• REVISTA MANTIS

30 de noviembre. Día de la lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria

Por Florencia Brizuela -


Hablar de nuestros cuerpos y lo que pasa con ellos es complejo y no siempre fácil, y más cuando existen ciertas ideas, concepciones, formas de pensar que nos envuelven y nos dicen “estás mal”. Hay muchas maneras de enunciarlo —hasta sin quererlo— y hay muchas formas de sentirlo, en voz alta o en silencio.


Por eso, en el día de la lucha contra los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) hablamos con Agustina Murcho, licenciada en nutrición y Mara Fernández, psicóloga, ambas especialistas en trastornos alimenticios, quienes nos ampliaron el panorama para entender, escuchar y acompañar; a une misme o a otres.


Se dice que los TCA son trastornos psicológicos porque “pasan por lo mental”, no se ven en un estudio de sangre como la diabetes o el colesterol alto. Sin embargo, son patologías neuro-psico-biológicas: no abarcan solo a lo psicológico, sino que intervienen otros factores como lo biológico, genético, familiar, cultural, ambiental, etcétera. Y si bien pueden presentarse en cualquier edad, género o clase social, es en las mujeres y les adolescentes en quienes más prevalece el desarrollo de este tipo de trastornos.

Ilustración por Belén Durruty-

Aun así, Mara enfatiza que, en la actualidad, “podemos ver muchos hombres con sintomatología de trastorno de la imagen corporal o TCA”. Sin embargo, según ella, “las estadísticas siguen marcando un gran porcentaje de mujeres. Las exigencias en cuanto al rol y función de la mujer en la sociedad y la idealización de los cuerpos estereotipados han favorecido el alto porcentaje de casos”. El aspecto cultural está anclado e internalizado por muches de nosotres: en los pensamientos que surgen al mirar el cuerpo propio u otro, en sentimientos de culpa en relación con la comida, o en el no saber cómo acercarse o acompañar a una persona que padece TCA.


Es por esto que la discriminación, la estigmatización, la clasificación y la jerarquización de cuerpos se dan tan fácilmente y están presente en todo momento. Generar conciencia sobre el uso de las palabras, sobre lo mucho que puede afectar una “opinión” sobre un cuerpo ajeno, es importante porque se puede dañar la autoestima de cualquier persona y generar una herida muy difícil de sanar que, de alguna manera, interviene en la forma en que une se presenta ante el mundo que le rodea.


Es crucial, entonces, pensar de qué forma nos educan y prestar atención a cómo educamos. “Desde que nacemos y durante los primeros 5 años de vida, el psiquismo y la autoestima se van construyendo. Esa construcción depende de cómo nos miren, hablen, traten las personas que conforman nuestro círculo íntimo. Aprendemos a querernos, a aceptarnos de acuerdo a cómo nos hicieron sentir, a los hábitos y a la educación recibida”, manifiesta Mara. Cada vez tenemos más información, más conciencia sobre cómo nos alimentamos, sobre qué hacemos con nuestro cuerpo y cuáles son los estereotipos que ejercen presión sobre nosotres. Agustina dice que, sin embargo, “hay cada vez más conciencia, pero también cada vez más obsesión. Hay mucha tendencia a comer 100% sano y no poder disfrutar de una pizza en un cumpleaños, lo cual ya termina desencadenando en una ortorexia” (es decir, una obsesión por lo 100% saludable). Y no, no es malo comer sano, al contrario, pero no poder permitirnos disfrutar de un chocolate sin que genere miedo y angustia, deja de ser sano.


Es en este punto cuando puede abrirse una puerta, detrás de la cual no sabemos si hay algo positivo o negativo. Las redes sociales y los medios de comunicación, muchas veces, funcionan como disparadores de síntomas de desórdenes alimentarios. “Las distintas publicaciones, imágenes y fotografías en donde se muestra al ‘cuerpo ideal’ y ‘perfecto’ como símbolo de éxito y valorización influencian significativamente en la percepción de sí mismas de las personas, y modifican sus sistemas de creencias en cuanto a qué es lo importante y qué no”, afirma Mara. Esto genera mucha presión, ya que, para esta sociedad, necesitamos ser delgades, y si no, no encajamos. Lo que lleva a un aumento en la tasa de personas con trastornos alimentarios.


Lamentablemente, hay muches influencers que dan consejos sin tener conocimientos sobre salud o promueven formas de alimentación que no son para todes. Imitar estas “dietas” sin conocer qué es lo que nuestro cuerpo necesita ni tener el seguimiento de algune profesional se vuelve peligroso. Querer copiar el cuerpo de otre genera frustración porque es algo inalcanzable, cada une es como es; y eso empeora el problema. Sin embargo, Agustina nos explica que esos mismos consejos a veces son dados por profesionales sin perspectiva crítica de todo esto, lo cual es más grave.

Como sabemos, siempre hay una de cal y una de arena: las redes sociales también pueden ser usadas para visibilizar. El 30 de noviembre fue pensado para “viralizar lo que es un trastorno alimentario, para que deje de ser un tema tabú y que se tengan en cuenta, porque son enfermedades que casi no se nombran y hay cada vez más”, declara Agustina. Y está en lo cierto: la mayoría de las veces solo se habla de bulimia o anorexia, pero la realidad es que existen muchas otras —trastorno por atracón, ortorexia, vigorexia, pregorexia, alcohorexia, diabulimia y trastornos alimentarios no especificados— y hay un gran peligro en que no se conozcan, porque se silencian y se toman como un simple capricho, como algo natural o normal; se pierde así la posibilidad de recibir apoyo. El tratamiento siempre tiene que ser interdisciplinario, para que le paciente pueda, de a poco y de formas diferentes, reconectarse con la alimentación.


A veces lo que parece un simple pensamiento, un comentario o una mirada puede terminar por interferir más de lo que esperábamos. No existe una solución mágica, los TCA no se van de un día para el otro, pero el camino puede abrirse al pedir ayuda —y al ayudar— sabiendo que no es fácil, pero que hay una salida.


Agustina Murcho, Lic. en Nutrición, especialista en trastornos alimenticios. M.N. 7888/ M.P. 3196 - @nutricion.ag

Mara Fernández, Psicóloga, especialista en trastornos alimenticios. M.N. 3603. @hablar_sana


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