que no era el apropiado, supuestamente. No estoy hablando únicamente de, territorio argentino, sino a nivel latinoamérica. Con esto quiero decir que hay una cuestión cultural que está detrás, sumada a lo estatal y gubernamental; todo se acaba mezclando. Un país que puede votar a gobiernos que no están a favor de la disidencia seguramente que no va a querer darnos espacios de forma natural. Muchas veces no somos, no terminamos ni siendo nosotras, no podemos. No se nos da nuestro espacio (siquiera) para decir o compartir nuestras propias experiencias; a veces hasta las tenemos que escuchar de personas blancas cis hétero hablando, que cargan con sus privilegios en el cotidiano. Estas personas también tienen un espacio grande en la industria, hasta a veces hablando por nosotres, hablando a favor de la diversidad y mostrando la bandera, como si fuese una realidad que estamos ocupando el espacio. La realidad es que no, que nos cuesta muchísimo. Existe un circuito disidente ya, tuvo que crearse, porque si no ninguna de nosotras laburaba. Y ese circuito es muy carente de patrocinios económicos.


Argentina no tiene casi marcas que utilicen a artistas disidentes en sus campañas, eso no suele pasar. Eso ya nos aleja muchísimo de algo que tiene que ver con el consumo también, ¿no? De poder pagar, poder dialogar sobre ciertos asuntos. En Argentina hay novelas donde se habla de personas trans y se colocan personas cis para poder representarles, estamos en esa época todavía. Siento ese atraso en varios aspectos (de la) cultura; en la música no es diferente. Estamos todo el tiempo luchando y cuestionando cuando es necesario que nos den espacios, que, ¿por qué no se nos están dando? Y eso es una tarea muy complicada, porque a veces, por cuestionar, también terminamos siendo censuradas” relató la artista.


Actualmente Kümelen reside en La Plata, se encuentra tocando, dando clases de DJ y trabajando en sus próximos videoclips y disco. Para asistir a sus próximos shows, podrán encontrar las fechas en su Instagram, donde también podrán conocer más acerca de su proyecto musical. Podrán acceder a su disco en Spotify o Youtube.


Fotografía por Sofía Lombardi -