• REVISTA MANTIS

Campaña Soberanía Cultural: Misión Mandril

Por Julieta Ferrando -

Fotografías por María Bessone -


El galpón donde funciona el Teatro Mandril desde hace una década está a la venta. La campaña para comprar finalmente el espacio surgió por la necesidad de sostener un proyecto que fomenta y construye cultura, donde se reciben 30.000 artistas al año y que además es llevado adelante por una cooperativa de 20 personas más 30 trabajadores.


El Teatro Mandril ofrece la posibilidad de disfrutar del arte en un barrio alejado de los espacios donde la cultura se encuentra centralizada, en la búsqueda de habilitar una mayor democratización de esta necesidad.

Revista Mantis estuvo en entrevista con Santiago Mazzanti, trabajador de la cooperativa y militante de su espacio. Él nos contó sobre las vicisitudes del proyecto y las metas comunitarias que tienen como parte de un circuito cultural.


“La campaña surgió porque se nos acabó el contrato y el dueño va a vender el galpón. Ahora nos dio 3 años más, pero la vamos a continuar un año más, porque teníamos una meta que era hasta marzo. El año pasado, aunque funcionó un poco, nos comió la realidad del país: la situación del Mandril fue el mal menor de todos los males, ya que la gente se estaba cagando de hambre. Y de la necesidad de comprar el espacio hicimos una suerte de curaduría de toda la gente que había pasado durante el año, y nos dimos cuenta de que pasan 30.000 personas al año por el teatro. Hicimos la cuenta de cuánto saldría el galpón dividido entre todas esas personas, y era un montón de plata. Ahí entendimos que teníamos que ir al circuito independiente. La campaña calculó que con 100.000 personas que aportaran $250 cada una juntábamos $25.000.000, que era lo que necesitábamos. Ahora con todos los aumentos el galpón sale $40.000.000. Pero en definitiva si llegamos a la primera meta seguro llegamos. Se nos ocurrió hacer una campaña de financiamiento y como lo que está en jaque es más que nada la territorialidad del lugar, no tanto el grupo de trabajo, ya que nosotres sabemos que sino podemos comprar la propiedad, nos mudamos para continuar con el proyecto. Somos una cooperativa de trabajo con personería hace cuatro años. Somos 20 asociades, y después en el Mandril laburan otras 30 personas más. Somos una cooperativa sin jerarquías, unes hacen una cosa y otres otras, pero el valor de la hora es el mismo. No le ponemos valor a las cosas que no tienen mucha diferencia. Obviamente una cosa es laburar en una mina y otra cosa es ser oficinista. Acá hagas lo que hagas va a significar lo mismo económicamente.


El concepto de Soberanía cultural fue un chiste también. En el medio del año electoral, deuda externa y F.M.I., la lógica que nosotres seguimos es no tener que ir a pedirle a un banco plata, lo podemos hacer entre las personas que ya habitamos el lugar. Simbólicamente es eso, no necesitamos la plata del F.M.I.”


Y que siga girando...


“De la compra del galpón vamos a utilizar el 95% de lo recaudado, y el 5% restante para financiar proyectos culturales de la gente que dona, si vos donás $250 o más accedés a una convocatoria que vamos a hacer de financiamiento de proyectos. El 5% de la meta es un montón de plata son cómo $5.000.000, serian un montón de proyectos. Si no llegamos a la meta hacemos al revés: el 5% para alquilarnos un espacio y el 95% para financiar proyectos culturales.


Lo que queremos hacer es poder comprar la propiedad, en ese caso sería comprada por la cooperativa, no por las personas. Eso implica que si el día de mañana no estamos más las personas actuales, y si nadie sigue el proyecto, la propiedad quedaría para el Estado, porque en las cooperativas siempre hay un asociado que es el Estado. Entonces, si cierra una cooperativa, si hay deudas, el Estado liquida la propiedad para saldar dichas deudas, y si no se lo queda el INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social)”.


¿Por qué San Cristóbal?


“Sostener este territorio nos parece importante porque el barrio está por fuera de donde está centralizada la cultura. No necesariamente es algo malo eso, pero el pensamiento de que todo tiene que estar en un único lugar hace que la cultura sea inaccesible. Y seguimos hablando de un barrio de clase media. Si nos vamos a los asentamientos o barrios más pobres, más inaccesible es la cultura. Y termina siendo una hipocresía pensar que el arte pueda salvar el mundo si es sólo para una clase social. Nosotres tenemos valor como grupo y vamos a estar bien en cualquier lugar, pero este espacio tiene valor en sí mismo. Hay gente que la conocimos de barrio, vecines que siempre nos expresan la suerte de haber conocido este lugar. Si nos mudamos pensamos que es importante mantener la zona”.


Fechas Soberanas


“Les artistas participaron activamente en ciclos que se llaman Fechas Soberanas, y no nació de nosotres, sino de afuera. Una persona en pos de ayudar dijo: ‘che esperá, yo puedo hacer un espectáculo y les dono lo recaudado’. Esto lo empezamos a proponer y se sumaron más personas. Y todas las personas que en estos 10 años vienen actuando donan literalmente todo lo recaudado. Tenemos la artista precarizada del año que es “Estrella invitada”. Ella se vende así porque viene a todas las fechas y dice “chiques yo voy a estar en todas, hasta que no compremos el galpón no paro”. Está en todas las varietés poniéndole el lomo.


Otra cosa interesante es que esta herramienta perdure más allá de la compra y que el circuito independiente tenga un financiamiento propio, que básicamente es eso, las 100.000 personas sos vos, yo, ella, elles, todes, produciendo y consumiendo, desde el lugar sano de consumir, comprarnos un libro, una entrada. La herramienta funciona doblemente: la Misión Mandril, para comprar la propiedad, y además aprovechar para hacer una herramienta que después continúe en los sectores populares. Estamos militando la idea de que las organizaciones tomen esa herramienta, hagan la campaña todos los años, y que el 80% de lo que se junte sea para financiar proyectos del circuito y el 20% para la gente que trabaja en la campaña. Tenemos una gran meta, es un gran ejercicio colectivo”.


Mientras conversábamos con Santiago, el teatro se iba poniendo en movimiento para la milonga de todos los miércoles. Personas y compañeres se iban acercando con alegría y compromiso. Esa es la energía de un espacio de trabajo donde la militancia y el arte se combinan. No perder este enormísimo espacio es una tarea de todes. ¡Vos podés participar con tu pequeño aporte de $250! No te duermas.


Si querés realizar tu donación entra directamente acá.


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Soberanía Cultural (@soberaniacultural)

Teatro Mandril (@teatromandril)

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