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Colores de niñe

Por Tais Chiurazzi -


Martina, Agustina y Fernanda son nenas.


Mariano, Eugenio y Juan son nenes.


Sus xadres les llamaron así desde antes de que nacieran, desde antes de saber cuál era realmente su género, sin cuestionarse si realmente existen los géneros tal como se los ha establecido.


Últimamente se han debatido mucho los preconceptos instalados acerca de lo que es para nenas y lo que es para nenes. ¿Realmente los objetos pertenecen a un género determinado o esto es solamente una construcción de la sociedad y de la cultura?



Desde que le niñe nace, se le asigna una identidad. Desde el momento en que se sabe el sexo biológico del bebé, toda su vida se comienza a ambientar en base a esto: los colores de la pieza, de la ropa, y hasta los juguetes que se le regalan.


A principios de este año, se viralizó en Facebook un video donde un niño de cinco años cuenta cómo fue a comprar un pantalón fucsia con su mamá, y la vendedora le dijo que ese color era de nena. Ian, el protagonista del video, relata que le respondió “no importa, los colores son colores”.


Estas ideas binarias son falsas, y lo único que logran es estigmatizar a les niñes desde antes de nacer. La identidad que el entorno asigna a le niñe no permite que se desarrolle libremente y pueda elegir sin reprimirse.


Desde antes del jardín de infantes, se condiciona a les niñes a actuar de determinada forma. Un ejemplo muy claro de esta situación es la clasificación que se da en las jugueterías: existe una sección de nenes y otra de nenas. Las nenas a la cocinita, y los nenes al auto.


Se puede implementar un cambio si comenzamos a criando a les niñes en el marco de una infancia totalmente libre. Una infancia libre no carga con ningún tipo de estereotipo de género asignado. Esto les sirve a les niñes para poder constituir su identidad, para formarse como personas únicas y distintas del resto.


A través de distintos proyectos educacionales a nivel nacional y gracias al impulso de un importante movimiento social, se están comenzando a implementar cambios en la educación, que rompen con lo tradicional.


En muchos jardines, como primera medida, no existe más el rincón de “los nenes” y el rincón de “las nenas”, todes pueden compartir y jugar con lo que quieran. La idea de que les niñes comiencen a desarrollarse sin ser juzgades y estigmatizades es fundamental para pensar la educación desde otra perspectiva.


Para iniciar un cambio, uno de los primeros pasos es modificar la planificación de la crianza desde antes del nacimiento. El ideal de género de la sociedad establece que solamente una niña puede usar cosas rosas o jugar con muñecas, y estas ideas deben cambiar. La libre elección de le niñe con respecto a los juguetes, los colores o cómo quiere vestirse debe estar acompañada por les xadres, quienes deberían brindarle su apoyo en todo momento.


El camino de la educación, que comienza en la familia, sigue en el jardín. La nueva ley de Educación Sexual Integral (ESI) debería comenzar a aplicarse desde el primer momento dentro de la institución.


Durante esos años, la ESI les da valor y confianza a les niñes, así pueden creer y confiar en sus docentes y contarles las cosas que les pasan. La ESI no se enfoca solamente en lo genital y sexual, sino que presenta una perspectiva integral que involucra los sentimientos, emociones, valores, solidaridad, el resguardo de la propia intimidad y el cuidado de la salud, entre otras cosas.


Antes de comenzar a dar los contenidos de ESI, se cita a las familias para contarles cómo va a ser el proceso de su implementación, y se les pide incorporar dichas prácticas dentro de sus hogares. También está sucediendo un cambio en cuanto al involucramiento xaterno: la nueva ley no contempla “reuniones de padres” sino “reuniones de familias”, abriendo así las puertas a todo tipo de familias que se quieran acercar a las instituciones educativas.


Luego de que se consensúa la enseñanza junto con las familias, se comienza a poner en práctica. Uno de los primeros temas que se abordan es el respeto a la intimidad, para que les niñes comprendan que no deben ser tocades en contra de su voluntad y que solamente elles son dueñes de su cuerpo. El contexto de enseñanza se da en un ámbito de mucha tranquilidad y con afiches que contienen dibujos, para explicar, entre otras cosas, los límites de la intimidad. Se enseña, por ejemplo, que espiar a une compañere por debajo de la puerta del baño está mal, ya que se invade su espacio personal.


A lo largo del crecimiento de les chiques, sus dudas también crecen, y es fundamental poder brindarles las respuestas que necesitan. Uno de los temas más tabú que deben ser enseñados es los nombres de sus genitales. Es de suma importancia que les niñes sepan llamar a las cosas por su nombre; no tienen por qué nombrar a las partes de su cuerpo como “pitulín” o “chochi”. Aprender el lenguaje médico los ayuda a expresarse mejor y a abrirse a sus maestres.


Entendemos que este es un recorrido que debió haber comenzado hace muchos años, y que aún hay muchas cosas que cambiar, pero es un gran paso desde la educación que se comiencen a aplicar la ley de ESI y la Ley de Identidad de Género. Esta última ley pretende, entre otras cosas, la integración de les niñes trans a los jardines y escuelas, y ayuda a que su infancia sea igual que la de cualquier otre. La inclusión es fundamental para que les niñes puedan tener infancias libres.