@2019 REVISTA MANTIS

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Calladite te ves más bonite

Por Tais Chiurazzi -


Las redes sociales nacieron con diversos fines, pero tienen uno en común: cada persona puede tener una cuenta y publicar lo que quiera. O no. En realidad, cada persona se hace de un usuario para expresar lo que quiere, es decir, para que las redes le permitan publicar contenido, siempre y cuando el contenido esté a gusto de su criterio.


No estamos hablando de libertad, estamos hablando de un límite, una prohibición desde el punto de partida. Esto no es cualquier tipo de censura (llamémoslo por su nombre); es una restricción de la libertad de expresión, de plasmar ideas, de mostrar la realidad.

Fotografía por Mora Garzón -

La censura se produce ya que las imágenes y los textos (el contenido generado en las redes sociales) molestan o no son convencionales para las personas que las observan. En algunos casos, las publicaciones son denunciadas y las redes toman la medida de eliminar la publicación o bloquear al usuario; en otros, simplemente lo que se muestra o se cuenta en una publicación no debe ser mostrado según el criterio de algunes. como por ejemplo el cuerpo de la mujer, los principios del feminismo o los derechos que estamos intentando alcanzar.


El cuerpo de la mujer es de lo más tabú que existe en el mundo de Internet. Podríamos decir que esto es de lo más hipócrita de la web, porque el porno circula libremente hacia cualquier sitio, pero si alguna mujer desea subir una imagen exhibiendo su cuerpo, es llamada asquerosa, puta, repugnante, sinvergüenza, y sus publicaciones son eliminadas.


Las redes sociales están tratando de ser mucho más “rigurosas” en estas cuestiones, y cada una tiene diferentes reglas sobre qué es correcto postear y que no.

Por el lado de Facebook, vamos a destacar los puntos más llamativos:


  • Las imágenes de abuso físico en menores de carácter no sexual no deben ser borradas, a menos que contengan algún elemento sádico o de celebración. No se borran automáticamente para intentar que el niño sea identificado y se pueda hacer una denuncia.

  • Los vídeos de abortos sí están permitidos. Lo único que se pide es que no se muestren cuerpos desnudos, ya que son eliminados de manera inmediata.

  • En el caso de los desnudos, solamente se pueden compartir si constituyen arte creado a mano. El arte digital de con esa temática no está permitido.


Entendemos el horrendo, aberrante y repudiable criterio que tiene Facebook para clasificar lo que se puede ver o no. Desde el caso de un aborto, que debería ser un momento de intimidad total, donde la persona que lo realiza se sienta segura y cuidada, a un abuso físico. ¿De qué carajo estamos hablando? Falta de respeto, de responsabilidad, indignación, es lo mínimo que podemos sentir al leer esto.


Los desnudos son vetados, pero no todos. Las redes sociales tienen un problema con los pezones de las mujeres, ya que los hombres pueden exponer los suyos sin que los censuren. Los pezones femeninos no se pueden mostrar de ninguna forma, ni siquiera en una campaña para prevenir el cáncer de mama.



En el caso de Instagram, las normas comunitarias contienen un ítem detallado que dice lo siguiente: “Publica fotos y videos que resulten apropiados para la audiencia diversa: Somos conscientes de que es posible que algunas personas quieran compartir imágenes de desnudos de carácter artístico o creativo, sin embargo, por diversos motivos, no permitimos que se publiquen desnudos en Instagram. Esta restricción se aplica a fotos, videos y determinado contenido digital que muestra actos sexuales, genitales, y primeros planos de nalgas totalmente al descubierto. También se aplica a algunas fotos de pezones femeninos; sin embargo sí se permiten fotos de cicatrices de mastectomías, y de lactancia materna. También se aceptan fotos de desnudos en cuadros y esculturas”.


Ciertamente, estos puntos no son muy respetados y varias agrupaciones están en contra de la distinción entre pezón femenino y masculino. Incluso, existe un movimiento llamando #Freethenipple (“liberen el pezón” en inglés), para desexualizarlos y que solo se los considere una forma anatómica del cuerpo.


En varias ocasiones, fotos de mujeres amamantando fueron censuradas, ya que antes Instagram no permitía que esto se mostrara. Debido a las reiteradas denuncias y presión social que recibió, la empresa debió cambiar sus normas. Una fotógrafa australiana llamada Melissa Jean publicó una imagen de mellizos en el momento de amamantado con su madre y la imagen fue censurada y su cuenta, cerrada. Luego de insistentes reclamos y un enorme movimiento de reclamo en las redes, Instagram le devolvió su cuenta y le pidió disculpas por los problemas ocasionados.


Twitter, al igual que las redes descriptas anteriormente, tiene una forma explícita de definir cuál es el contenido que desea ver en su red y cuál no: “Si bien queremos que las personas se sientan libres de compartir contenidos multimedia que reflejen su creatividad o individualidad, o que muestren lo que está pasando en el mundo, algunas personas nos han comentado que no desean exponerse involuntariamente al contenido multimedia delicado. Además, las investigaciones demuestran que la exposición reiterada al contenido violento en línea puede afectar de forma negativa el bienestar de una persona”.


A partir de este fundamento incoherente y cuya única intención es controlar nuestro contenido, charlamos con Romina Ferrer (@roferrerilustradora), quien nos contó lo ocurrido con su cuenta de Twitter. El jueves 29 de mayo, su cuenta de Twitter @RoFerrerIlustra fue suspendida luego de un ataque de antiderechos de origen mexicano y de trolls. Pero esto no fue de un día para el otro.


Las agresiones comenzaron a partir de dos posteos. El primero era una ilustración de una mujer con un bebé en brazos y su respectivo cochecito en el transporte público. Algo completamente común y cotidiano. Aquellas personas comenzaron a llenarla de insultos, tomándose literal la ilustración. Su excusa para esto era que no había lugar para que los carritos fueran abiertos en el colectivo, algo totalmente fuera de contexto, ya que ese no era el mensaje plasmado en el dibujo. La segunda ilustración (y en este momento Romina se dió cuenta que el ataque no era hacia esas publicaciones respectivamente, sino hacia su persona) mostraba a una misma prenda de ropa, en el mismo talle, en distintos cuerpos, planteando la mentira de la tabla de talles. A partir de ese momento, comenzó una batalla de bloqueos constantes, ya que Romina no permite que en sus redes se utilicen insultos, y al no tener control de la red, por lo menos intentó tener control de su cuenta.


Decidió tomar medidas, y ahora solamente pueden comentar sus las publicaciones las personas que la siguen y las que ella sigue.


El 28 de mayo, día en que se presentó el nuevo proyecto de ley en el Congreso para la interrupción voluntaria del embarazo, ella realizó un par de publicaciones a favor del movimiento, tal como lo hace siempre; y los antiderechos, nuevamente, empezaron a responder sus twits de una forma muy agresiva. El día pasó entre bloqueos. El 29 de mayo, estaba en su casa cuando le llegó un mail que decía que su cuenta había sido hackeada. Acto seguido, su Twitter fue cerrado por supuestos hechos registrados de violencia y denuncias reiteradas. Luego de varios días e intentos de recuperarlo, se dio por vencida y abrió una segunda cuenta, donde ni bien comenzó con los posteos, iniciaron nuevamente los ataques, y entre un cerrar y abrir de cuentas continuo pudo finalmente recuperar su segunda cuenta.


En este caso, podemos observar el erróneo criterio que tienen las redes para censurar, ya que la cuenta de Romina fue cerrada a pesar de no infringir ninguna norma. Ella era la víctima y era la castigada, por defender a la mujer, al feminismo, a su ideal.

El final feliz de esta historia es que esta artista tiene claro que nadie le va a decir qué pensar, qué decir ni qué expresar; y que pudo recuperar su cuenta gracias a les compañeres mexicanes y argentines de Twitter.


Otro caso reiterativo de censura en redes es el del conocido dibujante independiente @kataplunchis, con el que tuvimos la posibilidad de charlar y que nos contara cómo mantiene sus publicaciones aunque Instagram lo censure constantemente.


¿Por qué crees que Instagram te censura si tenés un público al que le gusta tu contenido?


Kataplunchis: Por más que tenga un público que disfruta lo que hago, sé que también llega a mucha gente que no, incluso gente que al ver algo que consideran "políticamente incorrecto" sienten el deber militar de salvar al resto de la sociedad del contenido. Esa gente, sumada a la que me sigue para reportar mi contenido (y "trollear"), y mezclada con un horrible sistema automatizado de censura (incluso cuando la publicación no infringe ninguna norma), hacen que termine siempre triunfando una censura "por las dudas". Lo extraño es que censuran un dibujo de papá Noel en tanga con fines humorísticos, pero no desnudos reales. Los misterios de las redes…


¿Cuál sería el criterio que deberían usar en estos casos? Ya que, al fin y al cabo, vos estás expresando humor.


Kataplunchis: Me conformaría con que Instagram tuviese un humano al que acudir en el momento que te dicen "puede ser que tu publicación infrinja una de las siguientes normas" y te das cuenta que de hecho no infringe ninguna. Entiendo que hay límites, pero inclusive acatando estos y respetando, podés ser censurada/o porque un colectivo de personas decidió que el contenido no es de su agrado.


¿Alguna vez hiciste un reclamo por esto? ¿Cuál fue la respuesta?


Kataplunchis: Intenté, más que nada por Facebook. Siempre recibí respuestas automatizadas que en definitiva no me dicen nada. Incluso me cerraron una cuenta sin decirme nada ni darme derecho a réplica.


En este caso, volvemos a ver un pedido de ayuda, una necesidad de expresión, donde un artista que tiene un colectivo de seguidores no puede hacer uso de su espacio, ya que es censurado.


Las redes sociales intentan limitarnos el pensamiento. Solamente quieren formar parte de un organismo de control contra el que luchamos todos los días, para que cambie, para que nos dejen expresarnos, para poder manifestarnos por los derechos que nos corresponden. No hablamos solamente de imágenes: hablamos de textos, hablamos de ilustraciones, hablamos de libertad de expresión.