• REVISTA MANTIS

Aulas policromadas: enseñar desde la literatura

Por Florencia Brizuela -


Cuando pensamos en la escuela, pensamos también en su capacidad para desplegar movimientos de transformación social. O por lo menos, deberíamos ser conscientes de ella. En nuestro convulsionado siglo XXI, la implementación de la Ley de Educación Sexual Integral en el aula fue y es una de las grandes herramientas para lograr una transformación que incluya a minorías oprimidas, que nos abra camino a una sociedad que deje de apuntar con el dedo y, en cambio, escuche, hable, entienda. Pero —siempre hay un pero— sigue reinando cierta autonomía institucional que, pasando por sobre la ley, permite que las escuelas sigan teniendo poder de decisión y poder de veto.


“Creo que si bien hay un montón de conquistas ganadas en la lucha contra el patriarcado, en el marco de la implementación de la E.S.I. en los colegios y demás; hay un montón de camino por transitar y un montón de batallas por llevar adelante”, nos dice María Pía Lando, comunicadora social especializada en educación y autora de “Policromía”, cuento que fue disparador de estos párrafos que escribimos.


Este cuento, que está dirigido a adolescentes y adultes, nos hace recorrer a lo largo de las hojas cinco reacciones de cinco personas diferentes ante un mismo desencadenante: Julián, un nene de cinco años, se pintó las uñas. La narración toca temas que van desde las infancias condicionadas, pasando por la homofobia y la resistencia de les adultes a los cambios, hasta el lenguaje inclusivo y las sensaciones de adolescentes trans. Todo eso en diez páginas.

Ilustración por diamantEdulce-

¿Por qué traigo este cuento?


Volvamos a la escuela y miremos de cerca la educación secundaria. En la vida de le alumne, ¿cuántos textos que toquen estos temas se leen? Así como la perspectiva de género es transversal a todos los aspectos de la vida, debería serlo también a todos los campos disciplinares, desde la historia hasta las ciencias exactas. En cuanto a la literatura, existe un canon literario que lleva a las aulas lecturas tradicionales pero pocas (¿nulas?) que visibilicen problemáticas trans, pocas que nos saquen del binarismo, pocas que nos hagan pensar la diversidad desde un lugar crítico. Esto es algo para lo que les estudiantes de nivel secundario están preparades. 


En el diseño curricular de la Nueva Escuela Secundaria de la Ciudad de Buenos Aires, que rige desde el año 2014 hasta el actual 2020 inclusive, en el campo disciplinar de Lengua y Literatura aparecen sugerencias de lecturas para los temas que serán enseñados (relatos mitológicos, policiales, poesía, teatro, viajes y héroes, etcétera). Aparecen varios títulos bien conocidos por todes, que tienen larga data en los programas escolares y que, sin quitarle mérito, son de gran importancia. Sin embargo, estos “otros” temas no aparecen. En estos textos, de E.S.I., nada. Fuera del currículum oficial, como recomendación, sí aparecen propuestas de trabajo que relacionan literatura y E.S.I., pero el último reporte oficial data del año 2007. Al haber pasado más de una década, queda algo obsoleto. Además, depende de la decisión de les docentes incluirlos o no. Infancias trans: nada. Lenguaje no sexista: nada. Diversidades sexuales: nada. ¿Es porque no se los considera literatura o porque no se los quiere abordar en el aula?


Pareciera ser que en este camino la única forma de avanzar es lento y con cuidado. No podemos negar los avances del pasado; pero en el presente dar un paso más, unos cuantos, se vuelve indispensable. Pía nos lo dice más claro: “Hace mucha falta, porque justamente lo que explica uno de los capítulos del texto es que tal vez para algunes no, pero para otres es una cuestión de vida. De una vida de mierda, porque esa discriminación y ese odio que se genera hacia lo diferente generan angustias y en muchos casos suicidios que tienen que ver con la no aceptación”.


Muchas veces, como vemos en el cuento en los personajes de Azul y Luka, terminan por ser las generaciones más jóvenes quienes están empapades de estos nuevos paradigmas. Se mueven en ellos, los arman, los construyen. Son quienes, en cuanto a la literatura, tienen más propensión a incorporar estos tipos de lecturas fuera del aula. Desde hace tiempo se viene dimensionando un descentramiento de la escuela como único agente educativo: el acceso a las tecnologías de la información y la comunicación viene con una avasallante capacidad de generar conocimiento. Se dice que las nuevas generaciones vienen con “otra cabeza” y, muchas veces, lo podemos corroborar en su facilidad para entender temas que para las generaciones más grandes son difíciles de tratar y hasta de nombrar. Son “esos temas”, sin darles nombres específicos. Sin embargo, sigue habiendo resistencias entre les chiques a algunas cosas porque, claro, generan incomodidades que ningune adulte les sabe explicar.


Es importante, entonces, tirar ese muro abajo. Es importante incluir las lecturas que les chiques traen de afuera, retomarlas, construir a partir de ellas con una mirada pedagógica. Y no solo eso. También es urgente sacar a la luz ese currículum que no está escrito en ningún papel: debatir con les chiques por qué no se habla de esto y darles la palabra, incluir en las escuelas elementos que nos permitan hablar de lo que se silencia, que nos permitan deconstruir esas expectativas que le impiden a un nene pintarse las uñas.


¿Por qué no analizar estructuras narrativas mientras se desarman estereotipos de género? En necesario observar críticamente qué y cómo nos enseñan; qué y cómo enseñamos. Sabemos de la oposición en diferentes instituciones escolares a tratar, por ejemplo, temáticas trans, a hablar de ellas; del nulo acompañamiento a les alumnes a quienes les interesa saber más acerca del lenguaje no binario; sin siquiera mencionar la inagotable presencia de los fundamentalistas de que la educación sexual debe darse en las familias y no en la escuela. No son la totalidad, eso está claro, pero hay que saber dónde estamos parades.  


“Imaginate que la escuela, que es uno de los aparatos de control y disciplinamiento por excelencia, mucho más va a tener resistencias a todo esto”, dice Pía, y agrega que por eso le parece importante poder quebrantar eso y llevar un cuento de este estilo como material de lectura. “Es un camino arduo porque hay que romper un montón de barreras, pero creo que hay que hacerlo más que nunca. Hay que ir al frente”, concluye.


Resistencias conservadoras va a haber siempre, pero nuestro canon literario requiere ser pensado otra vez, incluir otras lecturas. Muchas de las que actualmente se presentan refuerzan, por ejemplo, un deber ser que encasilla a las mujeres en un único modelo, que silencia identidades y oculta violencias que están presentes en nuestro día a día.


Tenemos en los textos literarios las posibilidades que nos dan sus palabras, la posibilidad de concebirlos como aliados, de debatir sobre el significado de los mismos y relacionarlos con el contexto de les alumnes.


Ante la pregunta de por qué eligió incluir y hablar de “esos temas” en el cuento, Pía dice con una voz firme que fue la convicción de que la realidad que vivimos es una construcción que tenemos que deconstruir si efectivamente queremos un mundo mejor, lo que la empujó a escribirlo. “Otra cosa que atravesó a este cuento fue la idea de que lo que no puedo nombrar no existe. Creo fervientemente en eso”. En este sentido, resuena una frase de Jorge Larrosa —ensayista cuyos textos giran en torno a la literatura, filosofía y educación— quien dice que no hay forma de “pensar de otro modo” que no sea también “leer de otro modo” y “escribir de otro modo”.


Me imagino “Policromía” en el currículum escolar, en las aulas de un colegio secundario. ¿Es posible o es un ideal aplastante? Leer un cuento y promover la lectura crítica. Leer un cuento y desarmar estereotipos. Leer un cuento y cambiar el mundo. ¿Tanto? Tanto. Pero no es posible una educación emancipadora sin una mirada crítica sobre lo que se enseña y lo que se aprende.


@2019 REVISTA MANTIS

  • Instagram - Negro Círculo
  • Facebook - Círculo Negro
  • Twitter - Círculo Negro