• REVISTA MANTIS

Con los ovarios bien puestos

Por Tais Chiurazzi -


Hijo de puta. La concha de tu madre, de tu hermana, de tu abuela, de la lora. Hijo de un camión de putas. Pone huevos. Puta. Traga leche. Malcogida. ¿Se les vienen mil más a la cabeza, no? Hay algo que tienen en común todas estas palabras estas puteadas todas hacen connotación a la condición del género.


Para empezar a desentrañar el origen de los insultos hay que comenzar con su definición. Según nuestro no aliado la RAE (Real academia española) una puteada es: Fastidiar, perjudicar a alguien. El insulto se usa para herir, lastimar, nombrar, designar a una persona, decirle algo que le moleste. ¿Cómo se busca esto en nuestro país? Mostrando a la mujer como una imagen inferior, denigrante, discriminando, despreciandola, y casi siempre, poniendo en tensión negativa la relación cuerpo-sexo-salario. Los insultos sexistas están más que naturalizados, y está en nosotres ir cambiandolos día a día, ayudándonos con los nuevos movimientos que están en nuestra atmósfera. No nos molesta cogernos a muchas personas, menos cobrar por ello y menos que menos ser hijes de nuestras madres. Insultarme sería decir: sos policía.


Fotografía por Solange Avena -

Muchos de estos insultos provienen de la jerga del lunfardo, nacida a fines del siglo XIX, de esta época nacen palabras que utilizamos hoy como boludo, gil, gata, entre otras de las que nos gustaría hablar más en detalle:


Gata

La designación de los animales en la rama de los insultos nos da un acercamiento al tema planteado, ya que, los utilizan para explicar que la persona a la que se está dirigiendo, es de orden inferior, que puede ejercer poder sobre esta. Gata, tomada del lunfardo, devenido de gatillar, pagar, por lo que se utiliza esta palabra para hablar de la mujer a la que le pagan por sexo, se ve al trabajo sexual como algo negativo, denigrante.


Puta

Otros insultos, vienen de hace mucho más tiempo. El caso principal es "puta". Existen varias teorías sobre el origen de esta, pero la principal es que tendría relación con el vocablo latino putido, 'podrido', porque una prostituta "siempre es calentada y de mal olor”, refiriéndose a la profesión de esta misma. Pero ¿Cuál es el problema? ¿Insultar a una persona por su trabajo? ¿Insultar a la que coge mucho? ¿A la que -asumimos- le encanta coger? El pensamiento donde la mujer virgen y santa es la verdadera mujer, se pincha si por sí solo en estos días. La moral que se intenta dañar, es la de las personas que son cohibidas, que no las dejan disfrutar de su libertad sexual, de su poder de elegir. Y no claro, ni hablemos de que ella estuvo con todes, es una puta. Él estuvo con todas (ahí no hay todes), es un campeón.


En la misma línea que puta, vienen sus distintos derivados como hija de puta, hija de un camión de putas, entre otros. Acá, además de estar insultando a alguien, utiliza la condición de la madre, para intentar inhibir a la persona que es insultada con estas palabras. Sin importar la condición de la madre, de la hermana, y de la abuela. Porque no decimos hija de puto, no, lleva "A". Y "A", para la RAE, es mujer. Solo descalifica a la madre, no al padre, sin importar que es lo que hiciera con su vida. Con los hombres no.


Mal Cogida

Por último, vale destacar el caso de: mal cogida. Coger mal, en realidad, que te cojan mal. Se puede observar el doble discurso. Por un lado, se utiliza como insulto ya que, según el criterio patriarcal en el que vivimos, si no cogiste, si no acabaste, estas de mal humor, o simplemente tenes un mal día. Error. Si la mujer no cogió es porque no quiso y puede tener un mal día, simplemente, porque sí. El otro punto, viene en relación a que este insulto, realmente, es un insulto a los hombres con los cuales la mujer tiene relaciones sexuales, no es para nosotras. Si alguien te “cogió mal”, no es problema de la mujer, es problema del otre que no sabe satisfacerte sexualmente. Aclarado esto, debemos rever los datos desde su origen.


El problema principal que tienen las "puteadas", es parte de nuestra cultura, sobre el cómo los usamos y en qué momento. Una puteada, puede servir para descargar, para sentirse aliviado, en paz, pero le damos una condición, que viene arraigada en nuestra cultura hace muchos años y es tiempo que comience con una etapa de deconstrucción.


No es fácil, es una cuestión ligada a la sociedad machista en la que vivimos, donde la mujer sigue poniendo la mesa, lavando la ropa, donde solo se ocupa de las tareas del hogar, donde es maltratada, donde es asesinada, donde es la madre de ese hije de… Porque yo no tengo huevos, tengo ovarios, y bien puestos para lo que va a venir. Prefiero ser puta que policía.

@2019 REVISTA MANTIS

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