• REVISTA MANTIS

Amar a alguien libre (parte uno)

Por Laila Massaldi -


I


No estamos muy acostumbrades a las historias de amor entre gente libre. Les amantes que aparecen en los cuentos, en las películas y en la canciones son personas que atraviesan momentos difíciles, que necesitan a otra para ayudarse y sostenerse, que tienen como objetivo encontrar a alguien para compartir la vida y que cuando lo hacen juran no abandonarse, porque no pueden y no quieren hacerlo, porque el fantasma de haber estado soles durante un tiempo pasado les persigue y con esas promesas esperan ahuyentarlo para siempre. Y si no es así, aparecen personificades como seres por completo autónomos, independientes, que no saben hasta que lo encuentran que sí, sí desean el amor con todas sus fuerzas, y no sólo lo desean sino que también lo necesitan, porque una vez que lo tienen descubren que no hay nada que les haga sentir tanta plenitud y felicidad, y no quieren perder esa sensación jamás.


Esa es la idea de amor que nos rodea mientras crecemos, que forma en gran medida nuestras expectativas y nociones previas de cómo tienen que ocurrir las cosas entre dos personas que se gustan. Y además de establecer ciertas reglas implícitas (la monogamia y la heterosexualidad, entre tantas otras), aprendemos que el amor es entrega absoluta y eterna, es ser capaz de renunciar a todo por la otra persona, es necesitarse mutuamente para ser felices, es encontrar a tu otra mitad que te complementa en todo sentido, es compartir todas las metas y estar pendiente de le otre a cada paso, es la seguridad de no estar sole nunca más (por estar acompañade y ser cuidade eternamente), es no imaginar la vida propia sin que esté unida a la de ese otre y sentir que no vale la pena vivirla sin ese amor.


Pero no nos cuentan la historia cuando el amor es entre personas libres. ¿Qué pasa cuando ningune de les dos estaba enferme o vulnerable, ni necesitaba a otre para encontrarle sentido a la vida, ni tenía un enorme vacío existencial que llenar?

No te preguntás nada de esto hasta que amás a alguien libre. A una persona independiente, plena, llena de cosas que la hacen feliz; que tiene sus inseguridades y sus tristezas, como todo ser humano, pero que se cuida a sí misme, se entiende y se acompaña, y eso le basta para ser une individue complete, y libre: no necesita a nadie que llene los espacios vacíos que no puede completar.


Es alguien libre y aparece para amarte a vos también y tirar por el piso todos tus preconceptos e ideas previas. Estás enamorade y sos más feliz. Aprendés muchísimo y a veces no entendés nada: lo que te hubiera parecido contradictorio aparece de pronto como algo completamente posible y natural. Sufrís más de lo que te gustaría, y pensás que es quizá más que si amaras a alguien que te necesitara y te diera en bandeja ese amor enseñado. O quizá no y el sufrimiento es el mismo, pero es verdad que este amor implica un trabajo constante de transformación propia, de formatearte a vos misme para tratar de vivir las experiencias tal como se presentan, con sus maravillas y sus particularidades, sin teñirlas de expectativas y requerimientos, callando esas voces que juzgan todo y que dicen cómo tiene que ser el amor, y definitivamente, cómo es imposible que sea.


Ilustración por Ana Raneri -

II


Cuando amás a alguien libre, sabés que no sos lo más importante de su vida. Sabés que tiene metas y objetivos y deseos que no tienen nada que ver con vos, y que a veces directamente te excluyen. Hablan juntes del futuro como un sinfín de posibilidades y oportunidades, y se imaginan en pareja en muchos años pero sólo como una posibilidad más. Tienen en claro que en todos los caminos hay cosas que se ganan y cosas que se pierden, y no ven ninguna razón para tomar decisiones desde tan temprano.


Cuando amás a alguien libre, sabés que no va a pensar en vos todo el día, y que va a tener momentos de alegría absoluta en los que no te le vas a cruzar por la cabeza. Estar con vos no va a ser su prioridad todo el tiempo, sino que muchas veces va a preferir hacer otras cosas que en ese momento le resulten más placenteras o que le hagan desarrollarse y progresar en sus deseos personales.


Cuando amás a alguien libre, te sentís impulsade a volar. Te va a hacer piecito, te va a allanar el camino, te va a dar la mano para que des con seguridad el paso en ese terreno desconocido y anhelado y después, si querés seguir caminando, te la va a soltar. Cuando te ama alguien libre te alienta con toda su alma a que luches por tus objetivos, dediques tiempo a lo que te va a ayudar a lograrlos y llegues lo más alto posible, incluso aunque eso signifique animarte a que hagas cosas que te alejan de elle.


Cuando amás a alguien libre, sabés que no está pegoteade a vos, ni tampoco a su familia, ni a su rutina, ni a su lugar de origen. Sabés que va a desafiarse a sí misme y a probar cosas nuevas, y que va a adaptarse a los cambios sin lamentarlos. Sabés que va a querer viajar, seguro con vos, pero también sole y lo va a disfrutar lo mismo, de manera distinta. Va a vivir sus aventuras por sí sole y va a ser responsable de su propia felicidad.


Cuando amás a alguien libre, sabés que se están eligiendo mutuamente con el paquete completo, con sus defectos y virtudes, sus similitudes y diferencias. Van a hablar sobre lo que no estén de acuerdo y van a llegar a consensos, pero no van a intentar cambiarse, ni diseñarse, ni adaptarse para volverse tal cual lo que necesita le otre. No va a recriminarte ni enojarse si no sos exactamente como elle quiere, y vos tampoco vas a hacerlo con elle. No van a existir escenas de celos, ni de histeria, ni de engaños. Van a estar juntes todo el tiempo que se elijan así como son, y si en algún momento la balanza se vuelve desfavorable, van a abrir sus caminos.


Cuando amás a alguien libre, sabés que si se separan no va a aparecer con un ramo de flores en la puerta de tu casa pidiendo perdón, ni te va a llamar a las tres de la mañana rogando que vuelvan. Va a respetar y aceptar sus sentimientos y los tuyos y va a ser realista con las circunstancias. Saben que la incondicionalidad se apoya en una premisa peligrosa, y que no van a hacer lo que sea por estar juntes. Y también sabés que no se le va a caer el mundo al pensar que nunca más van a mirarse enamorades, pero que va a recordarlo con inmenso cariño. Te va a desear lo mejor, y lo va a decir en serio.


Cuando amás a alguien libre, entendés que esa persona ama la vida, el universo y todo lo que le rodea, y te preguntás cómo, amando todo, elige amarte a vos. Lo elige hoy y lo eligió todos los días que llevan queriéndose; vos no lo entendés del todo, pero recibís ese amor universal que te brinda y disfrutás de él. Sabés que te elige hoy, no se sabe mañana. Te ama a vos, pero no le resulta difícil encontrar lo hermoso en las personas y podría estar amando a alguien más.

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